martes, 5 de junio de 2018

LGBT y ACE. ¿Exclusión o aceptación?

Es el mes del orgullo LGBT, un mes donde las personas del colectivo LGBT pueden ser quienes son públicamente sin ser estigmatizadas y libres de una opresión sistemática que se encarga de cerrar las puertas del armario. Es un mes de visibilidad, de festejos, de, como el propio nombre indica, orgullo. Pero las discusiones recientes en las redes sociales hacen que más que festejo parezca un campo de batalla, y que la visibilidad y el orgullo solo sea un derecho exclusivo para quien tenga acreditación. Sí, no es la primera vez que se debate, o discute, la inclusión del colectivo ace en el colectivo LGBT, y parece que a parte del segundo colectivo se le olvida momentaneamente la opresión que sufre para ejercerla sobre los primeros. Como he dicho por Twitter y quiero reiterar aquí, esto que diré no es más que una opinión mía personal, y estaré encantada de debatir con quien venga a mostrar respeto. En caso de que vengas a insultar daré por hecho que es porque te aludiste a una descripción que solo se corresponde a una mínima pero ruidosa parte del colectivo, ergo formas parte de esa minoría ruidosa que, ya sea por venganza o ya sea por ser basura, ejerce esa opresión.

Antes de nada vamos a dejar claro que el colectivo ACE sí debería tener un colectivo propio desde el cual ahondar en temas que solo les afecte a ellos y donde puedan luchar por sus derechos y su propia visibilidad. Así como las personas trans ejercen su propio transactivismo y es apoyado por personas ajenas al colectivo, las personas ACE también deberían hacer lo mismo. ¿Eso significa que no pueden tener su espacio en el colectivo LGBT? Al contrario, claro que lo necesitan. Tengamos clara una cosa: ellos son los primeros en apoyarnos, en luchar a nuestro lado, en dejarse la piel para defender nuestros derechos y defendernos de la opresión sistemática de una sociedad heteropatriarcal. No solo es que deban tener un espacio en nuestro colectivo, es que se lo merecen, quizá, incluso más que otras personas que, solo por su condición, ya están incluidas. Además, tenemos que tener en cuenta también que en una sociedad donde el sexo juega un papel tan fundamental las personas asexuales se sienten excluidas. Os lo explico mejor:

Estáis de fiesta, habéis ido a un bar y conocéis a alguien con quien sentís que hay conexión, ya sea sentimental o atracción sexual. Habéis estado hablando durante un buen rato y queréis tener algo con esa persona. Para las personas homosexuales, ¿acaso no os preocupa que la otra persona sea hetero y las cosas cambien entre vosotros? Para las personas trans: ¿no es cierto que tenéis miedo de que os rechacen por vuestra identidad? Pues lo mismo pasa con las personas asexuales, que tienen miedo de que su falta de interés por el sexo sea un impedimento para la otra persona. Y no me digáis que no es lo mismo porque sí que lo es. Que vuestra fijación en ser respetados os impida ver que otras personas carecen de ese respeto no cambia las cosas. A veces se nos olvida que tanto ser homosexual como ser transgénero no es algo que se note a simple vista hasta que llega la hora de socializar. Al igual que nadie por la calle sabe que eres asexual, tampoco se sabe a simple vista quién es homosexual o quién es trans, salvo, en este último caso, dependiendo de determinados factores. Y no creáis que por ser asexual solo te expones a que te rechacen, en absoluto. ¿Os suenan las violaciones correctivas? No solo las sufren las personas homosexuales para intentar conducirlas a ser hetero, también las sufren las personas asexuales por la idea de que algo debe ir mal para que no te guste el sexo.

Ahora bien, he escuchado a exclusionistas más moderados llegar a admitir que depende de la socialización pero eso no es suficiente para que abandonen la idea de que el colectivo ACE no merece un espacio en el colectivo LGBT. El motivo es porque algunas personas son heterorrománticas y, para ellos, es lo mismo que ser heterosexual, por lo que ya quedan excluidos. Paremos un momento para explicar esto. No, el heterorromanticismo no es lo mismo que la heterosexualidad, son dos cosas que si bien comparten el prefijo "hetero" no tienen nada que ver. El primero solo tiene relaciones afectivas, amorosas, con personas del género opuesto. El segundo tiene, además, interés en mantener relaciones sexuales con esas personas. Y esa diferencia, por muy tonta que os parezca, es más grande de lo que creéis. Una persona asexual heterorromántica se arriesga a que su pareja emocional quiera llevar la relación a algo más carnal, y todos sabemos las distintas opresiones que pueden darse en pareja. Aquí un pequeño inciso a la basura que argumenta "pues te buscas otra pareja si tu pareja quiere tener sexo". ¿Le dirías eso a una mujer que ha sido violada por su pareja, o que ha acabado teniendo sexo sin quererlo porque su pareja sí quería? ¿Le soltarías a una mujer que ha sido forzada a follar con su pareja, o que sufre de maltrato psicológico por parte de su pareja, que la solución es dejar a su pareja y se acabó el problema? Dadme un segundo, voy a buscar ambientador para camuflar ese tufo a hipocresía barata y acefobia.

Una vez explicada la diferencia entre heterorromanticismo y heterosexualidad creo que sobra decir que esa opresión sistemática surgida de la heteronorma no tiene nada que ver en las relaciones de la primera. La atracción sexual y la atracción sentimental deberían estar separadas en sus respectivas orientaciones. Yo puedo sentir deseo sexual por una mujer y deseo romántico por un hombre, ¿y eso me haría ser bisexual? No me gusta de la misma forma un hombre que una mujer, y sé que ser bisexual no significa que tengan que gustarte al mismo grado ambos géneros pero pudiendo diferenciar ambas atracciones, ¿por qué no hacerlo? No es tan complicado. Me voy a poner a mí misma como ejemplo para que sea más claro todo:

Yo soy lesbiana, me gustan las mujeres, me acuesto con mujeres, me excitan las mujeres. En cambio un hombre sí puede atraerme sentimentalmente, pero no me excita, no siento deseo por acostarme con un hombre. Y no, no es por su pene, existen las mujeres con pene y, a pesar del rechazo que tengo hacia los penes, valga la redundancia, soy capaz de sobreponerme a mi experiencia e irme a la cama con una mujer trans. En cambio, con un hombre trans la cosa cambia, no sé si me vería capaz de ello por la sencilla razón de que es un hombre y que, como tal, podrá ejercer sobre mí, gracias a su situación de poder, su opresión. Y, eh, tiene vagina. ¿Debo definirme como bisexual solo para simplificar las cosas, creando confusión y una situación incómoda en la que, por decir que soy bisexual, le tengo que explicar a un tío que me gusta sentimentalmente pero no puedo irme a la cama con él, o nos ahorramos de complicaciones y me defino como lesbiana heterorromántica? Al final lo más "complicado" se vuelve lo más sencillo.

Como último apunte quiero desmontar el argumento de "por ser hetero no eres parte del colectivo". ¿Cuántas personas transgénero son heterosexuales? Muchas, y no por ello están excluidas del colectivo, forman parte por ser trans. Lo mismo tendríamos que decir sobre las personas asexuales, y con más razón porque no son heterosexuales sino heterorrománticas. Ya dije que hay una gran diferencia entre la heterosexualidad y el heterorromanticismo, y sigo manteniéndome firme sobre esa idea de diferenciarlo. Y al igual que las personas trans forman parte del colectivo LGBT independientemente de su orientación sexual, las personas asexuales deberían formar parte también, con más razón aún, por su orientación sexual, al margen de su orientación sentimental.

Pero, como mencioné también más arriba, debería haber, al margen del colectivo LGBT, otro colectivo para las personas asexuales donde profundizar en su propia opresión y luchar por su visibilización. Mientras el colectivo LGBT ahonda en la libertad sexual, centrándose más en la libertad de elegir con quién acostarse y no en la libertad de no acostarse con nadie, gran parte del colectivo ACE se sentirá no solo excluido sino incómodo por su rechazo o falta de interés en el sexo. Por esta razón, aunque deba tener un espacio dentro de ese colectivo donde poder sentirse seguros y aceptados y reciban apoyo de otras personas igual de oprimidas que ellos, el colectivo ACE también debería desentenderse a la hora de visibilizarse a sí mismo formando un movimiento desde el cual puedan luchar por su propia visibilidad.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Hoy ganó la toxicidad, perdió la comunidad

Ayer la comunidad tóxica española ganó, y muchos perdimos. AOCO/AVGDivision, esa organización que a veces traía torneos de distintos elos con nombres muy apropiados, anunció su cierre. Y es que cuando alguien se deja la vida, literalmente, en ofrecer eventos intentando cubrir las necesidades de todo el mundo y la única gratitud que recibe es un aluvión de críticas e insultos por el trabajo que hace pues, la verdad, a cualquiera se le quitan las ganas de trabajar. Y es lo que le lleva pasando a Sazor desde prácticamente el torneo beta.

Después de cada torneo todos estábamos celebrando lo bien que había salido, dándonos la enhorabuena, riéndonos de los fallos cometidos, felicitando a los ganadores... excepto Sazor. Y no porque sea un amargado, ni mucho menos, sino porque todos estábamos ajenos a todos los comentarios que había recibido y él era el único que estaba lidiando con ello. Y eran quejas absurdas como la expulsión de un equipo por incumplir las normas del torneo, o que se rechazase la inscripción de otro por no rellenar bien el formulario. Hay que reconocer que habían personas que transmitieron sus quejas de manera educada, que no todo era malo, pero solo era un grano de arena en el desierto. Y llegaba un punto en el que la queja era lo de menos, que daba igual si se quejaban por algo que de verdad fuese grave e importante o si era la pataleta de un crío imberbe. El problema real era cómo se transmitían y cómo afrontaba la comunidad las decisiones de la organización. Tenemos que reconocer que no somos perfectos y hacer algo de autocrítica, y sí, es verdad que habían cosas que podíamos haber hecho mucho mejor, pero nadie nace sabiendo cómo levantar de la nada una empresa sin ánimo de lucro para organizar torneos sin tener ni idea de cómo se hace. E insultar no es de gran ayuda cuando te estás dejando tu salud en ello.

A veces las situaciones eran tan ridículas como ponerse a criticar cosas que se estaban haciendo para mejorar cosas de esa misma lista de quejas. Un claro ejemplo fue la expulsión de un equipo que no había rellenado bien el formulario de inscripción. Uno de sus jugadores, muy conocido por ser la viva imagen de lo que conocemos como niño rata, incapaz de reconocer que se había equivocado porque él es perfecto e inequívoco, no solo se quejó de haberse quedado fuera del torneo sino que mencionó en su misma queja que no hubiese prizepool, cuando ni la empresa veía un duro ni teníamos a nadie que pudiera financiar ese prizepool, que Sazor se centrara en hacer diseños, cuando lo estaba haciendo precisamente para poder poner algún premio para los ganadores, y alguna que otra payasada más que no recuerdo, bufonadas que, vistas desde fuera, son divertidas pero que deben ser tediosas y amargantes cuando las vives cada día.

Y si esto fuese un caso aislado pues, oye, se puede lidiar con ello. Te desgastas en el momento de la discusión pero ya te queda el recuerdo de "mira el niñato este, que se creía alguien el muy...", pero no son casos aislados. Cuando digo que la comunidad gamer es tóxica y repugnante no lo digo por decir, sino porque es la verdad. Al menos la comunidad española en su parte más ruidosa lo es. Porque cuando se tiene en un altar a un grupo como SalsaWatch, más propio de ser una secta que una comunidad de jugadores que solo quieren pasar el rato, promoviendo este tipo de conductas e incitando a las personas a que sigan haciéndolo vemos clara cuál es la imagen de la comunidad competitiva española. Y no, ese grupo de arlequines no son simples bufones que se divierten metiéndose los unos con los otros. Encubriendo la verdadera problemática de estas cosas lo único que hacemos es cargarnos la comunidad. Yo solo puedo definirles como sociópatas ególatras que se divierten haciendo añicos a los demás. O quizá sea yo, que no sé divertirme, quien sea una amargada por no encontrar la diversión en hacer daño a los demás.

En fin, ha ganado ese sector, o secta, que llora cuando no le hacen caso, que llora cuando es excluido, que te exige hacerlo todo tal y como quieren para luego criticarte igualmente cuando decides intentarlo. Ha ganado ese sector, o secta, que pretende abanderar y representar la comunidad española de Overwatch mientras se esfuerza en pisotear a todo aquel que no piense como ellos, acosando sin ninguna justificación a alguien por tener una opinión distinta o atacando a una organización por querer hacer algo para los jugadores de elos bajos. Y esta gente, aquellos que han intentado silenciar a los elos más bajos, que ha dejado a la mayoría de la comunidad sin torneos donde pudieran participar y destacar, que centra sus esfuerzos en destruir toda iniciativa que intente impulsar la parte más baja de la comunidad, son aquellos que luego presumen y alardean de querer representar la comunidad de OW, la misma que ha destrozado a gran parte de esa comunidad. Eso sí, de cierta empresa nacida de los escombros de otra muy conocida no dicen nada. Y no pondré en duda que sean profesionales, para nada, pero huele como si SalsaWatch fuesen los perritos falderos que se encargan de hundir la competencia, ¿no? Aunque esto solo son conjeturas mías, no es casualidad que ataquen a todos aquellos que intentan hacer algo por la comunidad pero no tocan, sino que apoyan, a esa empresa. Quizá solo sea coincidencia, quién sabe. Yo quisiera creer que solo es una coincidencia absurda y descabellada, porque sería muy preocupante que la comunidad española se viera finalmente representada únicamente por aquellos que, hoy, se han cargado la comunidad y han ignorado a la inmensa mayoría de sus jugadores.

miércoles, 4 de abril de 2018

Por qué soy una mujer trans

Sí, la gente más avispada que ha estado atenta a mi TL estos últimos dos dias está en lo cierto; esta entrada no es más que una carta destinada a todas las chicas TERF que inundan las redes con propaganda barata cargada de transfobia. Y, como tal, antes de explicar por qué me siento una mujer, por qué sé que soy una mujer, voy a desmontar primero el argumento base del movimiento TERF para excluir a las mujeres trans de la lucha feminista. Yo, una chica trans, no me afeito, solo me he depilado una vez en siete meses, no me maquillo, no calzo tacones ni visto con vestido. Entonces, decidme, ¿qué rol de género estoy perpetuando considerándome como una chica trans? Me adelantaré a vosotras, pues os he escuchado berrear esto millones de veces. No, no soy un hombre haciéndose pasar por mujer. ¿Qué beneficio saco de arriesgarme a salir a la calle y que me den una paliza por ser trans? ¿Qué tiene de provechoso renunciar a todos los privilegios que tendría como hombre haciéndome pasar por una mujer? Si decís que lo hago para follar, he ahí el primer motivo por el que me siento una mujer. Pero no os confundáis, no es por sexo.

Nunca me he sentido cómoda socializando con hombres. Siempre he visto sus reuniones sociales como simples alardes de virilidad compitiendo por quién la tiene más larga, quién folla más y quién es el más cerdo. Odiaba ese tipo de conversaciones, odiaba cómo se reunían para alardear y alardear de su misoginia barata, y llegaba a odiarme a mí misma por no gustarme socializar de una forma tan primitiva y repugnante. La única compañía agradable para mí era la compañía femenina, donde podía compartir mis pensamientos sin ser juzgada, donde podía hablar de cómo me sentía sin que nadie se metiera conmigo, donde me sentía una más, donde me sentía comprendida y valorada, donde podía, simplemente, ser yo misma sin ningún tipo de miedo. Dioses, ¿cómo no me di cuenta antes? Más claro no podía estar de que era una chica solamente viéndome socializar. Quizá debí haberme dado cuenta antes, cuando temía que me llamasen marica por preferir la compañía femenina a la aberración masculina. Maldito desconocimiento...

Pero no creáis que la única razón es mi forma de socializar. No, no todo es mi forma de relacionarme con las personas, hay otra razón más, mucho más importante si cabe, por la que aborrecía ser un tío y por la que descubrí que era una mujer trans. Y esta razón, para mi desgracia, me perseguirá durante bastante tiempo. Esta razón no es otra más que mi cuerpo. Aborrezco mi cuerpo.

Quien me conoce bien sabe que tengo un gran complejo sobre esta carcasa que me ha tocado habitar, y os equivocáis si pensáis que mi complejo se reduce al tamaño de mi barriga y a mi grasa corporal. Sí, es cierto, quiero reducir mi peso, pero no es eso lo que me hace odiarlo. Odio mi calvicie, mi vello facial, odio mis dos metros de altura y, en especial, odio mi polla y mis cojones. Desde que salí del armario tuve muy claro que quería hormonarme y operarme lo antes posible, y sigo buscando la forma de conseguirlo dados mis recursos. Otras personas trans tienen duda sobre realizar esa transición pero yo estoy muy segura de que la quiero, que la necesito.

Y aquí es donde entráis vosotras, donde quiero haceros especial énfasis aún a sabiendas de que no cambiaréis vuestro retrógrado pensamiento propio de los fachas de HazteOir. Vosotras, TERF, no solo nos rechazáis sino que nos echáis en cara que tengamos estos genitales que no decidimos tener. Vosotras, TERF, hacéis que nos odiemos más todavía por algo que ni siquiera es culpa nuestra. Vosotras, TERF, sois nuestras peores enemigas. Porque de un tío cis hetero nos lo podemos esperar, pero de una mujer que alardea de ser feminista... Sois el lobo disfrazado de cordero, y no hay peor enemigo que aquel que pelea en nuestras propias filas.

No solamente tenemos que convivir con una opresión sistemática que nos ataca por ser mujeres, no solo tenemos que pelear contra los ataques tránsfobos de una sociedad que todavía no ha madurado, encima tenemos que lidiar con que en nuestro propio espacio, en nuestra propia lucha, existan enemigos que nos quieran ver muertas. Porque sí, a tal extremo llegáis algunas de desear la muerte a mis compañeras solo por vuestro prejuicio contra nuestros genitales. No sabéis lo duro que es de por sí tener que convivir con un cuerpo que odiamos y temer mirarnos al espejo porque odiamos lo que vemos para que, además, tengamos que soportar la carga que vosotras ponéis sobre nuestros hombros, culpándonos por haber nacido en este cuerpo.

Me habéis llamado machista, me habéis dicho de todo, incluso habéis argumentado que soy un hombre por el simple hecho de responderos con violencia. ¿Qué esperáis que haga cuando me creáis más complejos de los que ya tengo por culpa de vuestros prejuicios? ¿Que me quede de brazos cruzados y me digáis de todo? ¿Que soporte vuestras palabras? ¿Que me suicide por vuestro acoso? Lo mínimo que os merecéis con vuestras acciones contra mí y contra mis compañeras trans es la misma violencia con la que nos tratáis, y creedme que ninguna de vosotras sufrirá jamás lo que sufrimos nosotras, porque nunca estaréis en nuestra piel y nunca sabréis lo que es desear suicidarse por vuestras palabras. Y realmente espero que nunca lo sepáis.

sábado, 3 de marzo de 2018

"Si no te gusta, no mires"

El mundo está lleno de falsos moralistas, eso está claro. Hipócritas que van por la calle poniéndose la chapa de la primera ONG que pillan para aparentar ser los más solidarios del mundo pero siendo una grandísima mierda de persona. Quizá por la calle sea más difícil encontrarlos pero en Twitter abundan de tal forma y aprovechan tanto el "anonimato" que Internet les confiere que te los encuentras a pares. Es pegar una patada y salirte veinte de debajo de una roca. O poner un tweet.

Estos días están compartiendo algo atroz para encontrar al culpable de un crimen ofreciendo una recompensa. Hasta aquí todo normal, han chamuscado vivo a un gato al que han destrozado por completo y su dueño quiere encontrar al culpable, lo que todo el mundo en su sano juicio haría sin dudarlo ni un segundo. El problema viene cuando en el mensaje de búsqueda aparece la imagen del gato chamuscado y completamente desfigurado. No es un perro famélico al que han dejado desnutrido durante una semana, no es un animal al que han rescatado de un tipejo que lo usaba para pelear, no, es un gato completamente chamuscado al que quemaron vivo. Una imagen que no solo es desagradable de ver sino que puede ocasionar ansiedad en personas que no puedan soportar ver este tipo de imágenes. Hoy, más que nunca, tengo claro que no lo hacen por concienciar sino por el morbo. Me explico.

El argumento más sonado, después de pedir educadamente que se censure la imagen o que, directamente, no se ponga, ha sido, y sin la menor educación en la mayoría de casos, que está puesta para que veamos lo que han hecho y nos cree conciencia. Vamos a pararnos a pensar un segundo. Quien lo va a compartir sabe que eso está mal, no necesita una imagen para ver el horror que han hecho. Y quien ha hecho eso sabe perfectamente lo que ha hecho, lo ha visto con sus propios ojos, y se ha divertido con ello. ¿A quién se pretende concienciar? ¿A la gente que sabe que eso es horrible o a quien, después de verlo, se ha reído de su acto? La imagen no crea conciencia.

Entonces, ¿por qué la ponen? Por morbo. Porque a estas personas no les importa realmente lo que ha ocurrido, solo les importa tener algo desagradable que ver y que los demás vean. Cuando una persona, educadamente, pide que no se difunda la imagen o que se pixele al menos porque puede herir la sensibilidad de algunas personas y el resultado es amenazarla, insultarla o acosarla significa que realmente lo que ha ocurrido no les importa. Cuando alguien pide educadamente que se censure un contenido tan duro como ese lo normal es decir "oye, si de verdad puede hacer tanto daño, quizá sea mejor no poner la imagen" y no ir a sus MDs a insultarla, o dedicar horas y horas a acosarla por las redes sociales.

Otro argumento muy sonado también es el del filtro que tiene Twitter para evitar ver este tipo de imágenes. Aquí ha habido un porcentaje más o menos igualado entre quienes lo han dicho con respeto y quienes lo han utilizado para llamarme, literalmente, gilipollas. No solo voy a explicaros que no funciona sino que, además, os lo pondré gráficamente. Como veis en las imágenes que tenéis a continuación, ese filtro falla por todos lados. En la primera imagen, el tweet que marca como inapropiado o que pueda herir la sensibilidad, ¿adivináis lo que hay? Un dibujo de una chica con un uniforme escolar. Toda la piel que se ve son sus piernas, su cara y su mano. La segunda imagen ya la reconoceréis todos.

Dibujo de una chica anime con un uniforme
marcado como material sensible.
Imagen de un gato chamuscado pasando
ese mismo filtro de material sensible.


No, no es que haya puesto el filtro para la primera y lo haya quitado para la segunda. No es que haya visto ya la imagen en el segundo y por eso me salga. Al contrario, vi la imagen del primero porque me encanta la ironía de Twitter censurando imágenes que solo pueden herir tu sensibilidad si vienes del siglo XV y crees que enseñar un tobillo es el pecado más grave del mundo. Y aún así, después de haber visto la imagen, seguía saliendo en la TL tal cual veis en la captura. E hice la captura porque me encontré la segunda imagen justamente segundos después de haber visto la primera. Era tal la ironía que necesitaba capturarla. ¿Seguís diciendo que ponga el filtro o ya os habéis dado cuenta de lo inútil que es ponerlo? Venga, os subo la imagen original también, por qué no.

Esta es la imagen del tweet "inapropiado"
que Twitter marcó como material
sensible. La capturé después porque, más tarde,
pensé que querríais ver cuál era la imagen.

En resumidas cuentas, el resto de mensajes han sido, como poco, insultantes o amenazantes. "Ya me gustaría verte si el gato fuese tuyo", "Joder, cuánta sensibilidad", "Apaga internet y vete al bosque", "deja de quejarte, gilipollas" y uno de mis favoritos: "Nadie tiene que aguantar a un puto gilipollas diciendo estas cosas (que censuren la imagen porque puede herir la sensbilidad de las personas, guau, qué hiriente mi comentario...) y se aguantan". También he visto cómo alguien, intentando desmontar mis argumentos, ha puesto las fotos de unos medicamentos contra la ansiedad que bien podrían ser de sus padres pero le ha servido para empezar el acoso. Porque todo el mundo sabe que una persona que sufre ansiedad la sufre por las mismas razones que todo el mundo. La ansiedad, de hecho, es una mente colmena que afecta de la misma manera a todo el mundo. Apaga y vámonos...

Estos son los moralistas de Twitter, en su mayor parte hipócritas que sudan de los trastornos que puedan sufrir quienes vean estas imágenes, que solo quieren aprovechar el morbo de lo que ha ocurrido para ganar su momento de fama, pisoteando a toda persona que pueda tener algún problema viendo esas imágenes. Da igual que se lo señales y les expliques el daño que pueda causar, ellos se lo van a llevar a su terreno para seguir difundiendo una imagen explícita cargada de horror. "Si no te gusta, no mires" para hacerte, encima, culpable de tu propio sufrimiento.

martes, 27 de febrero de 2018

Cristina, la cazafortunas

Como mucha gente sabrá por mis redes sociales, hace unas semanas entraron a robar en la casa donde vivía antes de irme a vivir con mi madre de nuevo. De entre todas las cosas que han desaparecido destaco recuerdos, objetos con valor sentimental y un equipo fotográfico con un valor de cerca de 1.000€. Algo así no sienta bien a nadie y cuando ya se tiene la mosca detrás de la oreja se empieza a sospechar con mucha facilidad. Esto hizo que decidiera bloquear, antes de saber todo lo que había desaparecido, a la primera persona en la que pensé, alguien a quien ya desde hacía un tiempo llevaba tiempo sin confiar en ella. Más adelante, en esta misma entrada, explicaré por qué, pero vamos a seguir con la introducción.

Cuando fui a recoger las cosas lo único que quedaba era mi bandera pirata, el resto había desaparecido de un plumazo. Tras varias horas dándole vueltas a todo lo que había visto saqué la conclusión: mis sospechas eran ciertas, no cabía duda de que esta persona, alguien con quien había vivido durante un año y medio en esa casa, me había robado. A raíz de esto, hablando con varias personas que la conocen, me enteré de ciertas cosas que quiero comentar aquí. Quiero aclarar, antes que nada, que aquí no voy a hablar del robo salvo para quien me pida que lo haga. Aquí quiero hablar específicamente de lo tan buena "amiga" que era Cristina.

¿Por qué nos fuimos a vivir juntas? Porque yo, tonta de mí, caí en sus redes. Cuando mi abuela fue internada en la residencia aprovechamos la tranquilidad de esa casa para pasar algunas tardes charlando sin que nadie nos molestara. Entre esas charlas hubo ciertos tonteos y, en alguna que otra ocasión, algo más que un tonteo. Acompañando a los tonteos siempre había una sugerencia: estudiar juntas y vivir en esa casa. Convencí a mi madre para que nos dejase vivir y empezamos, en Agosto, una vida en esa casa. Ah... qué bonitas eran las palabras y qué distantes estaban de la realidad...

Esos tonteos fueron cayendo poco a poco en el olvido, sus promesas de iniciar una relación quedaron en el pasado y cada vez estábamos más y más distantes. Aparentábamos estar bien por no terminar de joder una amistad y, por mi parte, porque sentía algo sincero por ella y quería tener la esperanza de recuperar lo que una vez tuvimos, pero era imposible. Durante ese año y medio la colmé de regalos y detalles, entre los que destaco los dos libros que le regalé por San Valentín y las cinco rosas negras de fimo que coloqué a modo de juego por la casa para que las encontrase. A cambio recibí dos huevos fritos con forma de corazón dentro de unas salchichas abiertas para que tuvieran esa forma. Empezamos a comparar el interés de cada una con esto.

Para no prolongar mucho la entrada vamos a seguir comparando sin dar mucho detalle:

Por mi parte, cada vez que ella estaba mal me bajaba al chino o al supermercado a comprarle cerveza, chocolate y pipas para que se animase, tanto por Navidad como por su cumpleaños, salvo este último año pasado, le regalé unos libros que estaba buscando y un cuadro de un hada que vimos en los puestos de navidad, y como sabía que no iba bien de dinero cada vez que podía le daba algo de dinero. Por su parte... vamos a resumirlo en basura. Porque sí, literalmente eran cosas que iba a tirar a la basura y, para fingir que le importaba, me lo daba a mí. ¿Ejemplo? Un saco de cuero sintético que se cae a pedazos con maquillaje usado, cordones y un tamagochi que no funciona. La foto está en mi Twitter, para quien quiera ver esos regalazos que me hizo. Lo único bueno que me dio, y encima pretendió que le pagara por ello, fue un peluche enorme que no tenía sitio donde poner y, para no tirarlo, me lo dio a mí. Lo mejor de esto es que he oído en bocas de terceras personas cercanas a ella que encima estaba celosa de mi novia porque estas navidades no le pude regalar nada porque ahorré dinero para los gastos que tuviéramos Ania y yo cuando vino a verme por Nochevieja.

Cris, esto va directamente para ti: ¿De verdad te crees que alguien a quien has mangoneado durante tanto tiempo va a preferir dejarse su dinero en ti en vez de en su pareja? Ya no es solo que Ania sea mi novia, es que ha preferido venir a Málaga a pasar Nochevieja conmigo que estar con su familia. Su único regalo fue un gorro de lana, tampoco te creas que le regalé la gran cosa porque no tenía dinero para más. Tampoco le regalé nada a Mago ni a su novia, ni a Nyuru, ni a Campe, y juego con ellos cada puta semana al rol. Interactuo más con ellos en una semana que contigo en los últimos meses que estuvimos viviendo juntas, y tampoco tuvieron regalos porque no podía permitírmelo. ¿De verdad crees que voy a gastarme más dinero del que me he gastado en una persona que solo valora a las demás en función a lo que se gasten en ella? ¿De verdad crees que voy a gastarme más dinero en alguien a quien no le he importado una mierda en este tiempo?

Puedes fingir estar bien en todos tus estados, puedes mandarme todas las indirectas que quieras, pero todo el mundo, TODOS, saben que tú no eres feliz y que llevando esa vida de cazafortunas que estás llevando no lo vas a ser nunca. Algún día descubrirás que no todo es el dinero que invierten los demás en ti sino lo que hacen y sienten por ti.

lunes, 5 de febrero de 2018

Sancionada por defenderme.

¿Os imagináis levantaros un día, entrar en Twitter y ver que vuestra cuenta ha sido restringida durante una semana por una razón absurda? Porque yo sí.

Ya es la segunda vez que me pasa. La primera fue cuando no quise relatar mi historia a un grupo de acosadoras sobre cómo fue mi violación, empecé a defenderme de ese acoso y, ¡tachán! solo porque la palabra "violación" estaba en los tweets pudieron reportarme y acabar tirándome la cuenta. Es gracioso porque luego lees la conversación y ellas también la dicen, pero, claro, si nadie las reporta... Y da igual que apele, da igual que les enseñe la conversación, eso de que investigan el trasfondo de un tweet para que no se malinterprete es una mentira para darnos una falsa sensación de seguridad. Si eso fuese así, esas cuentas habrían caído conmigo y no fue así. A pesar de las apelaciones y de haber reportado esas cuentas no hicieron nada. Bueno, sí, decirme que ahí quien incumplía las normas era yo. ¡Lo siento, Twitter, por haber sido violada! ¡No sabía yo que ser violada era un delito mayor que violar!

Hoy la cosa ha sido hasta más graciosa. Ya esta vez ni siquiera hace falta que exista una palabra ofensiva, salvo que "caverna" sea una palabra que pueda causarte traumas irreparables y yo no me haya dado cuenta de ello. Todo empieza con un tweet de una chica que dice que le encanta cómo los machitos se ofenden de una supuesta "agresividad" del feminismo ignorando todas las agresiones que hemos sufrido a lo largo de la historia. Continúa con el Machito Genérico nº5 argumentando que es normal cuando hay cuentas que se llaman "azote al machito" y termina diciendo que el feminismo es producto de un adoctrinamiento. Y diréis, ¿dónde acaba la sanción? En decirle que se vuelva a la caverna a Machito Genérico nº5. Sí, una semana con la cuenta restringida solo por decirle a un machito que vuelva a la caverna.

Supongo que aquí habrá una historia detrás que no he visto, como que ese chico tuvo que ir al psicólogo corriendo, llorando sangre, porque le había dicho que no saliera de la caverna, o que sus padres eran neandertales y había luchado muchísimo por haber conseguido hacer su vida en la gran ciudad. Es una historia triste la segunda y entiendo que quizá me he pasado diciéndole que no saliera a la superficie, con todo el trabajo que le costó aparentar ser una persona normal y corriente, no descendiente de neandertales ocultos en cavernas, para ganarse la vida y socializar...

Seamos realistas, a Twitter se la sudan sus usuarios, eso es un hecho. Las normas de la comunidad no son más que un puñado de normas que se aplican solo a quienes no comparten sus intereses. No es normal que yo haya sido sancionada, en cuestión de meses, dos veces por haber sido atacada mientras nazis, fascistas, racistas, homófobos y demás escoria social que se dedica a sembrar el odio entre las personas siguen pululando por ahí sin que nadie haga nada. No es normal que un solo pavo me reporte por mandarle a la caverna y ese reporte sirva para suspenderme la cuenta mientras que decenas, si no cientos, de personas reportan cuentas llenas de odio y ahí están, tan tranquilas. Así que dime, Twitter, ¿tengo que hacer exactamente lo mismo que le dije al pavo ese? ¿Si me violan tengo que poner el culo y callarme? ¿Si me atacan tengo que poner la otra mejilla? ¿Si me quieren matar tengo que darles el cuchillo? Porque con estas sanciones lo que estáis es dando un mensaje de que queréis vernos calladas y sumisas, de que no podemos tener voz, de que si nos atacan debemos quedarnos en silencio y dejar que hagan con nosotras lo que quieran. ¿Significa esta sanción, y las de muchas otras compañeras que se han visto silenciadas en alguna ocasión por la misma razón que esta, que queréis vernos humilladas, que estáis a favor de que nos puedan matar, violar o agredir? ¿Cuántas cuentas que se dedican a amenazar a compañeras feministas están ahí, sin que nadie haga nada para evitar que nos amenacen? ¿Cuántas cuentas fascistas siguen todavía ahí sin que nadie las borre o, por lo menos, las sancionen?

Tenemos muchos ejemplos, como Dalas, que se dedica 24/7 a despotricar contra el feminismo, a insultar a quienes le responden, a incitar el odio entre sus seguidores para que acosen a quienes se oponen a sus ideas. Tenemos el caso de HSM, una cuenta que lleva aquí desde 2014 que enaltece el fascismo y que siembra el odio contra extranjeros y el colectivo LGTB. Joder, tenemos a Pumuki, que no he visto que le tiraran la cuenta nunca mientras ataca y acosa a feministas, las humilla constantemente, incluso, aunque puede que me equivoque, proporciona información personal de ellas. ¿Y quién ha hecho algo contra estas cuentas? Nadie. En cambio, personas como yo que nos defendemos de la transfobia y del machismo tenemos que callarnos porque podemos ser sancionadas si se nos ocurre defendernos de sus agresiones. Por si no fuera suficiente tener que soportar esta opresión en las calles, tener que salir de nuestras casas con miedo, ahora incluso un sitio que se supone seguro para todos como es Internet nos vemos también oprimidas y sin poder defendernos porque, al igual que podemos ser condenadas por defendernos de un violador si le hacemos daño, se nos culpará por defendernos del acoso y de las humillaciones públicas. Twitter, gracias por demostrarnos que sois cómplices de un sistema patriarcal que nos quiere sumisas o muertas.

Lo más gracioso de esto, ¿sabéis lo que es? Que encima tienen los cojones de decirnos, después de sancionarnos por defendernos, que no podemos participar en intentos de acosar, intimidar o silenciar la voz de otra persona. Pues solo me queda entonces una pregunta: ¿dónde está el botón de reportar a Twitter?

lunes, 29 de enero de 2018

Cómo viví Life is Strange

"No me he tirado horas haciendo esto para que al final no sirva para nada". Eso fue lo que pensé al terminar Life is Strange, un juego que compré más por casualidad que por buscarlo. Y es que tuve la suerte de que el día que lo adquirí, buscando otro juego, lo encontrase en una estantería y me sobrase el dinero justo para poder comprarlo.

Ya desde el primer momento que lo jugué supe que había sido una muy buena adquisición. Lo que no entiendo ni me perdonaré jamás es que haya tardado más de un año en pasármelo, dejándolo abandonado en el cuarto episodio, cuando la trama se vuelve más interesante si cabe, la primera vez que lo jugué. No sabría por dónde empezar a describir mis impresiones sobre este juego, así que empezaré por la imposibilidad de que te salga una pantalla de Game Over. Porque cuando yo compro un juego como este, donde la historia me mantiene tan enganchada, necesito que el juego fluya, que no me quede estancada en alguna parte. Me frustra cuando llego a una zona en la que no consigo avanzar y, por lo tanto, no puedo seguir con la historia. No digo que las pantallas de Game Over deban desaparecer, ni mucho menos, pero en este tipo de juegos es imprescindible que tengas la opción de volver atrás en el tiempo a arreglar tus errores.

De eso trata Life is Strange, de retroceder en el tiempo para arreglarlo todo, de retroceder en el tiempo para cambiar tus decisiones. En un juego donde tus decisiones influyen en el progreso de la historia es importante que tengas esta opción para poder salir del paso. Y es por esto por lo que, en el peor de los casos, el tiempo se congelará cuando todo esté acabado. Lo bueno es que te ofrece la oportunidad de rectificar la última decisión que tomaste, ahorrándote el tiempo de volver a repetir todo el proceso. Esto te brinda la ocasión de comprobar todas las opciones posibles y ver sus consecuencias sin tener que asumir ninguna responsabilidad y siempre teniendo la oportunidad de rebobinar y tomar la decisión correcta. ¿Quién no ha querido alguna vez tirarle la comida al suelo a alguien para ver cómo se levanta queriéndonos pegar y se resbala cayendo al suelo? Esto es precisamente lo que quería Life is Strange, que jugásemos con el tiempo para que podamos remediar todos los errores que cometemos. ¿O no?

NOTA: A continuación se presenta un spoiler de magnitudes colosales. Si abres el cuadro será bajo tu propia responsabilidad.



Al margen de los spoilers y del final de la historia, este juego siempre está jugando con tus sentimientos, una y otra vez. Nos obliga a tomar una serie de decisiones sin saber cuáles serán las consecuencias de estas hasta que ya es demasiado tarde para rebobinar. Muchas veces nos pone difícil poder hacer algo bien si no nos hemos tomado el tiempo suficiente para explorar una habitación, un pasillo o un aula, y a veces nos hace creer que lo que ocurre es irremediable hasta que ya es tarde para cambiarlo. Al principio pensaba que sería como la mayoría de juegos que prometen un mundo totalmente distinto dependiendo de nuestras decisiones, como es el caso de Skyrim, pero que, al final, no cambián más que unas líneas de diálogo y el resto del juego es totalmente idéntico al que tiene nuestro vecino tomando decisiones opuestas. Life is Strange cumple con lo prometido, cambiando eventos en función a nuestras decisiones o brindándonos escenas extras que, habiendo hecho las cosas de otra manera, no llegaríamos a tener. Eso sí, habrán algunas desiciones, así que recuerde solo hay una o dos, que no llegaremos a tomar realmente y que nos veremos en la obligación de que tengamos que hacer las cosas de cierta manera para que así la trama pueda continuar su curso.

Pero por lo demás es un juego lleno de detalles y matices a tener en cuenta para poder disfrutar del juego, y nos brinda una grandísima cantidad de oportunidades para explorar y ver cómo cambia el mundo en el que jugamos. Como he dicho, es un juego al que hay que dedicarle bastantes horas a la exploración, verlo todo muy minuciosamente, para que no se te escape ningún detalle, y, como es obvio, rebobinar y rebobinar para ver todas las opciones que tenemos y todas las consecuencias que acarrean nuestras acciones. De no ser porque es un juego largo y porque lo tengo todo muy reciente, yo misma lo jugaría de nuevo ahora mismo para ver en qué cambiarían ciertas cosas si decidiera hacer lo contrario a lo que he hecho, cómo sería mi relación con ciertos personajes si les hubiese hablado de otra forma, qué habría pasado si decidiera intervenir, o no intervenir, en algunos eventos. Pero son muchas horas de juego solo para ver las pequeñas diferencias que suponen en la trama y en cómo se desarrolla y prefiero tomarme un tiempo de descanso y seguir recordando esta aventura tal y como la he vivido con la esperanza de poder adquirir pronto la segunda entrega de Life is Strange que, ya os adelanto, pienso aprovechar al máximo desde el principio.

sábado, 16 de diciembre de 2017

¿Quién es D, mi ex-compañera de piso?

Dafne es una chica que le encanta aprovecharse de la gente y vivir del cuento. Adora hacerse la víctima en toda ocasión que encuentra, y, si no tiene ocasión, se la inventa. Y es por ello por lo que, a pesar de no gustarme el salseo en mi blog, he querido traer esta entrada para que toda la gente que crea conocerla la conozca de verdad. Os recomiendo leer hasta el final, porque iré desde lo más suave hasta lo más fuerte en nuestro mes y medio de convivencia. Hago esta aclaración para que no lo dejéis a medias pensando que tampoco es para tanto.

NOTA: De ahora en adelante nos referiremos a ella como D, porque le tengo muchísimo asco a ese nombre por culpa de esa persona y gente con D hay a montones: Denisa, Damaris, Daniela, Demogorgon...

Todo empezó como un favor. Ella necesitaba el piso y, aunque yo no me fiaba de ella, mi compañera de piso sí lo hacía y quise darle un voto de confianza. Acordamos que su habitación, con luz, agua, gas, internet... todo, saldría por 100€ al mes. Una ganga, ¿verdad? Bueno, pues por caprichos del destino fue despedida, ya sea porque cocina con productos en mal estado o porque no sabe lavar un plato la despidieron de la cocina donde trabajaba, y yo, tonta de mí, decidí no cobrarle el alquiler hasta que volviera a encontrar trabajo y se pudiera recuperar económicamente. Creo que es lo que haría cualquiera que empatizase con su situación, ¿no? Al fin y al cabo no tiene dinero para comida ni para el alquiler, solo para salir a emborracharse cada fin de semana y comprarle regalos caros a su "no novio" que acababa de conocer dos semanas antes. Lo de "no novio" fue la definición que puso ella a su propia relación con un tío al que acababa de conocer y del que pasó.

Bueno, pues de momento la definimos como la chica que estuvo viviendo GRATIS en mi casa durante un mes y medio. Y hay que reconocer que, al menos, supo compensar el no pagarme el alquiler porque limpiaba bastante bien. Lo único que me repatea es que se queje de que nadie intentaba ayudarla cuando siempre rechazaba nuestra ayuda...

Yo: ¿Quieres que te ayude a fregar o algo?
D: No, no hace falta, puedo yo sola.
Yo: ¿Segura? Que a mí me encanta fregar, te lo digo en serio.
D: Qué va. Ya que no te pago, al menos limpio la casa.

Normalmente nuestras conversaciones sobre la limpieza se podían resumir en esas cuatro líneas de diálogo. Si ella misma reconocía que lo hacía por compensar, y rechazaba continuamente nuestra ayuda, ¿a qué viene ahora quejarse? Bueno, pues ahora es la chica que vivió gratis durante un mes y medio en mi casa y que se quejaba de limpiar la casa por ofrecerse ella a limpiarla por no poder pagar el alquiler y rechazar nuestra ayuda. Sigamos.

Antes mencioné un "no novio" del que pasó por motivos que no vienen al cuento. Esta historia es muy divertida. No, en serio, lo es, sobre todo cuando os cuente algo que vendrá más adelante. Y es que este chico tenía pareja desde hacía medio mes, más o menos, y ella empezó a tirarle los tejos y a tontear con él hasta el punto de aprovecharse de una borrachera, porque recordemos que para el alquiler y la comida no tenía dinero pero para emborracharse sí lo tenía, para liarse con él. Él dejó a la novia, se fue con ella y con el tiempo ella pasó de él y él volvió con su novia. Y diréis, ¿y qué tiene de divertido? Primero que fue ella quien pasó de él y luego se puso a decirle de todo. De hecho, me hace especial gracia que se ofendiera porque él empezó a intentar irse de nuevo con su novia cuando ella intentaba ligarse a alguien que había conocido una noche en una discoteca la semana anterior. Pero va un pelín más lejos todavía, y es que su "A mí como mujer me ofende lo que está haciendo este tío" no la convierte en una hipócrita solo por hacer lo mismo que él, desde el primer momento de la ruptura, sino que, A MÍ, COMO MUJER, sí que me ofende que ELLA LLAME PUTA a la novia de su ex. Lo siento, D, pero a ti no te ofende nada como mujer. De ser así no irías llamando puta a nadie por volver con alguien de quien tú misma pasaste.

La segunda razón por la que es muy divertida esa historia es porque, en menos de un mes, ha intentado estar con tres personas distintas. Su despecho es asombroso, su falta de amor propio es increíble, y luego alardea de ser una mujer fuerte e independiente que se lanza a los brazos de la primera persona que pasa. Que no estaría mal de no ser porque actúa por despecho. ¿Y cómo lo sé? Simple: Yo fui la primera persona que la rechazó. Después de ello lo intentó con mi amigo, el que tiene novia, y, finalmente, con un tío cualquiera que acababa de conocer en una discoteca. Pero de mí va a ir esta parte del relato, porque aquí ya empieza lo fuerte, lo increíble.

Poneos en situación: Estáis hablando tranquilamente con vuestra pareja con el ordenador y ves que por la puerta rota a la que has puesto una cortina por privacidad se asoma una cabeza. Ni llamar a la puerta ni nada, asomarse directamente, aprovechando que la cortina no hace ruido para espiar. Pero esto no es lo peor, lo peor es que te pide hablar un segundo. Está borracha, hueles el alcohol desde antes de salir de tu cuarto, y, junto a un abrazo, te pide un beso. Decides besarla en la mejilla, no es más que tu compañera de piso y ni siquiera te atrae. Diez segundos más tarde te agarra y te planta un morreo, sin consentimiento, sin pedir permiso, sin nada. Te quedas a cuadros, no sabes reaccionar y decides que lo mejor es volverte al ordenador y hablar con tu pareja para olvidar este trance, y justo cuando vas a escribirle a tu pareja se abre la puerta, otra vez sin llamar, parece que pedir permiso por cualquier cosa es una moda del siglo pasado, y se sienta encima tuya a besarte de nuevo. Y ya van dos. En tu cabeza pasan muchas cosas a la vez. Quieres echarla de tu casa pero sabes que no tiene dónde vivir y te apena, también quieres arrearle un guantazo pero sabes que está borracha y esperas que sobria no hubiese hecho eso, también quieres denunciarla pero la policía te leerá como un tío, se reirá en tu cara y habrás perdido el tiempo denunciando ese acoso. ¿Qué haces? Decides echar el pestillo de tu puerta para dormir lo más tranquilamente que se puede dormir con media puerta rota esa noche y pasar página. GRAN ERROR.

Después de esa experiencia traumática de abuso sexual, porque se sentó en mis piernas y se abalanzó a por mí y tuve miedo de que intentase forzarme a tener sexo con ella, una vez que decidimos echarla por otro motivo que irá a continuación, decidió decir por ahí que me intenté aprovechar de ella. ¿En serio, D, en serio? Esa noche casi no pude dormir, tuve que cerrar la puerta con pestillo, HASTA MI NOVIA ME NOTABA TENSA POR TU CULPA, ¿y soy yo quien se aprovechó de ti? Tú lo que estás es loca. Ahora me arrepiento de no haber ido a denunciar, aunque la policía se riese de mí en mi cara...

Y quiero finalizar con lo más fuerte de todo: Puso en peligro a mi gato. Esta fue la última razón por la que decidí echar a D de mi casa, porque ya la convivencia estaba siendo insostenible pero cuando ocurrió esto fue para no querer volverle a ver el pelo por esta casa, y es que durante un tiempo tuve rota la ventana del salón, por lo que el gato, por su seguridad, tuvo que estar una temporada en el cuarto de baño para que no saliera a la terraza y los vecinos no le tirasen sus mierdas encima, solo podía salir de vez en cuando vigilándole para que no saliese. Quiero que volváis a poneros en situación por última vez en esta entrada: Estáis jugando con vuestros amigos a rol por la mañana y una jugadora va al baño. Cuando sale dice que se ha encontrado una cuchilla de afeitar en su arenero. La única que utiliza cuchillas era ella, pues yo me afeitaba con maquinilla por aquel entonces. Blanco y en botella... Sí, ese día se dejó una cuchilla de afeitar, sin tapa, en el cuarto de baño al alcance de mi gato. Cómo no se cortó sigue siendo un misterio para mí y para todos.

Como podéis ver, D no es precisamente una persona en la que se pueda confiar para nada. Es capaz de provocarte una indigestión con comida caducada, o por servírtela en un plato con restos de comida pasada, miente más de lo que habla, se aprovecha de las personas, tontea con gente con pareja intentando hacer que rompan, llama puta a quien se va con la persona a la que "quiere", abusa de las personas, acusa falsamente de violación a quien la ha rechazado después de abusar de esa persona y pone en peligro a las mascotas de los demás. Lo mejor de esto último es que encima se pregunta por qué mi gato le tiene miedo. No sé, quizá que le pegases el primer día que te vio, que le gritaras por todo y que se haya podido cortar por tu culpa tiene algo que ver, D.

jueves, 23 de noviembre de 2017

"No estáis oprimidos, tenéis derechos"... ¿Tú crees?

"¿Cómo podéis decir que estáis oprimidos? Tenéis derechos, no os criminalizan, no van a mataros por ser..."

Lo anterior que he escrito no son más que unos ejemplos de la ingente cantidad de frases que tenemos que soportar muchas personas. "El racismo no existe porque ya no hay esclavos", "las mujeres podéis trabajar y votar", "la homofobia no existe porque ya podéis casaros", "la transfobia es un cuento porque patata". Sí, en esta última frase ya hasta me da pereza escribir alguna de las gilipolleces que he escuchado para justificar que mi colectivo no está oprimido.

Vivimos en un mundo donde se intenta enmascarar constantemente las distintas opresiones que sufrimos, y, como chica trans y lesbiana, hoy voy a hablaros de la opresión que sufren las personas LGTB. Sí, sé qué he mencionado el machismo y el racismo, pero para lo primero ya habrá tiempo de hacer otra entrada y para lo segundo hay personas más adecuadas que yo, que no lo sufro, para haceros ver cómo se sienten y explicaros por qué vuestras conductas son opresivas.

En primer lugar, sobre la homosexualidad, sí, tenemos derecho a casarnos, es legal casarse en algunos países y ya no nos criminalizan. Y, desde luego, no voy a irme a países de Oriente Medio a justificar la homofobia, voy a hablaros únicamente de cómo nos oprimen en esta sociedad. Porque cuando tenemos miedo de salir a la calle cogiendo de la mano a nuestra pareja por temor a que nos insulten y humillen ya estamos sufriendo vuestra opresión. Porque cuando miran con asco a dos chicos gays o sexualizan a dos chicas lesbianas ya estamos sufriendo vuestra opresión. Por no hablar de lo básico por lo que hemos tenido que pasar todos: salir del armario. Porque no he tenido que escuchar a ninguna persona heterosexual decir "Tengo miedo de decirle a mi familia que soy hetero", porque, primero, ya se presupone que todas las personas son hetero hasta que dicen lo contrario debido a la normalización que hay, y, segundo, nadie ha tenido que sufrir la marginación de su núcleo familiar o de sus grupos de amigos por ser hetero. Y esto es lo más suave con lo que nos toca lidiar a diario, con las miradas de asco, los insultos, las vejaciones o que nos sexualicen. Hay individuos que llevan esto más allá, que se atreven a dar un paso más en demostrar su odio contra nuestra persona. No quiero politizar este discurso pero en este punto hay una clara relación entre la idea política y el odio al colectivo. No he visto a nadie de izquierdas mirar con asco a una pareja homosexual, ni decirles que están viviendo en pecado, ni insultarles gritando que son una aberración de la naturaleza. No, todo lo contrario, siempre he visto a personas de extrema derecha y cristianos, aunque son casi sinónimos si no fuese por las muy contadas excepciones, sin mencionar a los neonazis que esos ya son otro cuento aparte, algo que, creo, ni ellos mismos comprenden. A donde quiero llegar con esto es a las agresiones físicas. Porque, aunque hayáis tenido la suerte de no presenciarlo, muchas personas homosexuales han sido agredidas, desde adolescentes, solo por su orientación sexual. Que parece que no, que esto es algo que se quedó en el pasado cuando la época de Franco y demás, pero a día de hoy siguen habiendo agresiones homófobas, ya no acoso ni maltrato psicológico sino palizas en las calles.

Eso solo en cuanto a la homosexualidad y la bisexualidad (a este último grupo de personas, por si "aberración" o "pecadores" no os parece suficiente, hay que añadir el insulto de "viciosos"), dentro del colectivo LGTB hay otro grupo que sufre la opresión social por su condición, más allá de la orientación sexual que tengan. Hablo de las personas trans. No voy a entrar en detalle sobre qué somos las personas trans porque entonces esta entrada batiría todos los récords de longitud del blog, así que iré directamente a cómo se nos oprime. Como con la homofobia, voy a empezar poquito a poco, partiendo primero de lo más leve.

¿Alguna vez habéis tenido que decirle a vuestras familias que sois cis, que os sentís del mismo género al que se corresponde vuestro sexo? Bien, pues ya empezamos con el primer temor. Y es que no sería la primera, ni será la última por desgracia, que una persona trans ha sido repudiada por sus familiares en cuanto ha salido del armario. Oh, sí, aquí lo más suave que solemos escuchar es que somos aberraciones y monstruos, o que estamos pasando por una etapa. Luego está el miedo a que nos echen a la calle con una mano delante y otra detrás, que nuestras familias no nos acepten, nuestras amistades no quieran juntarse con nosotros y que la sociedad nos vea como bichos raros. Y aquí no os podéis hacer ni una idea del miedo que se tiene, porque tu orientación sexual la puedes ocultar, pero tu condición de trans no. No sabéis el miedo que da salir maquillada a la calle teniendo un cuerpo normativamente masculino, tener que ponerte una peluca porque tienes calvicie y que todo el mundo te mire por la calle. Yo, hasta ahora, lo más que he hecho ha sido salir con las uñas pintadas y hasta eso me ha dado angustia. Tengo una peluca que solo me he probado y puesto un par de ocasiones, siempre en casa, porque todavía tengo miedo de salir con ella a la calle. Porque, claro, ¿qué va a pensar la gente cuando, acostumbrada a verme como un tío calvo de dos metros, me vean con una peluca puesta? Lo más suave que van a pensar es que soy un travesti o un desviado. Del mismo modo que yo tengo miedo de verme como una chica por la calle, un chico trans también tiene miedo y lo más suave que le dirán es que es una marimacha y una bollera por vestirse con ropa ancha y llevar el pelo corto.

Y vuelvo a repetir, esto es lo más suave que soportamos las personas trans. Hay más agresiones a personas trans que a homosexuales, se nos llega a matar y a mutilar por nuestros genitales. Todas mis compañeras trans han tenido que recibir todo tipo de acoso y vejaciones por culpa de esta sociedad. Todas las personas trans que conozco han tenido miedo de salir del armario y ver su vida truncada. Todo el mundo dentro de este colectivo siente que salir a la calle es un infierno, que no hay sitio seguro para nosotros. Así que la próxima vez que me digáis a mí o a cualquier persona LGTB que nuestras opresiones no existen pensad: ¿Tenéis miedo de que os insulten por vuestra orientación sexual o por vuestra identidad de género? ¿Tenéis miedo de que os acosen y persigan? ¿Tenéis miedo de que vuestra familia os eche a la calle, que ni siquiera os reconozcan como parte de ellos? ¿Tenéis miedo a que os sexualicen por ser distintos? ¿Tenéis miedo a que os agredan y os maten por no ser como ellos quieren que seas? Pensadlo. Esta sociedad, aunque haya evolucionado, todavía sigue sin estar preparada para considerarse LGTB friendly, no está preparada para decir que somos una sociedad libre de prejuicios y de opresiones. Sigue sin ser una sociedad igualitaria hasta que dejemos de tener miedo a vuestras represiones. Porque, aunque ahora esté más normalizado el ser LGTB, y haya una mayor aceptación por nuestra condición, aunque tengamos suerte, muchos de nosotros, de contar con familiares que nos apoyan y se preocupan por nuestra felicidad y amistades que están a nuestro lado sin importar cómo te sientas ni qué te guste, todavía seguimos teniendo que ver cómo nuestra orientación sexual y nuestra identidad de género se ve cuestionada o sirve como aliciente para que nos digan y hagan lo que les plazca. Hasta que a la sociedad le deje de importar más con quién nos acostemos, cómo nos vistamos o cómo sentimos que somos sé que vamos a seguir sufriendo este tipo de opresiones y que siempre vais a intentar enmascararlas y hacernos creer que no existen.

martes, 21 de noviembre de 2017

Hasta siempre, abuela

Han pasado casi tres horas desde que me enteré mientras estoy escribiéndote esta carta y todavía sigo siendo incapaz de asimilarlo. Es como un mal sueño, como una pesadilla de la que no logro despertar. Siento que no estoy en el mundo real sino en un mundo inventado por mi propia mente que me está jugando una mala pasada y que, pronto, conseguiré despertarme. Pero sé que no es así, en el fondo sé que no volveré a verte, que no volveré a escuchar tu voz, que no volveré a reír contigo.

Se me traban las palabras escribiendo esto, nadie me ha preparado para tener que despedirme de ti. Maldita sea, aquí todos pensábamos que serías tú quien nos acabase enterrando, que bicho malo nunca muere y más mala que tú no había nadie, porque era imposible que te dejases avasallar por idiotas creyendo poder burlarte. Siempre he sido tu nieto y, como tal, así me despediré de ti, aunque pueda existir un más allá donde lo puedas ver todo y ya sepas la verdad que nunca me atreví a contarte.

Ya la última vez que te vi me preocupaste. Estabas ida, no parecías ni tú misma, y algo en mí decía que debía preocuparme. De haber sabido que sería la última vez que te vería habría estado más tiempo contigo, más tiempo a tu lado, pero soy cobarde y no podía ver cómo tu vida, ya marchita, iba desapareciendo. Quería tener un recuerdo más alegre de ti y me arrepiento de ello. Ojalá hubiese podido despedirme de ti. Somos idiotas, no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos, y por ello no he podido despedirme de ti como es debido.

Sigo esperando que alguien me diga que no, que todo es una mala broma, o que me despierte de repente y nada de esto haya pasado. No paro de negar una y otra vez que hayas muerto, y me veo capaz de seguir negándolo incluso dentro de unas horas, cuando te vea en esa caja de madera. Sigo pensando que es imposible... En mi mente no paran de venir recuerdos tuyos, de nuestros viajes, de nuestras vacaciones, de nuestras navidades. Todas esas anécdotas divertidas que hemos compartido, ese enfado en Nochebuena con el semáforo que hay frente a la casa de mi madre porque el muñequito no paraba de cambiar de color, esas risas cuando cambiábamos de barca en Punta Cana y teníamos que ayudarte a cruzar entre tres, tu cara de inocencia después de hacer que un pobre empleado del aeropuerto recorriera corriendo la pista para traer los medicamentos que olvidaste en el otro avión, aquel día que dejaste un recuerdo en el hogar de los dioses griegos... Son muchas vivencias que han desaparecido de golpe y porrazo y que ya solo existen en mis recuerdos.

Supongo que para mí siempre era mejor creer que vivirías para siempre, que era más fácil negar que la edad te pasaba factura, pero al final ha sido peor. El golpe ha sido más doloroso, nada ni nadie me ha preparado para esto y ahora no puedo sino despedirme con la esperanza de que sea cierto que hay vida más allá de la muerte. Porque mereces vivir eternamente llena de dicha, abuela, porque para mí has sido una segunda madre. Gracias por todo el amor que me diste, por todas las lecciones que aprendí gracias a ti, por haberme criado y cuidado cuando era vulnerable. Tú, quien me trajiste al mundo, ahora se va, y no queda sino decirte adiós con esta carta. Algún día volveremos a vernos, abuela, sea donde sea. Quiero creer que así será para poder darte ese abrazo que nunca pude darte. Puedo cambiar, crecer, evolucionar, ser una persona totalmente distinta, pero habrá algo que no cambiará nunca y es el hecho de que soy tu nieto, y siempre seguiré siéndolo.

Ojalá hubiese podido escribirte palabras más bonitas pero se me traban, juro que se me traban y no salen. En su lugar solo salen lágrimas amargas por esta despedida tan cruel. Sé que no querrías que llorara, pero no lo puedo evitar. Lo siento. Te prometo que siempre quedarán los recuerdos de nuestras risas, de verdad. Pero ahora, en esta despedida, soy incapaz de sonreír. Creo que ya es la hora de decir adiós y poner el punto y final a esto. He intentado prolongarlo todo lo posible, como, si de alguna forma, esta carta fuese la que hace que sigas todavía con vida, como si hasta que no terminase de despedirme todavía estuvieras con nosotros, pero la verdad es que ya no estás y no sirve de nada prolongar lo inevitable.

Hasta siempre, abuela. Te quiero.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Indefensos ante el fascismo

Como afiliada del sindicato de estudiantes he leído, escuchado y visto demasiadas historias sobre agresiones fascistas que se denuncian y no van a ningún lado. Esta entrada la escribo a partir del miedo que siento de salir a la calle y que me reconozcan neonazis y demás lacras que deberían estar pudriéndose en la cárcel pero que cuentan con la protección y el silencio policial.

Hace unos años un compañero mío cuyo nombre no revelaré para proteger su identidad tuvo que irse a Madrid por las amenazas que recibía y las agresiones que sufrió. Viendo que denunciar solo servía para obtener una orden de alejamiento que la policía nunca se encargaba de proteger, se vio obligado a trabajar en Madrid y alejarse de sus agresores. Y es que es normal que una persona tenga miedo de vivir en una ciudad donde acercarse a un policía con una orden de alejamiento contra una persona que la está infringiendo no es suficiente para que alejen al infractor de él. Esto nos pasa muy a menudo a las personas que luchamos por nuestros derechos, que vemos nuestra vida amenazada a diario. Un claro ejemplo es un joven que murió a manos de unos fascistas antes de este verano cuya única culpa fue intentar separar una pelea que había cerca del local donde celebraba su cumpleaños. ¿Los asesinos? Libres.

Muchos de estos fascistas están reconocidos por compañeros que los han identificado y han tratado de denunciar en sus muchos de sus actos vandálicos, mientras que la policía sigue negando que existan organizaciones fascistas andando con impunidad por las calles. Será que los ataques a casetas y locales de las organizaciones de izquierdas no son suficiente prueba para demostrar que sí, que estas organizaciones pululan con libertad en nuestra ciudad.

No soy la única con miedo a salir a la calle y ser reconocida por estos individuos, quienes actúan en grupo para aprovecharse de la superioridad numérica. Se ve que no es suficiente que seamos vulnerables legalmente que necesitan otro respaldo, el de sus compañeros, para asegurarse de que la cacería se lleve a cabo con éxito. Y es que somos vulnerables ante la ley porque ya hemos visto que denunciar y obtener órdenes de alejamiento no son suficientes para protegernos. A esto hay que añadir que si en una agresión a mí me viene una manada a atacarme y yo opto por defenderme y le rompo la nariz a uno en mitad de la pelea quien acaba acarreando la culpa soy yo. Sí, somos culpables de que nos agredan.

En este país quienes acaban pagando son las víctimas, y es una vergüenza que en una democracia se trate de silenciar que el fascismo sigue presente en nuestras calles. Y ya no como idea política sino como arma de represión. Cuando las organizaciones fascistas son capaces de andar con total libertad en nuestras calles a pesar de los innumerables cargos de los que se les han acusado demuestra que vivimos en un sistema que todavía quiere sembrar el temor a luchar por conseguir una vida digna para someter al ciudadano. Cuando unos asesinos, y los cómplices que les dieron cobijo y trataron de ocultar el crimen, viven libremente su vida después de matar a un inocente muchacho cuyo único delito fue celebrar su cumpleaños y encontrarse a perros de presa sedientos de violencia no podemos sino culpar a las instituciones que protegen a estas personas.

No queremos vivir con miedo, no queremos pasear por la calle teniendo que tener ojos en la nuca para evitar que nos agredan, no queremos tener que proteger nuestras identidades, no queremos tener miedo de que sepan donde vivimos y que cualquier día nos puedan estar esperando en la puerta de nuestras casas a darnos una paliza. Esta es mi realidad, el miedo. Y, como yo, muchas otras personas viven perseguidas por estas organizaciones. Casi a diario tengo que escuchar a mis compañeros hablar sobre que vuelven con miedo a sus casas porque neonazis, o "señores de ultraderecha" como los llaman los medios de comunicación, les han estado siguiendo varias manzanas al grito de "rojo de mierda" o "sabemos quién eres". No queremos vivir en un sistema fascista que nos inculca el miedo a luchar por nuestros derechos, a expresar nuestro pensamiento, a tener una idea política distinta, lanzándonos a sus sabuesos a mordernos el cuello. Basta ya.

jueves, 9 de noviembre de 2017

La estafa y la incompetencia de Repsol

Imaginad la siguiente situación: Vivís en un piso que lleva perteneciendo a vuestra familia desde hace 43 años, donde han vivido ya tres generaciones (vuestros abuelos, vuestra madre y tíos, y vosotros), y que siempre habéis consumido, de la misma empresa suministradora, gas butano. Hablamos de 43 años abasteciendoos del mismo proveedor, de los cuales un año lleváis viviendo, independizados, en ese piso y con el mismo suministro que ha tenido vuestra familia antes que vosotros. De repente, un día, pedís una bombona, como habéis hecho siempre, y a la semana siguiente sigue sin llegaros. Y no es hasta que decidís llamar para ver qué pasa que no se dignan a deciros el motivo: No tenéis un contrato de suministro y, al no haber una póliza, no os mandarán la bombona. ¿Cómo os quedáis? Pues esta es la nueva estafa de Repsol.

Tras media semana esperando a que me llegara la bombona que pedí decidí llamar a un número que, por fin y después de varias quejas, me facilitaron desde las redes sociales y que no era un contestador automático. Bien, por fin consigo un número de teléfono donde no me atiende una máquina. Para mi sorpresa me comunican que no tenemos ninguna póliza con ellos y que no pueden suministrarnos bombonas. Todo después de 43 años en los que no ha parecido importarles lo más mínimo que no haya una póliza. Pero lo peor del asunto es que, en un intento de ser más humanos y de comprender la situación que estoy viviendo, me prometen que me pondran el pedido que hice como un pedido de urgencia para que recibiera la bombona mientras tramito el contrato. ¿Cuál es mi ya no tan sorpresa días después? Que no piensan traérmela después de asegurarme que la recibiría con urgencia, incluso preguntándome cuándo estaría en casa para poder traerla.

Esta segunda llamada, porque no soy tonta, yo ya voy a donde sé que me va a atender una persona y no un contestador automático, se puede resumir en una constante insistencia para que venga un técnico a revisar la instalación para poder firmar un contrato de suministro y así traerme la bombona. Que me muera de frío y haya cogido un catarro por tener que lavarme calentando agua en cacerolas les importa una mierda, solo les interesa ver más dinero.

Lo peor de todo es que siempre me insisten en lo mismo, en que tiene que haber una póliza para poder suministrar bombonas de butano, lo cual lleva a preguntarme una cosa: ¿Por qué hasta ahora he podido abastecerme durante este año, más el tiempo que se ha abastecido mi abuela 42 años antes de que yo viviera aquí, sin que hubiese ningún problema? A mí me huele a que no veían suficiente dinero y están buscando cómo sacarle más dinero todavía al consumidor. Y no me hubiese importado, de ser cierto que ahora es obligatorio tener un contrato, haber firmado una póliza para que me abastecieran; llega el invierno y no quiero tener escarcha en las pelotas cada vez que me duche. Al menos, no me hubiese importado si esta gente lo hubiese hecho bien. Estamos hablando de 43 años de suministro en el que hemos proporcionado dirección y número de teléfono cada vez que hemos pedido una bombona. Tanto la dirección de mi vivienda como mi número de teléfono tienen que estar en los registros de Repsol. Ya no hablo de que me llamen personalmente, pero, ¿tanto trabajo costaría enviar una carta para informar de que cesarán de enviarme sus bombonas si no firmo la póliza? No, me tengo que enterar después de que retengan mi pedido durante una semana...

Nada más ni nada menos que 43 años abasteciéndose esta vivienda del mismo gas butano de la misma compañía y ahora, justo cuando se acerca el frío, deciden retener una bombona y ni siquiera avisar del motivo, teniendo tanto mi dirección como mi teléfono. Al contrario, esperan a que llame preguntando qué pasa para decirme lo de la póliza. Y, para empeorar más el asunto, prometen que me la enviarán con urgencia para recibirla mientras yo tramito el contrato, y sigo esperando como una ingenua a que reciba algo que jamás me iban a mandar. Imaginad que esto le ocurre a una persona mayor, la típica abuelita octogenaria que no puede valerse por sí misma. ¿Qué habría podido hacer ella? Porque yo, al fin y al cabo, puedo ir a la gasolinera más cercana con un amigo y traerme una bombona, pero, ¿y esa ancianita? ¿Qué le habría deparado? ¿Cuánto tiempo habría estado esperando para saber que su bombona nunca le llegaría? Porque esto, de no ser porque está en la residencia y yo soy la que está cuidando del piso siendo su inquilina, le había pasado a mi abuela de 83 años. Y es lo que más me fastidia de todo, que esta situación le podría haber ocurrido a mi abuela quien, ingenua, habría esperado muerta de frío a que esa empresa de buitres y carroñeros le informara de que no podrían abastecerla hasta que firmase la póliza.

martes, 7 de noviembre de 2017

Support el incomprendido, el infravalorado

En el mundo de los MOBAs y los videojuegos competitivos hay siempre un rol que es el más infravalorado de todos: el support. Con personajes débiles incapaces de aguantar dos golpes y que no consiguen hacer nada de daño, es inevitable pensar que es una clase absurda e inútil... si eres un machuno orgulloso de su virilidad que piensa que todo lo que importa es dar toñas sin ton ni son. Quizá sea por eso que ese rol suela estar frecuentado por chicas, porque es difícil encontrar un tío que sea capaz de ver más allá de su ego y de su beneficio personal y piense en el bien del equipo.

Porque, seamos sinceros, cuando pensamos en un support pensamos en una chica manejando a ese personaje. Pero la razón de que mayoritariamente ese rol sea llevado por chicas no es ni porque sea un personaje débil con el que se puedan sentir identificadas ni porque sea la clase más fácil de llevar, porque ninguna de esas dos afirmaciones son correctas. Al contrario, estos personajes son muy difíciles de llevar, y, si no, comprobadlo tratando de sobrevivir cuando un equipo enemigo os haga focus con una barra de vida más pequeña que vuestra virilidad. Sí, era necesario hacer la comparación. Y desde luego que no nos identificamos con esos personajes por ser débiles o frágiles. Al contrario, en todo caso nos identificamos porque nos gusta ayudar a los demás, y no por ser mujeres precisamente.

Partiendo de la base de que no todo en los juegos competitivos es matar y matar, que hay una serie de objetivos a cumplir para conseguir la victoria (destruir el núcleo enemigo, escoltar una carga, capturar nodos, etc), el support, healer o como queráis llamarlo, es una persona que entiende que para maximizar el daño y las posibilidades de victoria no siempre tiene que hacer daño, sino también curarlo. Un personaje dedicado al daño por segundo puede hacer todo el daño que quiera, pero su vida es limitada, tarde o temprano acabará muriendo y de nada sirve que haga mucho daño si no le da tiempo a matar a quien le ha matado antes. ¿Qué pasa entonces cuando la vida llega a 0? Que se vuelven inútiles, que no pueden hacer nada y mueren. ¿Cómo podemos impedirlo? "Pues con el tanque, que para eso están, para recibir daño y que no muera nuestro dps". Cierto, pero él también tiene una vida limitada y acaba muriendo.

Efectivamente, un support no tiene nada de daño, no tiene apenas aguante, y será el primero en morir si se le deja solo en mitad del campo de batalla, pero es el único que puede poner a salvo a un tanque. Sí, efectivamente, el tanque depende en gran medida de un support. "Pero en el LoL el support va con el ADC, que es el que hace daño". Cuando se reparten las calles sí, pero, ¿y cuando van todos juntos? Heroes of the Storm no tiene un reparto de calles que diga "Tú juegas tal rol, tú tienes que ir por aquí" y el support sigue siendo igual de útil vaya con quien vaya. En Overwatch el support suele ir siempre con el tanque para poder escoltar la carga. En los juegos de rol el support suele curar más al tanque porque es el que protege siempre de los golpes. ¿Seguís pensando que el tanque no depende de su support?

En resumen, ser support no es fácil, en absoluto, y desde luego es un rol muy importante dentro de los juegos competitivos. Para maximizar el daño que hace nuestro dps necesita un tanque que le proteja de los golpes y así dure más tiempo, y para que el tanque pueda cubrir más daño necesita de un support que vaya curando el daño que ya ha recibido. Y esto es solo hablando de teamfights... ¿Qué pasa con la retirada? Ya querríais tener un buen support a vuestro lado cuando el enemigo os supere y tengáis que huir. Y si ese juego tiene un sistema de subida de niveles por experiencia aún más. ¿Quién no lo ha pasado mal porque alguien ha fedeado al enemigo y ahora no hay forma de remontarlo? Pues adivinad quién puede evitar esos fedeos.

Ser el objetivo principal del equipo enemigo, no tener forma de aguantar sus ataques, que tu equipo dependa de ti para no morir... No es fácil asumir esa responsabilidad y ese es el día a día de los main supp, teniendo que sobrevivir y encargarse de un equipo entero para asegurar la victoria sin tener medios con los que defenderse del enemigo. Ya no parece tan fácil e inútil, ¿verdad?

viernes, 7 de julio de 2017

"Querido" Ángulo (obtuso)

Voy a hacer caso a lo que me has dicho y seguiré tu consejo: Escribiré de ti lo que me dé la gana en mis redes sociales. Espero que no llores después de leer esto ni sueltes bilis por tu boca por haber hecho lo mismo que llevas haciendo tú desde hace meses.

El hecho de que vayas haciéndote la víctima diciendo que te he acusado de violador cuando en ningún momento dije que lo fueras, incluso diciéndote reiteradas veces que no me creía esos rumores, es la clara prueba de que tratas de llamar la atención para llenar ese vacío que, visto lo visto, ni los videojuegos pueden llenar, tratando de picar a los demás para que caigan en tu juego, te respondan y poder así seguir haciéndote la víctima. Pero una cosa en la que pareces no haber caído es que tu victimismo se termina pronto cuando la gente ve que el causante de esa pelea eres tú. Y no solo eso, sino que, encima, caigas en la bajeza de atacar de la misma forma de la que te quejas cuando te lo hacen. Es gracioso que llames bola de sebo a quien nunca te ha llamado "puto calvo", como tanto te quejas que te llaman. Es más, incluso defendía que era ruin y despreciable que te dijeran eso cuando tienes otras miles de cualidades (negativas) con las que podrían atacarte.

Pero después de nuestra pequeña trifulca he descubierto algo muy interesante sobre ti, y es que tu vocabulario se reduce a "Eres un gordo, mira qué gordo, me meto contigo porque eres gordo" pero "Ah, no, por favor, no me llames calvo". Porque, aunque tú puedas creer que te lo he dicho como un insulto, era totalmente sincero cuando te decía que me sentía un abusón peleando contigo. Sí, era como pelearme con una máquina de tabacos que siempre repite lo mismo una y otra vez. Realmente hasta me daba vergüenza tener que rebajarme a tu nivel para que comprendieras lo que te decía. Así que no me extraña lo más mínimo que lo único que supieras decirme es que estoy gordo.

De todas formas lo que quiero comunicarte no es esta tontería. Al fin y al cabo, que eres gilipollas lo sabía desde hacía muchísimo tiempo, desde el punto en que acosabas a mi compañera de piso para que se acostara contigo, dejándole caer una y otra vez que podríais quedar y dejarte dormir en su cuarto y en su cama pese a la insistencia de que ella tenía novio. Tío, has desbloqueado otro nivel de machismo, ya no es solo que no aceptes un no por respuesta sino que, además, te la suda que tenga novio. En fin, al grano, no quiero desviarme.

Esta entrada no es un ataque contra tu persona (bueno, sí, pero queda muy guay decir que no lo es, ¿verdad? que de esto entiendes tú mucho), solo es un mensaje para que tanto tú como toda la gente que te rodea (o te vaya a rodear en un futuro, para su desgracia) sepáis la clase de mierda inmunda que eres, que atacas a quien te ha defendido no una sino dos veces ya y metes en el saco a gente que no tiene absolutamente nada que ver. Es irónico que trates de aparentar ser una persona respetuosa que cuando habla de los demás no dice nombres para conservar su anonimato pero metas en una pelea a tres personas, diciendo sus nombres, que no tienen nada que ver. ¿A qué vino mencionar a tres personas que nunca me han mandado nada sobre ti (y a una de ellas ni la conozco)? Es gracioso que ocurriera justo después de que aseguraras preservar el anonimato de los demás, y más que, encima, lo hicieras público.

En resumen, me atacas a mí que te he defendido en dos ocasiones, te dedicas a hablar mierdas de gente que de ti no hablan, y das la identidad públicamente de personas que sudan de ti y no quieren saber nada sobre ti. ¿Estás seguro de que nosotros somos los haters y no que tú eres el capullo que intenta en todo momento crear bronca? Porque cada semana me llega alguna mierda tuya hablando de nosotros (y sí, has dado nuestros nombres públicamente en más de una ocasión, no te hagas el tonto). Ahora pregúntate por qué nadie te traga, porque no tienes amigos, por qué la gente te odia tanto. No, no son por tus comentarios sobre los videojuegos. La gente te insulta porque tú les insultas a ellos, porque eres un machista y un homófobo de manual, porque solo vives para crear discordia allá a donde vas, porque has acosado a un puñado de personas. Por eso no tienes amigos, Ángulo, porque eres insoportable. Y no me arrepiento de haberte defendido cuando me dijeron que eres un violador porque nadie me ha dado pruebas de que seas un violador y en esto te doy la razón, es una acusación muy fuerte, pero sí me arrepiento de defenderte cuando te llamaban puto calvo porque te mereces esos insultos y más.

martes, 27 de junio de 2017

Gaming Ladies y cómo cabrear a los tíos

A ver, chicos (porque la mayoría que clamáis al viento sois varones), vamos a empezar por algo básico. En primer lugar, el feminismo NO busca la igualdad sino la liberación de la mujer, que no haya una posición privilegiada para el hombre solo por ser un hombre. Partiendo de esta base y esperando que el concepto os quede bien claro a todos hay que destacar que el evento ni siquiera se presenta como feminista. Y eso es lo gracioso, que a lo mejor ni siquiera la organización considera que el evento sea feminista, pero lo estáis incluyendo porque no tenéis un solo argumento más que el de criticar que "tanta igualdad y tanto feminismo pero discrimináis a los hombres". A esto último solo queda responder volviendo al comienzo de la entrada y recordar el concepto de feminismo. Y si no queda claro, repetirlo una y otra vez en bucle hasta que se os quede. Dicho esto, comencemos la entrada.

¿Os acordáis de la entrada de "Toxicidad gamer" que escribí hace tiempo? La gran mayoría os quedasteis en el elitismo y el clasismo, pero os la sudó el machismo. Y es triste porque creo que era donde más desarrollé el tema (no me hagáis caso, ha pasado muchísimo tiempo y ya no recuerdo apenas cómo hice la entrada). De hecho, algunos hasta me respondisteis con comentarios elitistas que me provocaron una arcada tremenda y que me habría encantado estamparos el monitor en la cara para ver si así se os quitaban las gilipolleces. Para el que no haya leído la entrada le recomiendo que lo haga, pero como no vengo a haceros spam de viejos escritos voy a comentaros solo la parte que concierne al tema.

¿Nunca os habéis preguntado porque apenas vemos chicas gamers y por qué os parecen únicas y especiales todas aquellas que os encontráis alguna vez? Bien, pues la respuesta está en vosotros mismos. Sí, en vosotros. Porque sois vosotros, chicos, los culpables de que apenas hayan chicas gamers visibles. ¿Qué pasa cuando una chica juega online? Que es acosada. Cualquier error que cometa se lo reprocháis en lugar de ayudarla a mejorar, tratáis de dar consejos como si fueseis mejores que ella sin siquiera conocerla, la insultáis y humilláis a vuestro antojo asumiendo sus roles y sus preferencias, imponiéndoselo incluso, siempre las culpáis cuando tenéis una mala partida, aunque haya sido mejor que vosotros... Y esto es solo lo que yo sé a grandes rasgos, no quiero imaginarme lo que vive una chica gamer a diario.

¿Por qué os comento todo esto? Para explicaros qué ha llevado a la organización de Gaming Ladies a hacer un evento solo para mujeres. No, no es ninguna reivindicación feminista en busca de la igualdad, ni es un intento de discriminar a los hombres. El objetivo es crear un espacio seguro y fiable donde las chicas puedan jugar sin tener que soportar vuestros comentarios machistas, sin tener que aguantar cómo os enorgullecéis de vuestras pollas, sin ser insultadas y humilladas por el rol que jueguen y el pj que elijan. Quieren disfrutar de su afición en compañía de personas que sufren lo mismo que ellas y con la tranquilidad de que, pase lo que pase, siempre habrá alguien apoyándolas. Y da igual que digáis que es injusto para los que no sois así porque todos aquellos que soltáis esa imbecilidad no sois mucho mejores que los que las atacan y acosan, porque también estáis oprimiéndolas al no apoyar su libre elección de con quién jugar y con quién no. Así que, por favor, dejad ya el tema. No quieren hombres en su evento porque quieren disfrutar en compañía de sus semejantes. Punto, no hay más. Ni os están discriminando ni os atacan ni nada, no es un complot para joder a todos los chicos gamers del mundo, no es un complot para aislaros y arrebataros lo que más os gusta, y mucho menos están tratando de apoderarse de vuestras aficiones, ¿vale? Son personas que quieren jugar con otras personas que sufren la misma discriminación en un espacio libre de opresiones.

martes, 23 de mayo de 2017

La gratitud y la disculpa que te mereces

A mi odiada ex-compañera de piso:

Decías que querías terminar como adultos responsables, pero jamás fuiste una persona adulta. Nunca mostraste la madurez y la responsabilidad que deberían caracterizar a una persona adulta, siempre te comportaste como una niñata consentida y malcriada en un lugar donde, si las cosas no se hacían como tú querías, pataleabas. Lo peor de todo es que encima exiges una gratitud y unas disculpas que ni siquiera te mereces, así que, puestos a ser capullos, aquí te dejo las únicas que te mereces.

Gracias por habernos dejado la mierda de tu conejo esparcida por toda tu antigua habitación y por toda la terraza. Tardamos dos días en limpiarlo todo, para que te hagas una idea de cuánto nos dejaste, aunque ya deberías saberlo. Discúlpanos por no habernos dado cuenta antes de que hacía tiempo que o no limpiabas su jaula (explicación de por qué toda la casa olía tan fuerte) o no tirabas ninguna bolsa después de limpiarla.

Gracias por haber entrado en nuestras habitaciones sin nuestro permiso. Oh, sí, le dijiste a Cristina que habías entrado, después de que ella se preocupara por encontrarse cosas que no debían estar. ¿Cuándo me explicarás por qué la puerta de mi armario estaba extrañamente abierta y las cosas de su interior estaban cambiadas de sitio? Luego que por qué sospecho que tú tienes algo que ver con la desaparición de las escrituras del piso...

Gracias por esa fiesta que organizaste en mi piso donde hiciste un tour en directo por toda la casa a tus amiguitos de Instagram, grabando en una propiedad privada sin permiso, tratando de grabarme a mí sin que me diera cuenta y mostrando los rostros de los portarretratos que hay por toda la casa. Muy legal no es que sea todo, ¿no te parece? Oye, que a mí lo de no dormir casi no me importa, pero, joder, ¿esa falta de respeto hacia mi persona? Perdóname por no haber llamado a la policía esa noche, nos habríamos ahorrado muchas gilipolleces por tu parte.

Gracias por hacernos sentir unos inútiles, criticando todo lo que hacemos e impidiéndonos darte cualquier tipo de ayuda. Esta parte debería encantarte a ti, ya que por algo me exigiste que te agradeciera algo de la limpieza, ¿no? Pues sí, te agradecemos que no solo no nos dejaras ayudarte a limpiar la casa (oferta que despreciaste infinidad de ocasiones), sino que encima nos dijeras de todo cuando limpiábamos por nuestra cuenta y nos criticaras con tus amiguitos, guarreando la casa e invitando a tus amiguitos para hacernos parecer unos cerdos. Perdóname por no haberte echado antes de mi casa.

Gracias por haber tirado cosas del cuarto de baño sin haberme consultado antes. Yo entiendo que no usamos el cacharro ese para colocar el papel higiénico y que el jabonero es solo decorativo, que tenemos jabón líquido en el lavamanos, pero, ¿recuerdas quién es el dueño del piso? Perdóname por no haberte reprochado que fueras una maleducada actuando a mis espaldas en asuntos sobre mi casa.

Gracias por decirnos que te ibas a ir como una adulta y acabar yéndote como una cría, vacilándonos en nuestra cara, dejándonos tus mierdas y quitándonos las nuestras. Y perdóname por haber permitido que te convirtieras en una niña malcriada y consentida. Aunque quizá eso último ya lo fueras antes de venirte, pero debí haber impedido que lo fueras aquí también. Porque parecías una tía legal que iba de buen rollo, que parecía no querer acabar de malas con nadie, que era adulta, madura y responsable, y con lo que nos hemos encontrado ha sido justo lo contrario. ¿Y me dices que por mi culpa no tienes ganas de ser buena gente? Nunca fuiste buena gente. Si lo hubieses sido, nunca habría sentido que vivía en casa ajena dentro de mi propia casa, nunca me habría sentido mal por cobrarte una miseria cada mes por todo lo que se te ofrecía, nunca nos habrías despreciado cada vez que intentásemos ayudarte con lo que fuera, ya no solo la limpieza, nunca habría estado tenso el día que regresaras a casa porque estaba mucho mejor sin ti y se me hacía insoportable convivir contigo. El único adulto aquí fui yo, que me callé todo lo que nos hacías con tal de que las cosas fuesen lo menos malas posible. Pero hasta el más tonto tiene su límite, ¿sabes? Y uno no se quiere callar más. Ni te voy a pedir que nos pagues las tasas que cuesten sacar las escrituras nuevas ni lo que me cueste la consola que rompiste ni que le devuelvas a Cristina sus cosas porque sé que tú no eres de la clase de persona que quiere terminar bien las cosas, porque, incluso aunque eras tú quien quiso irse una semana antes, exigías que yo te diera la parte proporcional del alquiler. Pero quiero que sepas una cosa, nueva dama de discordia: Espero que algún día la vida te devuelva toda la mierda que nos has tirado y te hundas en la miseria, y que lo que te pasó en la cabeza no es justificación para comportarte como una hija de puta con todos, creyéndote superior de los demás y tratándolos como despojos, insultándolos porque los consideras inferiores a ti y humillándolos cuando no hacen algo como tú quieres que lo hagan. Aquí tienes la gratitud y la disculpa que te mereces. Sé que no serán de tu agrado pero me la suda, al igual que a ti te la suda todo lo que nos has hecho pasar.

jueves, 27 de abril de 2017

Chicos, solo hace falta un poco de empatía

Esta entrada va dirigida especialmente a mi público masculino porque veo necesario que entiendan el mensaje que quiero transmitir hoy.

Yo soy el primero al que le molestan las generalizaciones que se hacen sobre los hombres, y es obvio que a nadie le gusta que le metan en el mismo saco que a gentuza sin respeto, energúmenos que bien podrían haberse criado en una cueva cazando mamuts lanudos y machitos orgullosos de su virilidad que alardean de cuántos coños han penetrado, y si es sin consentimiento mejor. Pero debemos comprender que si se generaliza no es porque quieran hacerlo así, sino porque han tenido suficientes motivos como para desconfiar de todos nosotros. Un ejemplo:

Voy paseando por la calle a las dos de la madrugada y, casualmente, estoy siguiendo el mismo camino que una chica que va sola. A pesar de que no tenga intenciones de hacer nada y que esa coincidencia no sea más que un producto de la casualidad, no puedo evitar sentir el miedo que pueda sentir ella. Esta misma situación se ha dado montones de veces, y, ¿cuántas veces ha acabado esta misma historia con la chica secuestrada, violada, muerta o las tres cosas a la vez, y ni siquiera en ese orden? Si esta historia se diera al revés, ¿no tendríais miedo vosotros cada vez que salís solos a la calle por la noche? Pues esto es solo uno de los miles de ejemplos que pueden daros las mujeres del miedo que tienen en esta sociedad machista.

Cada vez que veáis a alguien decir que todos los hombres somos tal o cual no os enfadéis ni se lo discutáis, simplemente pensad en qué ha conducido a esa persona a soltar esa frase. Desde hace años siempre repito la misma frase, y esta no es una excepción: "Si te das por aludido será por alguna razón". Menos ofenderse por esta tontería y más empatizar con quien, presa del miedo, desconfía de nosotros y teme por su integridad. Porque lo que a nosotros nos pueda llegar a parecer algo inofensivo como un simple acercamiento, a esa persona se lo ha estado pareciendo hasta que algo demostró que "inofensivo" no es la palabra más adecuada para definirlo. Y no, no me refiero a los piropos, me refiero incluso a saludar a una persona porque te haya llamado la atención y quieras conocerla, sea por la razón que sea, ya sea en las redes sociales o en la calle.

Entendedlo, chicos, no es algo tan difícil, solo se trata de abrirse un poco, conocer lo que ha pasado, está pasando y seguirá pasando mientras no hagamos nada por cambiarlo, y empatizar un poco. Yo soy el primero al que le jode que le metan en el mismo saco, pero al menos comprendo que no es por mi culpa y que tienen razones para ello, y que, si quiero salir de ese saco tengo que demostrar que no pertenezco a él. Y, sobre todo, hacerlo por ellas, no por mí. Porque aquí la víctima no somos nosotros, son ellas. Y si de verdad os jode unas palabras que no dañan a nadie es que tenéis un serio problema.

sábado, 15 de abril de 2017

"Solo quería llamar la atención"

"Solo quería llamar la atención". Qué simple parece todo desde el punto de vista externo de alguien que nunca ha tenido que ponerse en la piel de nadie para saber lo triste y rota que es la vida de alguien. "Solo quería llamar la atención".

Es increíble cómo cinco míseras palabras pueden restar importancia a los problemas de alguien que siente que su vida está vacía y que carece de sentido. Parece que todo el mundo es experto en la vida de los demás y son capaces de distinguir entre los problemas reales y los problemas que se inventa la gente. Sí, soy plenamente consciente de que esta es la misma entrada, con distintas palabras y distinta estructuración, que la que escribí hace algunas semanas hablando sobre el suicidio, pero después de ver 13 reasons why (serie de la cual no sé si me arrepiento de haber visto o no) y de leer algunos comentarios de gente en redes sociales que parecen tener doctorados en psiquiatría por la forma en la que hablan con tanta simpleza sobre este tema, me siento en la necesidad de volver a escribir esto.

"Quiero morir", "me voy a suicidar" y otras frases nada agradables de leer o escuchar por parte de personas a las que consideramos cercanas no son un simple intento de llamar la atención. La gente lo juzga como tal, como si lo único que quisieran es acabar con el tedio que les invade en ese momento y divertirse con alguna chorrada porque se aburren en sus casas y no saben qué hacer. Aquello que la gente llama equivocadamente "llamar la atención" es un grito de auxilio, un intento desesperado por conseguir algo de ayuda que alivie el sufrimiento con el que le ha tocado convivir.

"Quien quiere suicidarse lo hace, no lo dice" es otra de las excusas que pone la gente sin empatía, ególatras narcisistas que solo se preocupan por sí mismos y les da igual lo que les pase a los demás con tal de que ello no les afecte. Porque nada, salvo lo que les ocurre a ellos directamente, importa. Y quizá, en una pequeña parte, tengan razón con esa frase y quien ha gritado auxilio realmente no quiera morirse. Porque, siendo realistas, nadie quiere morir realmente. Lo que todos desean es que cese ese dolor, que desaparezcan todos sus problemas y puedan vivir una vida feliz y lejos de toda tristeza. Y, cuando toman la decisión de acabar con sus vidas, es porque no les quedaba otra opción para conseguir acabar con su tortura.

Suicidarse no es una decisión voluntaria que toma el suicida porque sí. Es algo que ha meditado durante un tiempo y es una opción a la que ha tenido que acogerse conducido por la desesperación y el abandono. No somos nadie para juzgar si tenía problemas de verdad o no, solo esa persona sabe si era capaz de lidiar con la carga que tuviera que sostener o no. Lo único que podemos hacer es intentar aliviar esa carga antes de que tome esa irreversible decisión de cortar todos los lazos que le atan al mundo y, como diría la raza ficticia de los kenders, "adentrarse a su última aventura".

Sé que hay muchos gilipollas sueltos que bromean con el tema del suicidio para creerse "guays" o seguir una estúpida moda, pero no nos pongamos cómodos creyendo que todo el mundo es así. Sabemos distinguir entre quien bromea y quien lo dice de verdad, sabemos diferenciar al que sigue esa estúpida moda y al que cuenta su vida por necesidad de encontrar un apoyo donde descansar. Lo que pasa es que es mucho más cómodo y fácil meter a todo el mundo en el mismo saco y que nuestro propio egoísmo nos haga creer que no podíamos hacer nada por la otra persona y que era mejor dejarlo estar.

Sé muy bien el enorme esfuerzo que puede suponer contarle a alguien tu vida y decirle lo mal que estás para buscar a alguien que alivie el peso de tu dolor, y lo mal que se siente uno después creyendo ser una carga para quien decide ayudar. Por eso quiero pediros una cosa por segunda vez en este blog: No pisoteéis el valor que tanto trabajo le ha costado reunir a alguien para confiar en vosotros y pediros ayuda. No se trata de solucionar la vida de los demás, solo de hacerle ver a esa persona que vais a estar ahí para lo que haga falta, que daréis lo que podáis por esa persona, y, quizá, con un mínimo esfuerzo podáis salvar la vida de alguien. De verdad, os lo pido de corazón, no permitamos que muera nadie más por no ser capaz de afrontar su propia existencia. Bastante caótico es el mundo ya como para que encima repudiemos a quien solo necesita de nuestra presencia para que su mundo sea un poco mejor.