martes, 21 de noviembre de 2017

Hasta siempre, abuela

Han pasado casi tres horas desde que me enteré mientras estoy escribiéndote esta carta y todavía sigo siendo incapaz de asimilarlo. Es como un mal sueño, como una pesadilla de la que no logro despertar. Siento que no estoy en el mundo real sino en un mundo inventado por mi propia mente que me está jugando una mala pasada y que, pronto, conseguiré despertarme. Pero sé que no es así, en el fondo sé que no volveré a verte, que no volveré a escuchar tu voz, que no volveré a reír contigo.

Se me traban las palabras escribiendo esto, nadie me ha preparado para tener que despedirme de ti. Maldita sea, aquí todos pensábamos que serías tú quien nos acabase enterrando, que bicho malo nunca muere y más mala que tú no había nadie, porque era imposible que te dejases avasallar por idiotas creyendo poder burlarte. Siempre he sido tu nieto y, como tal, así me despediré de ti, aunque pueda existir un más allá donde lo puedas ver todo y ya sepas la verdad que nunca me atreví a contarte.

Ya la última vez que te vi me preocupaste. Estabas ida, no parecías ni tú misma, y algo en mí decía que debía preocuparme. De haber sabido que sería la última vez que te vería habría estado más tiempo contigo, más tiempo a tu lado, pero soy cobarde y no podía ver cómo tu vida, ya marchita, iba desapareciendo. Quería tener un recuerdo más alegre de ti y me arrepiento de ello. Ojalá hubiese podido despedirme de ti. Somos idiotas, no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos, y por ello no he podido despedirme de ti como es debido.

Sigo esperando que alguien me diga que no, que todo es una mala broma, o que me despierte de repente y nada de esto haya pasado. No paro de negar una y otra vez que hayas muerto, y me veo capaz de seguir negándolo incluso dentro de unas horas, cuando te vea en esa caja de madera. Sigo pensando que es imposible... En mi mente no paran de venir recuerdos tuyos, de nuestros viajes, de nuestras vacaciones, de nuestras navidades. Todas esas anécdotas divertidas que hemos compartido, ese enfado en Nochebuena con el semáforo que hay frente a la casa de mi madre porque el muñequito no paraba de cambiar de color, esas risas cuando cambiábamos de barca en Punta Cana y teníamos que ayudarte a cruzar entre tres, tu cara de inocencia después de hacer que un pobre empleado del aeropuerto recorriera corriendo la pista para traer los medicamentos que olvidaste en el otro avión, aquel día que dejaste un recuerdo en el hogar de los dioses griegos... Son muchas vivencias que han desaparecido de golpe y porrazo y que ya solo existen en mis recuerdos.

Supongo que para mí siempre era mejor creer que vivirías para siempre, que era más fácil negar que la edad te pasaba factura, pero al final ha sido peor. El golpe ha sido más doloroso, nada ni nadie me ha preparado para esto y ahora no puedo sino despedirme con la esperanza de que sea cierto que hay vida más allá de la muerte. Porque mereces vivir eternamente llena de dicha, abuela, porque para mí has sido una segunda madre. Gracias por todo el amor que me diste, por todas las lecciones que aprendí gracias a ti, por haberme criado y cuidado cuando era vulnerable. Tú, quien me trajiste al mundo, ahora se va, y no queda sino decirte adiós con esta carta. Algún día volveremos a vernos, abuela, sea donde sea. Quiero creer que así será para poder darte ese abrazo que nunca pude darte. Puedo cambiar, crecer, evolucionar, ser una persona totalmente distinta, pero habrá algo que no cambiará nunca y es el hecho de que soy tu nieto, y siempre seguiré siéndolo.

Ojalá hubiese podido escribirte palabras más bonitas pero se me traban, juro que se me traban y no salen. En su lugar solo salen lágrimas amargas por esta despedida tan cruel. Sé que no querrías que llorara, pero no lo puedo evitar. Lo siento. Te prometo que siempre quedarán los recuerdos de nuestras risas, de verdad. Pero ahora, en esta despedida, soy incapaz de sonreír. Creo que ya es la hora de decir adiós y poner el punto y final a esto. He intentado prolongarlo todo lo posible, como, si de alguna forma, esta carta fuese la que hace que sigas todavía con vida, como si hasta que no terminase de despedirme todavía estuvieras con nosotros, pero la verdad es que ya no estás y no sirve de nada prolongar lo inevitable.

Hasta siempre, abuela. Te quiero.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Indefensos ante el fascismo

Como afiliada del sindicato de estudiantes he leído, escuchado y visto demasiadas historias sobre agresiones fascistas que se denuncian y no van a ningún lado. Esta entrada la escribo a partir del miedo que siento de salir a la calle y que me reconozcan neonazis y demás lacras que deberían estar pudriéndose en la cárcel pero que cuentan con la protección y el silencio policial.

Hace unos años un compañero mío cuyo nombre no revelaré para proteger su identidad tuvo que irse a Madrid por las amenazas que recibía y las agresiones que sufrió. Viendo que denunciar solo servía para obtener una orden de alejamiento que la policía nunca se encargaba de proteger, se vio obligado a trabajar en Madrid y alejarse de sus agresores. Y es que es normal que una persona tenga miedo de vivir en una ciudad donde acercarse a un policía con una orden de alejamiento contra una persona que la está infringiendo no es suficiente para que alejen al infractor de él. Esto nos pasa muy a menudo a las personas que luchamos por nuestros derechos, que vemos nuestra vida amenazada a diario. Un claro ejemplo es un joven que murió a manos de unos fascistas antes de este verano cuya única culpa fue intentar separar una pelea que había cerca del local donde celebraba su cumpleaños. ¿Los asesinos? Libres.

Muchos de estos fascistas están reconocidos por compañeros que los han identificado y han tratado de denunciar en sus muchos de sus actos vandálicos, mientras que la policía sigue negando que existan organizaciones fascistas andando con impunidad por las calles. Será que los ataques a casetas y locales de las organizaciones de izquierdas no son suficiente prueba para demostrar que sí, que estas organizaciones pululan con libertad en nuestra ciudad.

No soy la única con miedo a salir a la calle y ser reconocida por estos individuos, quienes actúan en grupo para aprovecharse de la superioridad numérica. Se ve que no es suficiente que seamos vulnerables legalmente que necesitan otro respaldo, el de sus compañeros, para asegurarse de que la cacería se lleve a cabo con éxito. Y es que somos vulnerables ante la ley porque ya hemos visto que denunciar y obtener órdenes de alejamiento no son suficientes para protegernos. A esto hay que añadir que si en una agresión a mí me viene una manada a atacarme y yo opto por defenderme y le rompo la nariz a uno en mitad de la pelea quien acaba acarreando la culpa soy yo. Sí, somos culpables de que nos agredan.

En este país quienes acaban pagando son las víctimas, y es una vergüenza que en una democracia se trate de silenciar que el fascismo sigue presente en nuestras calles. Y ya no como idea política sino como arma de represión. Cuando las organizaciones fascistas son capaces de andar con total libertad en nuestras calles a pesar de los innumerables cargos de los que se les han acusado demuestra que vivimos en un sistema que todavía quiere sembrar el temor a luchar por conseguir una vida digna para someter al ciudadano. Cuando unos asesinos, y los cómplices que les dieron cobijo y trataron de ocultar el crimen, viven libremente su vida después de matar a un inocente muchacho cuyo único delito fue celebrar su cumpleaños y encontrarse a perros de presa sedientos de violencia no podemos sino culpar a las instituciones que protegen a estas personas.

No queremos vivir con miedo, no queremos pasear por la calle teniendo que tener ojos en la nuca para evitar que nos agredan, no queremos tener que proteger nuestras identidades, no queremos tener miedo de que sepan donde vivimos y que cualquier día nos puedan estar esperando en la puerta de nuestras casas a darnos una paliza. Esta es mi realidad, el miedo. Y, como yo, muchas otras personas viven perseguidas por estas organizaciones. Casi a diario tengo que escuchar a mis compañeros hablar sobre que vuelven con miedo a sus casas porque neonazis, o "señores de ultraderecha" como los llaman los medios de comunicación, les han estado siguiendo varias manzanas al grito de "rojo de mierda" o "sabemos quién eres". No queremos vivir en un sistema fascista que nos inculca el miedo a luchar por nuestros derechos, a expresar nuestro pensamiento, a tener una idea política distinta, lanzándonos a sus sabuesos a mordernos el cuello. Basta ya.

jueves, 9 de noviembre de 2017

La estafa y la incompetencia de Repsol

Imaginad la siguiente situación: Vivís en un piso que lleva perteneciendo a vuestra familia desde hace 43 años, donde han vivido ya tres generaciones (vuestros abuelos, vuestra madre y tíos, y vosotros), y que siempre habéis consumido, de la misma empresa suministradora, gas butano. Hablamos de 43 años abasteciendoos del mismo proveedor, de los cuales un año lleváis viviendo, independizados, en ese piso y con el mismo suministro que ha tenido vuestra familia antes que vosotros. De repente, un día, pedís una bombona, como habéis hecho siempre, y a la semana siguiente sigue sin llegaros. Y no es hasta que decidís llamar para ver qué pasa que no se dignan a deciros el motivo: No tenéis un contrato de suministro y, al no haber una póliza, no os mandarán la bombona. ¿Cómo os quedáis? Pues esta es la nueva estafa de Repsol.

Tras media semana esperando a que me llegara la bombona que pedí decidí llamar a un número que, por fin y después de varias quejas, me facilitaron desde las redes sociales y que no era un contestador automático. Bien, por fin consigo un número de teléfono donde no me atiende una máquina. Para mi sorpresa me comunican que no tenemos ninguna póliza con ellos y que no pueden suministrarnos bombonas. Todo después de 43 años en los que no ha parecido importarles lo más mínimo que no haya una póliza. Pero lo peor del asunto es que, en un intento de ser más humanos y de comprender la situación que estoy viviendo, me prometen que me pondran el pedido que hice como un pedido de urgencia para que recibiera la bombona mientras tramito el contrato. ¿Cuál es mi ya no tan sorpresa días después? Que no piensan traérmela después de asegurarme que la recibiría con urgencia, incluso preguntándome cuándo estaría en casa para poder traerla.

Esta segunda llamada, porque no soy tonta, yo ya voy a donde sé que me va a atender una persona y no un contestador automático, se puede resumir en una constante insistencia para que venga un técnico a revisar la instalación para poder firmar un contrato de suministro y así traerme la bombona. Que me muera de frío y haya cogido un catarro por tener que lavarme calentando agua en cacerolas les importa una mierda, solo les interesa ver más dinero.

Lo peor de todo es que siempre me insisten en lo mismo, en que tiene que haber una póliza para poder suministrar bombonas de butano, lo cual lleva a preguntarme una cosa: ¿Por qué hasta ahora he podido abastecerme durante este año, más el tiempo que se ha abastecido mi abuela 42 años antes de que yo viviera aquí, sin que hubiese ningún problema? A mí me huele a que no veían suficiente dinero y están buscando cómo sacarle más dinero todavía al consumidor. Y no me hubiese importado, de ser cierto que ahora es obligatorio tener un contrato, haber firmado una póliza para que me abastecieran; llega el invierno y no quiero tener escarcha en las pelotas cada vez que me duche. Al menos, no me hubiese importado si esta gente lo hubiese hecho bien. Estamos hablando de 43 años de suministro en el que hemos proporcionado dirección y número de teléfono cada vez que hemos pedido una bombona. Tanto la dirección de mi vivienda como mi número de teléfono tienen que estar en los registros de Repsol. Ya no hablo de que me llamen personalmente, pero, ¿tanto trabajo costaría enviar una carta para informar de que cesarán de enviarme sus bombonas si no firmo la póliza? No, me tengo que enterar después de que retengan mi pedido durante una semana...

Nada más ni nada menos que 43 años abasteciéndose esta vivienda del mismo gas butano de la misma compañía y ahora, justo cuando se acerca el frío, deciden retener una bombona y ni siquiera avisar del motivo, teniendo tanto mi dirección como mi teléfono. Al contrario, esperan a que llame preguntando qué pasa para decirme lo de la póliza. Y, para empeorar más el asunto, prometen que me la enviarán con urgencia para recibirla mientras yo tramito el contrato, y sigo esperando como una ingenua a que reciba algo que jamás me iban a mandar. Imaginad que esto le ocurre a una persona mayor, la típica abuelita octogenaria que no puede valerse por sí misma. ¿Qué habría podido hacer ella? Porque yo, al fin y al cabo, puedo ir a la gasolinera más cercana con un amigo y traerme una bombona, pero, ¿y esa ancianita? ¿Qué le habría deparado? ¿Cuánto tiempo habría estado esperando para saber que su bombona nunca le llegaría? Porque esto, de no ser porque está en la residencia y yo soy la que está cuidando del piso siendo su inquilina, le había pasado a mi abuela de 83 años. Y es lo que más me fastidia de todo, que esta situación le podría haber ocurrido a mi abuela quien, ingenua, habría esperado muerta de frío a que esa empresa de buitres y carroñeros le informara de que no podrían abastecerla hasta que firmase la póliza.

martes, 7 de noviembre de 2017

Support el incomprendido, el infravalorado

En el mundo de los MOBAs y los videojuegos competitivos hay siempre un rol que es el más infravalorado de todos: el support. Con personajes débiles incapaces de aguantar dos golpes y que no consiguen hacer nada de daño, es inevitable pensar que es una clase absurda e inútil... si eres un machuno orgulloso de su virilidad que piensa que todo lo que importa es dar toñas sin ton ni son. Quizá sea por eso que ese rol suela estar frecuentado por chicas, porque es difícil encontrar un tío que sea capaz de ver más allá de su ego y de su beneficio personal y piense en el bien del equipo.

Porque, seamos sinceros, cuando pensamos en un support pensamos en una chica manejando a ese personaje. Pero la razón de que mayoritariamente ese rol sea llevado por chicas no es ni porque sea un personaje débil con el que se puedan sentir identificadas ni porque sea la clase más fácil de llevar, porque ninguna de esas dos afirmaciones son correctas. Al contrario, estos personajes son muy difíciles de llevar, y, si no, comprobadlo tratando de sobrevivir cuando un equipo enemigo os haga focus con una barra de vida más pequeña que vuestra virilidad. Sí, era necesario hacer la comparación. Y desde luego que no nos identificamos con esos personajes por ser débiles o frágiles. Al contrario, en todo caso nos identificamos porque nos gusta ayudar a los demás, y no por ser mujeres precisamente.

Partiendo de la base de que no todo en los juegos competitivos es matar y matar, que hay una serie de objetivos a cumplir para conseguir la victoria (destruir el núcleo enemigo, escoltar una carga, capturar nodos, etc), el support, healer o como queráis llamarlo, es una persona que entiende que para maximizar el daño y las posibilidades de victoria no siempre tiene que hacer daño, sino también curarlo. Un personaje dedicado al daño por segundo puede hacer todo el daño que quiera, pero su vida es limitada, tarde o temprano acabará muriendo y de nada sirve que haga mucho daño si no le da tiempo a matar a quien le ha matado antes. ¿Qué pasa entonces cuando la vida llega a 0? Que se vuelven inútiles, que no pueden hacer nada y mueren. ¿Cómo podemos impedirlo? "Pues con el tanque, que para eso están, para recibir daño y que no muera nuestro dps". Cierto, pero él también tiene una vida limitada y acaba muriendo.

Efectivamente, un support no tiene nada de daño, no tiene apenas aguante, y será el primero en morir si se le deja solo en mitad del campo de batalla, pero es el único que puede poner a salvo a un tanque. Sí, efectivamente, el tanque depende en gran medida de un support. "Pero en el LoL el support va con el ADC, que es el que hace daño". Cuando se reparten las calles sí, pero, ¿y cuando van todos juntos? Heroes of the Storm no tiene un reparto de calles que diga "Tú juegas tal rol, tú tienes que ir por aquí" y el support sigue siendo igual de útil vaya con quien vaya. En Overwatch el support suele ir siempre con el tanque para poder escoltar la carga. En los juegos de rol el support suele curar más al tanque porque es el que protege siempre de los golpes. ¿Seguís pensando que el tanque no depende de su support?

En resumen, ser support no es fácil, en absoluto, y desde luego es un rol muy importante dentro de los juegos competitivos. Para maximizar el daño que hace nuestro dps necesita un tanque que le proteja de los golpes y así dure más tiempo, y para que el tanque pueda cubrir más daño necesita de un support que vaya curando el daño que ya ha recibido. Y esto es solo hablando de teamfights... ¿Qué pasa con la retirada? Ya querríais tener un buen support a vuestro lado cuando el enemigo os supere y tengáis que huir. Y si ese juego tiene un sistema de subida de niveles por experiencia aún más. ¿Quién no lo ha pasado mal porque alguien ha fedeado al enemigo y ahora no hay forma de remontarlo? Pues adivinad quién puede evitar esos fedeos.

Ser el objetivo principal del equipo enemigo, no tener forma de aguantar sus ataques, que tu equipo dependa de ti para no morir... No es fácil asumir esa responsabilidad y ese es el día a día de los main supp, teniendo que sobrevivir y encargarse de un equipo entero para asegurar la victoria sin tener medios con los que defenderse del enemigo. Ya no parece tan fácil e inútil, ¿verdad?

viernes, 7 de julio de 2017

"Querido" Ángulo (obtuso)

Voy a hacer caso a lo que me has dicho y seguiré tu consejo: Escribiré de ti lo que me dé la gana en mis redes sociales. Espero que no llores después de leer esto ni sueltes bilis por tu boca por haber hecho lo mismo que llevas haciendo tú desde hace meses.

El hecho de que vayas haciéndote la víctima diciendo que te he acusado de violador cuando en ningún momento dije que lo fueras, incluso diciéndote reiteradas veces que no me creía esos rumores, es la clara prueba de que tratas de llamar la atención para llenar ese vacío que, visto lo visto, ni los videojuegos pueden llenar, tratando de picar a los demás para que caigan en tu juego, te respondan y poder así seguir haciéndote la víctima. Pero una cosa en la que pareces no haber caído es que tu victimismo se termina pronto cuando la gente ve que el causante de esa pelea eres tú. Y no solo eso, sino que, encima, caigas en la bajeza de atacar de la misma forma de la que te quejas cuando te lo hacen. Es gracioso que llames bola de sebo a quien nunca te ha llamado "puto calvo", como tanto te quejas que te llaman. Es más, incluso defendía que era ruin y despreciable que te dijeran eso cuando tienes otras miles de cualidades (negativas) con las que podrían atacarte.

Pero después de nuestra pequeña trifulca he descubierto algo muy interesante sobre ti, y es que tu vocabulario se reduce a "Eres un gordo, mira qué gordo, me meto contigo porque eres gordo" pero "Ah, no, por favor, no me llames calvo". Porque, aunque tú puedas creer que te lo he dicho como un insulto, era totalmente sincero cuando te decía que me sentía un abusón peleando contigo. Sí, era como pelearme con una máquina de tabacos que siempre repite lo mismo una y otra vez. Realmente hasta me daba vergüenza tener que rebajarme a tu nivel para que comprendieras lo que te decía. Así que no me extraña lo más mínimo que lo único que supieras decirme es que estoy gordo.

De todas formas lo que quiero comunicarte no es esta tontería. Al fin y al cabo, que eres gilipollas lo sabía desde hacía muchísimo tiempo, desde el punto en que acosabas a mi compañera de piso para que se acostara contigo, dejándole caer una y otra vez que podríais quedar y dejarte dormir en su cuarto y en su cama pese a la insistencia de que ella tenía novio. Tío, has desbloqueado otro nivel de machismo, ya no es solo que no aceptes un no por respuesta sino que, además, te la suda que tenga novio. En fin, al grano, no quiero desviarme.

Esta entrada no es un ataque contra tu persona (bueno, sí, pero queda muy guay decir que no lo es, ¿verdad? que de esto entiendes tú mucho), solo es un mensaje para que tanto tú como toda la gente que te rodea (o te vaya a rodear en un futuro, para su desgracia) sepáis la clase de mierda inmunda que eres, que atacas a quien te ha defendido no una sino dos veces ya y metes en el saco a gente que no tiene absolutamente nada que ver. Es irónico que trates de aparentar ser una persona respetuosa que cuando habla de los demás no dice nombres para conservar su anonimato pero metas en una pelea a tres personas, diciendo sus nombres, que no tienen nada que ver. ¿A qué vino mencionar a tres personas que nunca me han mandado nada sobre ti (y a una de ellas ni la conozco)? Es gracioso que ocurriera justo después de que aseguraras preservar el anonimato de los demás, y más que, encima, lo hicieras público.

En resumen, me atacas a mí que te he defendido en dos ocasiones, te dedicas a hablar mierdas de gente que de ti no hablan, y das la identidad públicamente de personas que sudan de ti y no quieren saber nada sobre ti. ¿Estás seguro de que nosotros somos los haters y no que tú eres el capullo que intenta en todo momento crear bronca? Porque cada semana me llega alguna mierda tuya hablando de nosotros (y sí, has dado nuestros nombres públicamente en más de una ocasión, no te hagas el tonto). Ahora pregúntate por qué nadie te traga, porque no tienes amigos, por qué la gente te odia tanto. No, no son por tus comentarios sobre los videojuegos. La gente te insulta porque tú les insultas a ellos, porque eres un machista y un homófobo de manual, porque solo vives para crear discordia allá a donde vas, porque has acosado a un puñado de personas. Por eso no tienes amigos, Ángulo, porque eres insoportable. Y no me arrepiento de haberte defendido cuando me dijeron que eres un violador porque nadie me ha dado pruebas de que seas un violador y en esto te doy la razón, es una acusación muy fuerte, pero sí me arrepiento de defenderte cuando te llamaban puto calvo porque te mereces esos insultos y más.

martes, 27 de junio de 2017

Gaming Ladies y cómo cabrear a los tíos

A ver, chicos (porque la mayoría que clamáis al viento sois varones), vamos a empezar por algo básico. En primer lugar, el feminismo NO busca la igualdad sino la liberación de la mujer, que no haya una posición privilegiada para el hombre solo por ser un hombre. Partiendo de esta base y esperando que el concepto os quede bien claro a todos hay que destacar que el evento ni siquiera se presenta como feminista. Y eso es lo gracioso, que a lo mejor ni siquiera la organización considera que el evento sea feminista, pero lo estáis incluyendo porque no tenéis un solo argumento más que el de criticar que "tanta igualdad y tanto feminismo pero discrimináis a los hombres". A esto último solo queda responder volviendo al comienzo de la entrada y recordar el concepto de feminismo. Y si no queda claro, repetirlo una y otra vez en bucle hasta que se os quede. Dicho esto, comencemos la entrada.

¿Os acordáis de la entrada de "Toxicidad gamer" que escribí hace tiempo? La gran mayoría os quedasteis en el elitismo y el clasismo, pero os la sudó el machismo. Y es triste porque creo que era donde más desarrollé el tema (no me hagáis caso, ha pasado muchísimo tiempo y ya no recuerdo apenas cómo hice la entrada). De hecho, algunos hasta me respondisteis con comentarios elitistas que me provocaron una arcada tremenda y que me habría encantado estamparos el monitor en la cara para ver si así se os quitaban las gilipolleces. Para el que no haya leído la entrada le recomiendo que lo haga, pero como no vengo a haceros spam de viejos escritos voy a comentaros solo la parte que concierne al tema.

¿Nunca os habéis preguntado porque apenas vemos chicas gamers y por qué os parecen únicas y especiales todas aquellas que os encontráis alguna vez? Bien, pues la respuesta está en vosotros mismos. Sí, en vosotros. Porque sois vosotros, chicos, los culpables de que apenas hayan chicas gamers visibles. ¿Qué pasa cuando una chica juega online? Que es acosada. Cualquier error que cometa se lo reprocháis en lugar de ayudarla a mejorar, tratáis de dar consejos como si fueseis mejores que ella sin siquiera conocerla, la insultáis y humilláis a vuestro antojo asumiendo sus roles y sus preferencias, imponiéndoselo incluso, siempre las culpáis cuando tenéis una mala partida, aunque haya sido mejor que vosotros... Y esto es solo lo que yo sé a grandes rasgos, no quiero imaginarme lo que vive una chica gamer a diario.

¿Por qué os comento todo esto? Para explicaros qué ha llevado a la organización de Gaming Ladies a hacer un evento solo para mujeres. No, no es ninguna reivindicación feminista en busca de la igualdad, ni es un intento de discriminar a los hombres. El objetivo es crear un espacio seguro y fiable donde las chicas puedan jugar sin tener que soportar vuestros comentarios machistas, sin tener que aguantar cómo os enorgullecéis de vuestras pollas, sin ser insultadas y humilladas por el rol que jueguen y el pj que elijan. Quieren disfrutar de su afición en compañía de personas que sufren lo mismo que ellas y con la tranquilidad de que, pase lo que pase, siempre habrá alguien apoyándolas. Y da igual que digáis que es injusto para los que no sois así porque todos aquellos que soltáis esa imbecilidad no sois mucho mejores que los que las atacan y acosan, porque también estáis oprimiéndolas al no apoyar su libre elección de con quién jugar y con quién no. Así que, por favor, dejad ya el tema. No quieren hombres en su evento porque quieren disfrutar en compañía de sus semejantes. Punto, no hay más. Ni os están discriminando ni os atacan ni nada, no es un complot para joder a todos los chicos gamers del mundo, no es un complot para aislaros y arrebataros lo que más os gusta, y mucho menos están tratando de apoderarse de vuestras aficiones, ¿vale? Son personas que quieren jugar con otras personas que sufren la misma discriminación en un espacio libre de opresiones.

martes, 23 de mayo de 2017

La gratitud y la disculpa que te mereces

A mi odiada ex-compañera de piso:

Decías que querías terminar como adultos responsables, pero jamás fuiste una persona adulta. Nunca mostraste la madurez y la responsabilidad que deberían caracterizar a una persona adulta, siempre te comportaste como una niñata consentida y malcriada en un lugar donde, si las cosas no se hacían como tú querías, pataleabas. Lo peor de todo es que encima exiges una gratitud y unas disculpas que ni siquiera te mereces, así que, puestos a ser capullos, aquí te dejo las únicas que te mereces.

Gracias por habernos dejado la mierda de tu conejo esparcida por toda tu antigua habitación y por toda la terraza. Tardamos dos días en limpiarlo todo, para que te hagas una idea de cuánto nos dejaste, aunque ya deberías saberlo. Discúlpanos por no habernos dado cuenta antes de que hacía tiempo que o no limpiabas su jaula (explicación de por qué toda la casa olía tan fuerte) o no tirabas ninguna bolsa después de limpiarla.

Gracias por haber entrado en nuestras habitaciones sin nuestro permiso. Oh, sí, le dijiste a Cristina que habías entrado, después de que ella se preocupara por encontrarse cosas que no debían estar. ¿Cuándo me explicarás por qué la puerta de mi armario estaba extrañamente abierta y las cosas de su interior estaban cambiadas de sitio? Luego que por qué sospecho que tú tienes algo que ver con la desaparición de las escrituras del piso...

Gracias por esa fiesta que organizaste en mi piso donde hiciste un tour en directo por toda la casa a tus amiguitos de Instagram, grabando en una propiedad privada sin permiso, tratando de grabarme a mí sin que me diera cuenta y mostrando los rostros de los portarretratos que hay por toda la casa. Muy legal no es que sea todo, ¿no te parece? Oye, que a mí lo de no dormir casi no me importa, pero, joder, ¿esa falta de respeto hacia mi persona? Perdóname por no haber llamado a la policía esa noche, nos habríamos ahorrado muchas gilipolleces por tu parte.

Gracias por hacernos sentir unos inútiles, criticando todo lo que hacemos e impidiéndonos darte cualquier tipo de ayuda. Esta parte debería encantarte a ti, ya que por algo me exigiste que te agradeciera algo de la limpieza, ¿no? Pues sí, te agradecemos que no solo no nos dejaras ayudarte a limpiar la casa (oferta que despreciaste infinidad de ocasiones), sino que encima nos dijeras de todo cuando limpiábamos por nuestra cuenta y nos criticaras con tus amiguitos, guarreando la casa e invitando a tus amiguitos para hacernos parecer unos cerdos. Perdóname por no haberte echado antes de mi casa.

Gracias por haber tirado cosas del cuarto de baño sin haberme consultado antes. Yo entiendo que no usamos el cacharro ese para colocar el papel higiénico y que el jabonero es solo decorativo, que tenemos jabón líquido en el lavamanos, pero, ¿recuerdas quién es el dueño del piso? Perdóname por no haberte reprochado que fueras una maleducada actuando a mis espaldas en asuntos sobre mi casa.

Gracias por decirnos que te ibas a ir como una adulta y acabar yéndote como una cría, vacilándonos en nuestra cara, dejándonos tus mierdas y quitándonos las nuestras. Y perdóname por haber permitido que te convirtieras en una niña malcriada y consentida. Aunque quizá eso último ya lo fueras antes de venirte, pero debí haber impedido que lo fueras aquí también. Porque parecías una tía legal que iba de buen rollo, que parecía no querer acabar de malas con nadie, que era adulta, madura y responsable, y con lo que nos hemos encontrado ha sido justo lo contrario. ¿Y me dices que por mi culpa no tienes ganas de ser buena gente? Nunca fuiste buena gente. Si lo hubieses sido, nunca habría sentido que vivía en casa ajena dentro de mi propia casa, nunca me habría sentido mal por cobrarte una miseria cada mes por todo lo que se te ofrecía, nunca nos habrías despreciado cada vez que intentásemos ayudarte con lo que fuera, ya no solo la limpieza, nunca habría estado tenso el día que regresaras a casa porque estaba mucho mejor sin ti y se me hacía insoportable convivir contigo. El único adulto aquí fui yo, que me callé todo lo que nos hacías con tal de que las cosas fuesen lo menos malas posible. Pero hasta el más tonto tiene su límite, ¿sabes? Y uno no se quiere callar más. Ni te voy a pedir que nos pagues las tasas que cuesten sacar las escrituras nuevas ni lo que me cueste la consola que rompiste ni que le devuelvas a Cristina sus cosas porque sé que tú no eres de la clase de persona que quiere terminar bien las cosas, porque, incluso aunque eras tú quien quiso irse una semana antes, exigías que yo te diera la parte proporcional del alquiler. Pero quiero que sepas una cosa, nueva dama de discordia: Espero que algún día la vida te devuelva toda la mierda que nos has tirado y te hundas en la miseria, y que lo que te pasó en la cabeza no es justificación para comportarte como una hija de puta con todos, creyéndote superior de los demás y tratándolos como despojos, insultándolos porque los consideras inferiores a ti y humillándolos cuando no hacen algo como tú quieres que lo hagan. Aquí tienes la gratitud y la disculpa que te mereces. Sé que no serán de tu agrado pero me la suda, al igual que a ti te la suda todo lo que nos has hecho pasar.