Hace tiempo colgué una entrada en la que hablaba del esfuerzo de los artistas y de cómo muchos acababan desmotivados a seguir adelante por la falta de aprecio en sus trabajos, en lo fácil que era seguir motivándolos solamente con compartir sus obras y dándole una opinión positiva o constructiva sobre ellas. Y aunque el título de esta entrada es muy similar a su predecesora, quiero recalcar la diferencia de término al emplear, esta vez, la palabra "trabajo". Porque no paro de ver constantemente cómo la gente critica a aquellos que quieren monetizar sus trabajos, argumentando que, al ser un hobby, no debería cobrarse por ello y que cualquiera podría hacer lo mismo.
En primer lugar quiero compartir una experiencia muy corta que me ha servido como reflexión para esta entrada. Cuando estaba estudiando fotografía, en mi primer año nos preguntaron en clase: "Cuando os pidan un presupuesto, ¿cuánto deberías cobrar por sesión?". Nadie, o más bien casi nadie, sabía qué responder. La respuesta que nos daban únicamente incluía la inversión que habíamos hecho en nuestros equipos (cámaras, lentes, objetivos, focos, reflectores, etc.) y, aunque es una respuesta correcta, siento que no es la más completa.
Cuando un artista, ya sea un fotógrafo, un dibujante, un diseñador, un músico o lo que sea, pone a la venta sus trabajos no tiene detrás solamente una inversión económica, que también. A sus espaldas hay un puñado de horas de esfuerzo y dedicación puestos sólamente en la obra que está vendiendo. Pero, a su vez, antes de esa obra ha tenido otro tanto tiempo en aprender y perfeccionar su campo. Cuando vemos un dibujo la gente solo es capaz de ver que el dibujo sea bonito y les agrada, pero el valor de ese dibujo es mucho mayor de lo que vemos a simple vista. Ya no es solo el lienzo (ya sea papel o un lienzo literal) y los materiales que ha empleado para dibujarlo, no es solo el dinero que ha invertido en poder plasmar su trabajo, es también toda la experiencia que ha tenido su autor para conseguir que ese dibujo sea tal y como lo vende. Horas trazando líneas, borrando, redibujando, coloreando, más las horas que haya pasado dándole forma a su idea, más las horas que haya pasado con obras anteriores (que son las que han servido al artista para mejorar su talento), más las horas que haya estado estudiando e investigando cómo hacer todo lo que sabe hacer. Es decir, no solo está la inversión económica que ha hecho en ese lienzo, también está el tiempo que ha invertido.
Esto se puede aplicar a cualquier otro campo. Un rapero que vende su maqueta por cinco euros no pretende solamente recuperar el dinero que le ha costado hacer una copia en un CD, o el dinero que se ha dejado en el estudio de grabación. También está monetizando las horas que ha tardado en componer esas canciones y todo el empeño y la dedicación que le ha puesto a cada tema, no solo de su maqueta sino de toda su carrera musical. Que, por cierto, si os quejáis de lo caros que son los estudios de grabación pensad que el equipo y la formación no son nada baratos, y que requiere de muchísimo tiempo aprender a mezclar y masterizar, por no hablar de que una canción de rock puede incluir perfectamente decenas de pistas que hay que trabajar de manera individual.
Otra cosa que he escuchado muchas veces es "esto mi amigo Menganito lo hace mejor y más barato", y es el típico error en el que caemos muchas veces, yo incluido: Juzgar el coste de un trabajo en base a la calidad. Juzgamos muy a la ligera la calidad del dibujo, de la maqueta o de cualquier otro producto o servicio artístico en base a su calidad. Y obviamente todos queremos el mejor trabajo posible al menor coste posible. Si te parece que un precio es abusivo y que otro te ofrece lo mismo pero más barato y mejor es tan fácil como comprárselo al otro pero no soltárselo a la cara de quien intenta venderte su trabajo. Podemos decidir a quién comprarle qué cosa, pero no somos quiénes para decirle a nadie por cuánto debería vender su trabajo. Y más en el mundo del arte donde toda opinión es subjetiva.
En definitiva, y para no explayarme en algo que he tratado de explicar de la mejor manera posible e intentando no ser redundante y cansino, solo resta decir que la mejor decisión que puede tomar alguien es vender su trabajo si piensa que vale para ello. No se trata de lo que digan los demás, consiste en lo que crea uno. Cada cual sabe cuánto ha tenido que invertir y cuánto debería cobrar, sin importar lo que piensen o digan los demás. Por eso mi consejo es que no dejéis que os desanimen, que no os suelten sus excusas rancias de rácanos que no quieren soltar un duro y sigáis cobrando por vuestros trabajos, porque valerlo lo valen. Da igual si está mejor o peor, da igual si gusta más o menos, el valor de una obra no radica en gustar más, sino en la dedicación, el esfuerzo y el aprendizaje.
sábado, 25 de febrero de 2017
martes, 31 de enero de 2017
Toxicidad gamer
¿Os habéis parado a preguntaros alguna vez si lo tóxico no es la comunidad del juego que os encanta sino que son los gamers en general? Sé que con esta entrada voy a ganarme un abucheo general, especialmente de aquellos que leerán el título y pasarán del tocho que hay escrito, sacarán sus propias conclusiones e insultarán automáticamente porque sienten que les ofendí. Y me da igual porque eso no hará más que darle fuerza a esta entrada, dándome la razón cuando digo que esta comunidad es tóxica en general.
Quien me conoce sabe que me encantan los videojuegos. De hecho, fueron una parte indispensable de mi infancia. Llevo jugándolos casi desde que tengo uso de razón, con mi grandísima Game Boy Pocket en blanco y negro (¡y, madre mía, qué pajote hubiese caído cuando la Game Boy fue a color de no ser porque era un crío!). Si bien tengo 20 años de experiencia a mis espaldas, mis habilidades con los mandos o con el ratón y el teclado no son de lo mejorcito que digamos. Esta es la principal razón por la que, aunque adoro muchos juegos multijugador, no los juego. Y no, no es culpa mía.
Al igual que a mí, hay un montón de personas que le pasa lo mismo. Son normalitas tirando a malas en determinado juego y, a pesar de que les encanta jugarlo, no pueden jugarlo por miedo. No es agradable para nadie entrar a divertirse echándose una partidita y que acabes en la amargura porque tu equipo se ha pasado media partida insultándote y recomendándote "amablemente" que juegues al Tetris (esta recomendación suelen hacérsela sobre todo a quienes consideran que son chicas, y, por alguna extraña razón, SIEMPRE piensan que son chicas las que están al otro lado). Si veis, no he especificado ningún juego. ¿Por qué? Porque da igual a qué juego entres, esta experiencia la vas a tener en la mayoría de los casos. Mi experiencia personal es S4 League (normalmente te lo dicen jugadores de pago por utilizar un arma, según ellos que usan armas que le suben los stats una burrada, chetadas) y LoL (quién no habrá recibido algún insulto por haber muerto alguna vez, da igual cómo haya ido el resto de la partida y da igual si ni siquiera fue su culpa...). Sí, no acumulo mucha experiencia por esta misma razón...
Pero quiero que os fijéis en una cosa: Si estos juegos fuesen de lo mismo, las mismas mecánicas, el mismo sistema, el mismo modo de jugarlo... podría entender que solo un sector específico, el sector al que perteneciera ese género de juego, es el tóxico. Pero los dos únicos ejemplos que he citado (más los que podría citar si hablara de testimonios de otras personas) son completamente opuestos. Ocurre en los moba, en los shooters, en los MMORPG y en casi cualquier juego que puedas imaginarte que sea multijugador (¡joder, me ha pasado hasta en el puto OGame, que te empiezan a insultar por haberles atacado! ¡¿Qué esperaban de un juego bélico, que les mandara un ramo de flores?!). Uh... creo que ya no es un determinado sector, ¿verdad? Parece que este cáncer se extiende a toda la comunidad.
Ahora quisiera bifurcar el camino que está tomando esta entrada para hablar de dos actitudes muy generalizadas en el mundo gamer y que no hacen más que emponzoñar esta comunidad.
Por un lado tenemos el elitismo. Dentro de las actitudes elitistas podemos seguir ramificando este camino, pero puesto que la entrada es larga de por sí voy a intentar resumirlo lo mejor posible en dos casos:
Tenemos al PC Master Race con un ordenador de la hostia que podría hacer sombra a los de la NASA, un ratón que han hecho a medida de su mano, un teclado guapísimo con lucecitas y veinte mil monitores para poder ver el juego como si todo ocurriera en su casa. Su actitud prepotente nos recuerda al típico niño pijo de papá que mira al de clase media (en nuestro caso,al que tiene un ordenador normalucho para tirar LoL y poco más) con repulsión. Es mejor que tú porque su ordenador necesita tantos ventiladores que, cuando lo enciende, no sabes si ha encendido un ordenador o arrancado el motor de un helicóptero Apache. Su tarjeta gráfica es capaz de mostrarte los poros de la piel de Annie cuando está en partida, y eso que el diseño no incluye ningún detalle similar.
Después nos encontramos con otro clásico, el "soy más gamer que tú porque juego más juegos que tú, llevo más tiempo jugándolos y soy mejor que tú". Lo siento, quise recortar el título de este pero no había forma. Este, en resumidas cuentas, es más gamer que tú porque... bueno, ya lo ha dicho él mismo. Si no juegas lo que a él le gusta no tienes criterio para hablar de videojuegos, tienes que haberte pasado todos los Dark Souls con las manos vendadas a la espalda para poder considerarte su igual y reza para que juguéis en la misma plataforma, porque si no... ¿No os recuerda un poco a los niños rata? Nah, es imposible. ¡Pero miradle, si está jugando con los dedos de los pies!
Ahora es cuando viene la otra actitud cancerígena de la comunidad gamer: el machismo. "Ya está, Stryke ya tenía que soltar esto, no nos bastaba con las chicas y ahora tenemos que aguantar al gordo de los cojones hablando también de machismo". Os jodéis, no voy a hacer la vista gorda ante algo tan generalizado.
Os sorprendería saber que normalmente el elitista suele ser también el machista de turno. Bueno, es normal, ambos se creen superiores por una u otra razón. Pero no, no voy a hablaros de los clásicos insultos de "vete a jugar al Tetris", "no salgas de la cocina" o similares. Eso sería ir a lo fácil. Yo quiero ir un pelín más allá, desde el "pagaskins" que cree que por abrir su monedero puede hacer con las chicas lo que le dé la gana hasta el machista clásico que cree que una mujer no debería hablar de ciertos temas.
Empezamos por el pagaskins. Normalmente sería alguien inofensivo, el pagafantas de toda la vida que se deja un dinero en intentar tener algo con la chica. Pero aquí no es inofensivo precisamente. Este directamente te suelta un "Te pago la skin de Lux Elementalista si me envías un nude" y luego recurre al chantaje y a la amenaza si no consigue lo que desea o se siente "estafado". Y uno no sabe qué es peor, si seguirle la corriente o pasar de él. Porque si pasas de él te amenazará y buscará la forma de chantajearte para que sucumbas a sus exigencias, pero si le sigues la corriente y le das lo que pide te estará chantajeando con eso para seguir exigiéndote más cosas.
El "¡Cuidado, viene el caballero blanco!". ¿Os suena? Venga, habréis visto ese "insulto" un puñado de veces. ¡Es como si fuese obligatorio soltarlo cada dos por tres, como si estuviera escrito en algún tipo de panfleto que tienen obligado recitar! Siempre que lo veas discutiendo con una mujer y salgas a defenderla te soltará eso, no importa si su argumento es inválido, si ha soltado alguna burrada por la boca o si simplemente piensas que es un energúmeno, él siempre pensará que la defiendes por ser mujer. Algunos van un poco más allá y aseguran que solo tratas de "mojar el churro". ¡Qué monos cuando piensan que todos son iguales que ellos, que se mueven a donde les diga la polla!
Normalmente el grupo anterior suele estar incluido también en este que voy a describir. Y es que si solo hablas con chicas lo único que buscas es, cómo no, "mojar el churro". No sé si ese pensamiento lo dicen por envidia, porque creen que todos nos movemos con la polla como ellos o por qué razón, pero no falla encontrarte a alguno de ellos de vez en cuando. Porque, claro, el hecho de que te sientas más cómodo hablando con una chica porque tiene una conversación más profunda y entretenida que el "unga, unga, tetas, culo" significa que quieres follártela. Voy un poco más lejos: el hecho de que ellas te agreguen a ti y no a ellos les escuece, y mucho.
Y, cómo no, el que piensa que por ser mujer no puedes hablar de lo mismo que él porque, claro, eres mujer... Es como si los videojuegos fueran algo exclusivo de los hombres, ¿sabéis? Ya no sé si es que sienten que su virilidad se siente amenazada porque una mujer habla de ello o juega a lo mismo, igual o incluso mejor que ellos. Pero no falla encontrarte con un tío con ese pensamiento.
Después de una explicación tan detallada sobre cómo es la comunidad gamer en general decidme, si os atrevéis, que no es tóxica en su inmensa mayoría. Elitismo y machismo abundan en una comunidad donde se supone que se comparten unos mismos gustos y unas mismas aficiones para pasárselo bien, pero se ha convertido en una competición para ver quién tiene la polla más grande o, en este caso, la biblioteca de Steam más completa. Ya no puedes considerarte gamer si no puedes permitirte un ordenador (o una consola) para poder jugar determinados juegos de moda, si no eres un crack con los mandos o el ratón y el teclado, si no compartes los mismos gustos o si no te tiras las tres cuartas partes del día sentado frente a una pantalla. Cuando se da tanta importancia a un juego como para despreciar a una persona ocurren estas cosas y, la verdad, me da mucha pena que se haya llegado a un extremo tan tóxico que obligue a muchas personas, en las que me incluyo yo, a dejar un hobby tan entretenido y maravilloso solo para ahorrarnos situaciones dolorosas. Y no puedo evitar preguntarme cuándo hemos pasado de divertirnos con nuestros amigos en el patio del colegio jugando a Pokemon a convertir en un infierno cada experiencia con los videojuegos. Lejos quedan ya en mi memoria esas tardes en las que jugaba por placer con completos desconocidos, conociendo a personas maravillosas. Ahora solo hay miedo a ser insultado viendo cómo la gente se ceba con quien considera que es inferior, dándole demasiada importancia a una serie de instrucciones de programación y un puñado de píxeles animados que fueron diseñados y escritos para entretener y que han acabado siendo la razón por la que humillar a alguien.
Quien me conoce sabe que me encantan los videojuegos. De hecho, fueron una parte indispensable de mi infancia. Llevo jugándolos casi desde que tengo uso de razón, con mi grandísima Game Boy Pocket en blanco y negro (¡y, madre mía, qué pajote hubiese caído cuando la Game Boy fue a color de no ser porque era un crío!). Si bien tengo 20 años de experiencia a mis espaldas, mis habilidades con los mandos o con el ratón y el teclado no son de lo mejorcito que digamos. Esta es la principal razón por la que, aunque adoro muchos juegos multijugador, no los juego. Y no, no es culpa mía.
Al igual que a mí, hay un montón de personas que le pasa lo mismo. Son normalitas tirando a malas en determinado juego y, a pesar de que les encanta jugarlo, no pueden jugarlo por miedo. No es agradable para nadie entrar a divertirse echándose una partidita y que acabes en la amargura porque tu equipo se ha pasado media partida insultándote y recomendándote "amablemente" que juegues al Tetris (esta recomendación suelen hacérsela sobre todo a quienes consideran que son chicas, y, por alguna extraña razón, SIEMPRE piensan que son chicas las que están al otro lado). Si veis, no he especificado ningún juego. ¿Por qué? Porque da igual a qué juego entres, esta experiencia la vas a tener en la mayoría de los casos. Mi experiencia personal es S4 League (normalmente te lo dicen jugadores de pago por utilizar un arma, según ellos que usan armas que le suben los stats una burrada, chetadas) y LoL (quién no habrá recibido algún insulto por haber muerto alguna vez, da igual cómo haya ido el resto de la partida y da igual si ni siquiera fue su culpa...). Sí, no acumulo mucha experiencia por esta misma razón...
Pero quiero que os fijéis en una cosa: Si estos juegos fuesen de lo mismo, las mismas mecánicas, el mismo sistema, el mismo modo de jugarlo... podría entender que solo un sector específico, el sector al que perteneciera ese género de juego, es el tóxico. Pero los dos únicos ejemplos que he citado (más los que podría citar si hablara de testimonios de otras personas) son completamente opuestos. Ocurre en los moba, en los shooters, en los MMORPG y en casi cualquier juego que puedas imaginarte que sea multijugador (¡joder, me ha pasado hasta en el puto OGame, que te empiezan a insultar por haberles atacado! ¡¿Qué esperaban de un juego bélico, que les mandara un ramo de flores?!). Uh... creo que ya no es un determinado sector, ¿verdad? Parece que este cáncer se extiende a toda la comunidad.
Ahora quisiera bifurcar el camino que está tomando esta entrada para hablar de dos actitudes muy generalizadas en el mundo gamer y que no hacen más que emponzoñar esta comunidad.
Por un lado tenemos el elitismo. Dentro de las actitudes elitistas podemos seguir ramificando este camino, pero puesto que la entrada es larga de por sí voy a intentar resumirlo lo mejor posible en dos casos:
Tenemos al PC Master Race con un ordenador de la hostia que podría hacer sombra a los de la NASA, un ratón que han hecho a medida de su mano, un teclado guapísimo con lucecitas y veinte mil monitores para poder ver el juego como si todo ocurriera en su casa. Su actitud prepotente nos recuerda al típico niño pijo de papá que mira al de clase media (en nuestro caso,al que tiene un ordenador normalucho para tirar LoL y poco más) con repulsión. Es mejor que tú porque su ordenador necesita tantos ventiladores que, cuando lo enciende, no sabes si ha encendido un ordenador o arrancado el motor de un helicóptero Apache. Su tarjeta gráfica es capaz de mostrarte los poros de la piel de Annie cuando está en partida, y eso que el diseño no incluye ningún detalle similar.
Después nos encontramos con otro clásico, el "soy más gamer que tú porque juego más juegos que tú, llevo más tiempo jugándolos y soy mejor que tú". Lo siento, quise recortar el título de este pero no había forma. Este, en resumidas cuentas, es más gamer que tú porque... bueno, ya lo ha dicho él mismo. Si no juegas lo que a él le gusta no tienes criterio para hablar de videojuegos, tienes que haberte pasado todos los Dark Souls con las manos vendadas a la espalda para poder considerarte su igual y reza para que juguéis en la misma plataforma, porque si no... ¿No os recuerda un poco a los niños rata? Nah, es imposible. ¡Pero miradle, si está jugando con los dedos de los pies!
Ahora es cuando viene la otra actitud cancerígena de la comunidad gamer: el machismo. "Ya está, Stryke ya tenía que soltar esto, no nos bastaba con las chicas y ahora tenemos que aguantar al gordo de los cojones hablando también de machismo". Os jodéis, no voy a hacer la vista gorda ante algo tan generalizado.
Os sorprendería saber que normalmente el elitista suele ser también el machista de turno. Bueno, es normal, ambos se creen superiores por una u otra razón. Pero no, no voy a hablaros de los clásicos insultos de "vete a jugar al Tetris", "no salgas de la cocina" o similares. Eso sería ir a lo fácil. Yo quiero ir un pelín más allá, desde el "pagaskins" que cree que por abrir su monedero puede hacer con las chicas lo que le dé la gana hasta el machista clásico que cree que una mujer no debería hablar de ciertos temas.
Empezamos por el pagaskins. Normalmente sería alguien inofensivo, el pagafantas de toda la vida que se deja un dinero en intentar tener algo con la chica. Pero aquí no es inofensivo precisamente. Este directamente te suelta un "Te pago la skin de Lux Elementalista si me envías un nude" y luego recurre al chantaje y a la amenaza si no consigue lo que desea o se siente "estafado". Y uno no sabe qué es peor, si seguirle la corriente o pasar de él. Porque si pasas de él te amenazará y buscará la forma de chantajearte para que sucumbas a sus exigencias, pero si le sigues la corriente y le das lo que pide te estará chantajeando con eso para seguir exigiéndote más cosas.
El "¡Cuidado, viene el caballero blanco!". ¿Os suena? Venga, habréis visto ese "insulto" un puñado de veces. ¡Es como si fuese obligatorio soltarlo cada dos por tres, como si estuviera escrito en algún tipo de panfleto que tienen obligado recitar! Siempre que lo veas discutiendo con una mujer y salgas a defenderla te soltará eso, no importa si su argumento es inválido, si ha soltado alguna burrada por la boca o si simplemente piensas que es un energúmeno, él siempre pensará que la defiendes por ser mujer. Algunos van un poco más allá y aseguran que solo tratas de "mojar el churro". ¡Qué monos cuando piensan que todos son iguales que ellos, que se mueven a donde les diga la polla!
Normalmente el grupo anterior suele estar incluido también en este que voy a describir. Y es que si solo hablas con chicas lo único que buscas es, cómo no, "mojar el churro". No sé si ese pensamiento lo dicen por envidia, porque creen que todos nos movemos con la polla como ellos o por qué razón, pero no falla encontrarte a alguno de ellos de vez en cuando. Porque, claro, el hecho de que te sientas más cómodo hablando con una chica porque tiene una conversación más profunda y entretenida que el "unga, unga, tetas, culo" significa que quieres follártela. Voy un poco más lejos: el hecho de que ellas te agreguen a ti y no a ellos les escuece, y mucho.
Y, cómo no, el que piensa que por ser mujer no puedes hablar de lo mismo que él porque, claro, eres mujer... Es como si los videojuegos fueran algo exclusivo de los hombres, ¿sabéis? Ya no sé si es que sienten que su virilidad se siente amenazada porque una mujer habla de ello o juega a lo mismo, igual o incluso mejor que ellos. Pero no falla encontrarte con un tío con ese pensamiento.
Después de una explicación tan detallada sobre cómo es la comunidad gamer en general decidme, si os atrevéis, que no es tóxica en su inmensa mayoría. Elitismo y machismo abundan en una comunidad donde se supone que se comparten unos mismos gustos y unas mismas aficiones para pasárselo bien, pero se ha convertido en una competición para ver quién tiene la polla más grande o, en este caso, la biblioteca de Steam más completa. Ya no puedes considerarte gamer si no puedes permitirte un ordenador (o una consola) para poder jugar determinados juegos de moda, si no eres un crack con los mandos o el ratón y el teclado, si no compartes los mismos gustos o si no te tiras las tres cuartas partes del día sentado frente a una pantalla. Cuando se da tanta importancia a un juego como para despreciar a una persona ocurren estas cosas y, la verdad, me da mucha pena que se haya llegado a un extremo tan tóxico que obligue a muchas personas, en las que me incluyo yo, a dejar un hobby tan entretenido y maravilloso solo para ahorrarnos situaciones dolorosas. Y no puedo evitar preguntarme cuándo hemos pasado de divertirnos con nuestros amigos en el patio del colegio jugando a Pokemon a convertir en un infierno cada experiencia con los videojuegos. Lejos quedan ya en mi memoria esas tardes en las que jugaba por placer con completos desconocidos, conociendo a personas maravillosas. Ahora solo hay miedo a ser insultado viendo cómo la gente se ceba con quien considera que es inferior, dándole demasiada importancia a una serie de instrucciones de programación y un puñado de píxeles animados que fueron diseñados y escritos para entretener y que han acabado siendo la razón por la que humillar a alguien.
sábado, 28 de enero de 2017
El esfuerzo de un artista
Hoy día nadie parece apreciar las obras de los demás. Entras en las redes sociales y solo se comparten los trabajos de los mismos, aquellos que han llegado a la cima gracias a sus contactos, sus amigos o determinados dones que han cautivado a su público y en los que no entraré en detalle para no desviarme del tema. Y desde luego no trato de desprestigiar el trabajo de estas personas, pero es frustrante ver que todas tienen algo en común: han llegado a donde han llegado gracias a sus seguidores. Y ahí es donde está el problema de aquellos que acaban de empezar en el mundo del arte o muchos otros artistas que, sin importar el tiempo que lleven, nunca han conseguido llegar a un número determinado de personas con sus trabajos.
Los seguidores de un artista es un factor que determina en gran medida el éxito de dicho artista. No importa cuánto trabajes en tu obra, no importa cuánto empeño le pongas, no importa si tienes talento, una idea genial o has conseguido hacer algo grande; nada importará tanto como conseguir difusión. Y es en la difusión donde entran los amigos, los contactos y los seguidores del autor.
Es normal entonces que luego leamos historias que parecen copias las unas de las otras, monótonas y aburridas, y pasemos por alto muchas otras historias innovadoras, atrayentes y que te enganchan desde el primer momento. ¿Por qué? Porque nadie te ha hecho llegar esa historia tan fantástica, porque nadie ha querido compartirla. Quizá porque nadie ha querido siquiera echarle un vistazo, porque esa persona no tiene amigos o seguidores que compartan su obra y se quedará para siempre en el anonimato, esperando con ilusión pero sin esperanza que llegue el día en que alguien le dé una oportunidad y arranque la tapadera que le impide salir de ese pozo negro. Aunque el resultado más posible es que se desmotive, se desanime, la ilusión se desvanezca lentamente y acabe abandonando su trabajo a la mitad.
Aunque escribamos, dibujemos, cantemos, compongamos o hagamos lo que queramos hacer porque nos gusta, a todos nos gusta ver que la gente aprecia nuestro trabajo. Porque detrás de cada dibujo, de cada historia o de cada canción, por citar algún que otro ejemplo, hay un gran esfuerzo, horas de trabajo, mucho empeño y una ilusión que se verá rota si siente que todo aquello ha sido en vano porque nadie parece apreciarlo. ¿Y cómo se puede evitar que esta persona se sienta frustrada? Apoyando su obra.
Compartir la obra de alguien no cuesta ningún trabajo. En Twitter un simple RT es suficiente; las páginas como Blogspot, YouTube, Wattpad y otras muchas redes llenas de obras de artistas desconocidos tienen un botón para publicar en tu perfil un enlace para que tus amigos puedan apreciar esa misma obra; incluso puedes compartir las publicaciones de Facebook en tu tablón. Todo esto se traducirá en futuras visitas que animarán y harán muy feliz al autor, quien, agradecido por la valoración y las opiniones de los demás, posibles seguidores que acabe teniendo, seguirá trabajando para sacar más y más proyectos. Por eso quiero haceros una petición:
Si algún día os topáis por casualidad con el trabajo de alguien poco conocido, o tenéis algún amigo artista, y os gusta su trabajo no dudéis en compartirlo, sobre todo si queréis que siga haciendo más cosas. Es tan fácil como pulsar un botón o enseñárselo a alguien a quien creáis que le puede gustar. Solo se trata de dar difusión y que ese artista tenga un motivo para seguir haciendo lo que hace sin acabar frustrándose. Porque el trabajo de un artista no es tan fácil como parece. Escribir no se trata solamente de teclear cosas al azar, la fotografía no se trata de pulsar un botón, el diseño no consiste en que un programa te lo haga todo, dibujar no es tan fácil como dar simples pinceladas, cantar no es tan sencillo como parece. El trabajo de un artista es muy complejo y está lleno de baches, y una ayuda tan simple como pulsar un botón y hacer que otras personas vean ese trabajo puede hacer muy feliz a su autor.
Los seguidores de un artista es un factor que determina en gran medida el éxito de dicho artista. No importa cuánto trabajes en tu obra, no importa cuánto empeño le pongas, no importa si tienes talento, una idea genial o has conseguido hacer algo grande; nada importará tanto como conseguir difusión. Y es en la difusión donde entran los amigos, los contactos y los seguidores del autor.
Es normal entonces que luego leamos historias que parecen copias las unas de las otras, monótonas y aburridas, y pasemos por alto muchas otras historias innovadoras, atrayentes y que te enganchan desde el primer momento. ¿Por qué? Porque nadie te ha hecho llegar esa historia tan fantástica, porque nadie ha querido compartirla. Quizá porque nadie ha querido siquiera echarle un vistazo, porque esa persona no tiene amigos o seguidores que compartan su obra y se quedará para siempre en el anonimato, esperando con ilusión pero sin esperanza que llegue el día en que alguien le dé una oportunidad y arranque la tapadera que le impide salir de ese pozo negro. Aunque el resultado más posible es que se desmotive, se desanime, la ilusión se desvanezca lentamente y acabe abandonando su trabajo a la mitad.
Aunque escribamos, dibujemos, cantemos, compongamos o hagamos lo que queramos hacer porque nos gusta, a todos nos gusta ver que la gente aprecia nuestro trabajo. Porque detrás de cada dibujo, de cada historia o de cada canción, por citar algún que otro ejemplo, hay un gran esfuerzo, horas de trabajo, mucho empeño y una ilusión que se verá rota si siente que todo aquello ha sido en vano porque nadie parece apreciarlo. ¿Y cómo se puede evitar que esta persona se sienta frustrada? Apoyando su obra.
Compartir la obra de alguien no cuesta ningún trabajo. En Twitter un simple RT es suficiente; las páginas como Blogspot, YouTube, Wattpad y otras muchas redes llenas de obras de artistas desconocidos tienen un botón para publicar en tu perfil un enlace para que tus amigos puedan apreciar esa misma obra; incluso puedes compartir las publicaciones de Facebook en tu tablón. Todo esto se traducirá en futuras visitas que animarán y harán muy feliz al autor, quien, agradecido por la valoración y las opiniones de los demás, posibles seguidores que acabe teniendo, seguirá trabajando para sacar más y más proyectos. Por eso quiero haceros una petición:
Si algún día os topáis por casualidad con el trabajo de alguien poco conocido, o tenéis algún amigo artista, y os gusta su trabajo no dudéis en compartirlo, sobre todo si queréis que siga haciendo más cosas. Es tan fácil como pulsar un botón o enseñárselo a alguien a quien creáis que le puede gustar. Solo se trata de dar difusión y que ese artista tenga un motivo para seguir haciendo lo que hace sin acabar frustrándose. Porque el trabajo de un artista no es tan fácil como parece. Escribir no se trata solamente de teclear cosas al azar, la fotografía no se trata de pulsar un botón, el diseño no consiste en que un programa te lo haga todo, dibujar no es tan fácil como dar simples pinceladas, cantar no es tan sencillo como parece. El trabajo de un artista es muy complejo y está lleno de baches, y una ayuda tan simple como pulsar un botón y hacer que otras personas vean ese trabajo puede hacer muy feliz a su autor.
sábado, 24 de diciembre de 2016
Felices y reflexivas fiestas
24 de Diciembre. Hoy es nochebuena y mañana Navidad. Y sé que mucha gente que conozco aborrece estas fiestas, odia pasar estos días en familia por x o y razón. Y quizá tengan razones para ello, pero quisiera que os paréis unos minutos a pensar en lo que voy a escribir. Seguro que ahora habrá alguien maldiciendo y diciendo "joder con Stryke, ya quiere hacernos sentir mal". No, es justamente al contrario. Si bien el contenido de este texto y de mi última canción es bastante triste, solo quiero que lo miréis desde otra perspectiva. Por ello empiezo con la moraleja: Disfrutad de lo que tenéis porque otros desearían estar en esa misma situación. Sé que no ayuda, por eso os lo voy a explicar y os dejaré mi Cuento de navidad al final de la entrada.
Muchos odiáis las navidades, estas fiestas para estar en familia, llenas de consumismo, comidas abundantes y bullicio. Ahora mismo, mientras estáis leyendo esto, hay alguien en la calle consumiéndose por la envidia al pensar en cuánta gente cenará comida sabrosa, calientes en sus casas y con su familia. Ahora mismo hay alguien huyendo de la guerra, muriéndose de frío, cruzando el mar en una barca cochambrosa, llorando la pérdida de su hogar. Ahora mismo hay alguien que echará de menos a sus familiares, fallecidos por los atentados terroristas de estos años (y no hablo ni de Berlín ni de París ni de ningún país occidental, hablo de Oriente Medio también). Ahora mismo hay alguien llorando por no poder compartir su cena con algún familiar que falleció por no poder superar una enfermedad. ¡Por no hablar de quien todavía está luchando por superarla! Incluso hay quien tiene a su familia todavía, que está viva y sana, que vive cerca, que tiene su casa y su comida, que perfectamente podría verla sin problemas, pero que no la ve porque no quiere la otra persona.
¿Sabéis? Yo voy a pasar esta noche solo con mi madre. Y me lo voy a pasar genial. Vamos a comer, vamos a beber, nos vamos a reir, vamos a cotillear y vamos a disfrutar. Porque todo esto que os he contado es una realidad que ocurre tanto al otro lado de la pared que da a la casa del vecino como a cientos o miles de kilómetros. Y si no aprovechamos ahora, que estamos a tiempo, algún día no podremos aprovecharlo y nos arrepentiremos. ¡Y os lo digo yo, que ni siquiera he decorado la casa!
Como he dicho al principio, no quiero entristeceros ni arruinaros las fiestas. Al contrario, quiero que reflexionéis y disfrutéis de la compañía que tengáis esta noche. Por eso os deseo a todos y a todas, quienes leéis mis entradas, escucháis mis canciones y aguantáis mis tonterías, unas felices y reflexivas fiestas.
Muchos odiáis las navidades, estas fiestas para estar en familia, llenas de consumismo, comidas abundantes y bullicio. Ahora mismo, mientras estáis leyendo esto, hay alguien en la calle consumiéndose por la envidia al pensar en cuánta gente cenará comida sabrosa, calientes en sus casas y con su familia. Ahora mismo hay alguien huyendo de la guerra, muriéndose de frío, cruzando el mar en una barca cochambrosa, llorando la pérdida de su hogar. Ahora mismo hay alguien que echará de menos a sus familiares, fallecidos por los atentados terroristas de estos años (y no hablo ni de Berlín ni de París ni de ningún país occidental, hablo de Oriente Medio también). Ahora mismo hay alguien llorando por no poder compartir su cena con algún familiar que falleció por no poder superar una enfermedad. ¡Por no hablar de quien todavía está luchando por superarla! Incluso hay quien tiene a su familia todavía, que está viva y sana, que vive cerca, que tiene su casa y su comida, que perfectamente podría verla sin problemas, pero que no la ve porque no quiere la otra persona.
¿Sabéis? Yo voy a pasar esta noche solo con mi madre. Y me lo voy a pasar genial. Vamos a comer, vamos a beber, nos vamos a reir, vamos a cotillear y vamos a disfrutar. Porque todo esto que os he contado es una realidad que ocurre tanto al otro lado de la pared que da a la casa del vecino como a cientos o miles de kilómetros. Y si no aprovechamos ahora, que estamos a tiempo, algún día no podremos aprovecharlo y nos arrepentiremos. ¡Y os lo digo yo, que ni siquiera he decorado la casa!
Como he dicho al principio, no quiero entristeceros ni arruinaros las fiestas. Al contrario, quiero que reflexionéis y disfrutéis de la compañía que tengáis esta noche. Por eso os deseo a todos y a todas, quienes leéis mis entradas, escucháis mis canciones y aguantáis mis tonterías, unas felices y reflexivas fiestas.
martes, 12 de abril de 2016
La dirección del IES Portada Alta en contra de los estudiantes
Durante estos últimos cuatro años, los estudiantes se han unido en más de veinte convocatorias de huelga contra los ataques a la educación pública que ha lanzado el gobierno del PP. Casi en cada trimestre de estos cursos el Sindicato de Estudiantes ha convocado a todos los alumnos de todos los institutos y facultades mediante asambleas y reuniones para movilizarnos todos a una en las calles y echar atrás todas las reformas que se nos ha tratado de implantar antidemocráticamente. En Málaga, decenas de institutos nos han abierto sus puertas para organizar reuniones de delegados y aprobar asambleas generales en hora lectiva, derecho que tenemos según el artículo 28 del Real Decreto 732/1995: “Los Directores de los centros garantizarán el ejercicio del derecho de reunión de los alumnos dentro del horario del centro […] los órganos competentes de los centros facilitarán el uso de los locales y su utilización para el ejercicio del derecho de reunión”. Desgraciadamente este no es el caso del IES Portada Alta, donde su directora, unilateralmente, desconvocó a última hora la asamblea programada para todos los estudiantes el pasado viernes 8 de Abril.
Todo empezó el lunes 4 de Abril. El Sindicato de Estudiantes se reunió con los delegados de todos los cursos del IES Portada Alta a partir de 3º de la ESO para informar y aprobar la asamblea general. Una vez aprobada por unanimidad, se presentó y se pasó por registro del acta en secretaria, avisando con cuatro días de antelación (por ley hay que avisar con más de tres días de antelación) y todo salió a pedir de boca. Pero al llegar el día de la asamblea me encontré, junto con otra compañera del SE, con que la directora había desconvocado unilateralmente, y sin avisar a nadie, la asamblea programada. A pesar de la insistencia y tras una breve conversación, acalorada por parte de la directora quien en todo momento se puso a la defensiva, mi compañera y yo abandonamos su despacho y nos dispusimos a informar a los delegados para que recogieran firmas entre sus compañeros para pedir que se respetara el derecho a asamblea general y se pusieran por registro todas las firmas.
Durante otra charla con la directora tras que interrumpiera nuestra reunión, nos informó que volvería a desconvocar toda asamblea que pidiéramos y que sus acciones estaban respaldadas por el CGT. Más adelante una llamada nos bastó para descubrir el bulo que había soltado. Nadie del CGT sabía nada e, incluso, nos mandaron un comunicado en el que pedía al centro educativo que se volviera a convocar la asamblea. No solo no se ha vuelto a convocar la asamblea sino que las firmas presentadas fueron retiradas del registro.
Este no es el único ataque que se ha recibido por parte de la dirección y de aislados profesores del centro, pues durante otra huelga convocada en el primer trimestre por otras asociaciones juveniles se amenazó a los alumnos de un curso con quitarles un punto de la evaluación por haber secundado la huelga y haber obligado a la profesora a repetir el examen posteriormente.
No podemos permitir que pisoteen nuestros derechos, tenemos que seguir luchando por mantenerlos. Tanto la huelga como la asamblea en hora lectiva es totalmente legal y nadie puede impedir que ejerzamos nuestros derechos.
¡NI UN PASO ATRÁS EN LA LUCHA POR LA EDUCACIÓN PÚBLICA! ¡NINGÚN ATAQUE QUEDARÁ EN EL OLVIDO, NINGÚN ATAQUE SERÁ IGNORADO!
Todo empezó el lunes 4 de Abril. El Sindicato de Estudiantes se reunió con los delegados de todos los cursos del IES Portada Alta a partir de 3º de la ESO para informar y aprobar la asamblea general. Una vez aprobada por unanimidad, se presentó y se pasó por registro del acta en secretaria, avisando con cuatro días de antelación (por ley hay que avisar con más de tres días de antelación) y todo salió a pedir de boca. Pero al llegar el día de la asamblea me encontré, junto con otra compañera del SE, con que la directora había desconvocado unilateralmente, y sin avisar a nadie, la asamblea programada. A pesar de la insistencia y tras una breve conversación, acalorada por parte de la directora quien en todo momento se puso a la defensiva, mi compañera y yo abandonamos su despacho y nos dispusimos a informar a los delegados para que recogieran firmas entre sus compañeros para pedir que se respetara el derecho a asamblea general y se pusieran por registro todas las firmas.
Durante otra charla con la directora tras que interrumpiera nuestra reunión, nos informó que volvería a desconvocar toda asamblea que pidiéramos y que sus acciones estaban respaldadas por el CGT. Más adelante una llamada nos bastó para descubrir el bulo que había soltado. Nadie del CGT sabía nada e, incluso, nos mandaron un comunicado en el que pedía al centro educativo que se volviera a convocar la asamblea. No solo no se ha vuelto a convocar la asamblea sino que las firmas presentadas fueron retiradas del registro.
Este no es el único ataque que se ha recibido por parte de la dirección y de aislados profesores del centro, pues durante otra huelga convocada en el primer trimestre por otras asociaciones juveniles se amenazó a los alumnos de un curso con quitarles un punto de la evaluación por haber secundado la huelga y haber obligado a la profesora a repetir el examen posteriormente.
No podemos permitir que pisoteen nuestros derechos, tenemos que seguir luchando por mantenerlos. Tanto la huelga como la asamblea en hora lectiva es totalmente legal y nadie puede impedir que ejerzamos nuestros derechos.
¡NI UN PASO ATRÁS EN LA LUCHA POR LA EDUCACIÓN PÚBLICA! ¡NINGÚN ATAQUE QUEDARÁ EN EL OLVIDO, NINGÚN ATAQUE SERÁ IGNORADO!
jueves, 11 de febrero de 2016
Por qué eché de mi casa a @leti_uchiha ¡BASTA DE MENTIRAS!
Viendo que a la niña le gusta el juego, vamos a seguir sacando trapos sucios. Esta vez, con los motivos de por qué, a cinco días de que se fuese a ir de Málaga, la eché de mi casa. Pero antes de empezar a detallarlo, os pregunto: Si ha estado un mes y medio en mi casa, ¿qué nos hubiese importado a mi madre y aguantar cinco días más? Pensadlo, algo habrá tenido que pasar para no querer esperar más, ¿no? Esto es lo que pasó:
Remontándonos a antes de su llegada, he de admitir que yo siempre le dije que podía estar todo el tiempo que quisiera en mi casa siempre y cuando ella nos echara un cable. En todo momento dejé claro que no queríamos dinero, simplemente con que colaborase un poco con las tareas sería más que suficiente. Y ella siempre decía que le encantaba ayudar, así que pensé que no habría ningún problema. Al fin y al cabo, fregar un par de platos no supone ningún esfuerzo. Pobre iluso al creerme que ayudaría...
Al principio tenía la excusa de que siempre la llevaba de un lado para otro con el objetivo de que conociera Málaga, así que no le dimos ninguna importancia al hecho de que ni siquiera pusiera la mesa. Al fin y al cabo, era normal que, después de estar todo el día en la calle, quisiera descansar. Pero poco a poco nos fuimos dando cuenta de lo gorrona y agonías que era.
"Culo veo, culo quiero" es la mejor forma de definirla. No podíamos ni comer con tranquilidad porque ella siempre miraba nuestro plato con deseo, antojándosele comer lo mismo, aunque ella estuviera también lo estuviera comiendo. Nos sentíamos realmente incómodos con su presencia, y creo que el hecho de que una persona no pueda sentirse cómoda en su propia casa ya es un motivo más que suficiente para tomar cartas en el asunto. Pero esto es una nimiedad con lo que viene a continuación.
VOlviendo al hecho de que hablamos que tendría que ayudar en casa, siempre nos tuvo como si fuésemos sus esclavos. Si mi madre o yo estábamos preparando la cocina, ella no era capaz ni de poner la mesa en la mayoría de las ocasiones, y las pocas veces que intentó ponerla resultó ser más un estorbo que una ayuda. Esto último lo explicaré más adelante, cuando empiece a hablar de sus impertinencias.
Nosotros nunca hemos exigido que ella hiciera nada, queríamos que saliera de ella, que tuviera un detalle con nosotros ayudándonos, sobre todo cuando mi madre trabaja por la noche y por la mañana lo único que desea es cambiarse y meterse en la cama. A todo esto, he de decir que, para mayor comodidad, esta chica dormía en el cuarto de mi madre cada vez que trabajaba, por lo que muchas noches le sacaba el pijama al salón para que mi madre, al menos, pudiera ponerse cómoda. No tuvo ni el detalle de levantarse "temprano" (qué sé yo, a las 10 de la mañana) para que mi madre pudiera entrar y echarse un rato. La vez que se levantó más temprano fue a las 11, con eso lo digo todo.
En cuanto a lavar los platos, ya le soltamos varias veces alguna indirecta a ver si la captaba y, aunque fuese por vergüenza, decidía lavarlos. Su respuesta: nos miraba y seguía con el móvil. De hecho, cuando ya no quedaba nada por ver en Málaga, su planning diario era desayunar, ponerse con el móvil, comer, ponerse con el móvil, cenar, ponerse con el móvil y dormir, y vuelta a empezar al día siguiente. Y si no era con el móvil, era con mi ordenador, hasta que me cansé, con la excusa de "buscar trabajo".
Y normal que me cansase de dejarle el ordenador. Me decía que iba a buscar trabajo, a actualizar su currículum, a preparar los carteles para dar clases particulares... y siempre estaba viendo alguna serie o algún vídeo. La única revisión que hizo a su currículum fue cuando me puse serio con ella y le dije que se pusiera a ello delante mía. Y, cómo no, fui yo quien tuvo que decirle, harto de dejárselo caer durante dos semanas, que imprimiera el currículum CON MI DINERO y quien la llevó al centro a echarlos.
A todo esto, se me olvida un detalle importante: Ella iba a estar solo lo que duraran las fiestas. De hecho, estaba previsto que se fuera el 8 de enero. YO, y recalco que lo hice YO, convencí a mi madre para que se quedara un mes más mientras "buscaba trabajo". Supuestamente ella quería buscarlo para poder pagarnos por lo que habíamos hecho por ella. Luego, todos nos dimos cuenta de que ella no tenía intención ni de trabajar ni de pagar, aunque esto último nos diese igual. ¡Pero si podría haber estado trabajando para nosotros, vigilando a mi abuela por las noches y haciéndole compañía solo los fines de semana por 50€ a la semana! Teniendo en cuenta que no habría hecho absolutamente nada hasta ahora, se habría llevado, de gratis, 200€, y habría tenido una habitación para ella sola donde pasar las noches. Pero, ¿cómo le vamos a ofrecer que cuide de mi abuela con lo que nos estaba demostrando?
Y hablando de dinero y agonías... Todavía recuerdo una noche que llamamos al chino porque a ella se le antojó. Cada uno pidió una cosa distinta, siendo lo suyo notablemente más caro, pero, bueno, si era lo que le gustaba, qué se le va a hacer. El problema llegó cuando recibimos la comida y nos dimos cuenta de que el restaurante se había equivocado con una de las comidas. Un error que tampoco era gran cosa, al fin y al cabo. Aprovechándose del error, ella cogió el arroz que le correspondía a mi madre (que, aunque fuese otro el que le trajeron, todos sabíamos que era el suyo) y se lo zampó, obligándonos a mi madre y a mí compartir plato. Por si no fuera poco, sabiendo que su comida no nos gustaba ni a mi madre ni a mí, se lo guardó para comérsela al día siguiente. Vamos, que la niña no es tonta precisamente. Además, cuando íbamos a comprar, ella ni miraba precios ni miraba cantidad. Sabiendo que la compra se hacía semanalmente y habiendo fijado el día de la compra siguiente, uno podría pensar "Voy a necesitar tantas cosas, voy a comprar tanto". Es lo más lógico. Ella, en cambio, era "Él se echa esto, yo me echo lo mismo, aunque ya tenga lo otro". Normal que al final llegase la última cena antes de ir a comprar y le sobrase un sobre de yakisoba, un cacharro de crema de calabaza y dos par de flautas de queso, un par con bacon y otro par con pollo. Y eso sin añadir la pizza que le pedí que le guardase a una amiga que vino de visita ese fin de semana. ¡Menuda cena! Mejor que el rey, oye.
Seguramente me esté dejando cosas en el tintero, pero tampoco quiero que esta entrada sea interminable, así que, antes de hablar de sus impertinencias y finalizar, resumiré todo esto con que nos tenía como esclavos (que hasta le tenía que poner yo la lavadora porque me dejaba un pestazo en mi cuarto, hablando de su higiene...), que jamás hizo por ayudarnos ni a mi madre ni a mí, que estuvo abusando de mi confianza y que ahora entiendo que su madre la tenga tan "puteada" y que la despidieran en Italia. Ahora, sus impertinencias:
Resaltaré solo cuatro, para hacer esto más ameno, pero creedme que hubieron unas cuantas. La primera es que ella siempre tenía que ser el centro de atención y, si no, se enfadaba. Era tal que si mi madre o yo estábamos lavando los platos y no escuchábamos que se había levantado, se irritaba por no darle los buenos días (aun me acuerdo del "Gracias, X" con retintín que le soltó a mi madre).
La segunda impertinencia fue una noche que no me encontraba bien. Yo quería echarme a dormir un rato, por eso me metí en el cuarto a las 10 de la noche. Ella insistió en querer saber por qué me estaba distanciando de ella y yo, que no quería hostilidades hasta que se fuera (de hecho, tenía claro que se lo diría todo el día en que se tuviera que ir) le respondí que era mejor no hablarlo en ese momento. Obviamente, si se rebota por no darle los buenos días... En efecto, primero se fue al baño sin decir ni una palabra y luego, cuando vino a recoger el cargador, claro está, para seguir con el móvil, le pedí que cerrase la puerta. ¡Y tanto que lo hizo! Hasta el vecino de la otra punta del edificio debió haber escuchado que cerró la puerta. Esa misma noche, durmió en el sofá por su pataleta. Y no porque yo la mandase al sofá, pues dejé la luz encendida de mi cuarto (haciéndome dormir durante cuatro horas incómodo) para que pudiera entrar. Esta sería la tercera impertinencia.
La cuarta y última impertinencia es ya cuando mi madre y yo dijimos de echarla (sí, señores, la decisión fue unánime, pero es muy fácil culparme a mí para que la gente diga "Joder con Stryke, qué malo es"). Viéndose en la calle y tras haberle explicado una parte de los motivos, ella intentó convencernos de quedarse diciendo que lavaría los platos. Yo lo sentí mucho por ella pero la decisión era irrevocable, ya era demasiado tarde para hacerlo. Además, no lo aceptábamos por dos razones. La primera, porque ella no lo hacía por educación, sino porque se veía fuera. La segunda, porque nos estaba tomando por tontos al esperar que lavar los platos cinco días fuese a arreglar un mes y medio de esclavitud.
Ahora os recuedo la pregunta que os hice al principio: ¿Qué más nos hubiese dado esperar cinco días si ya la habíamos aguantado un mes y medio? Porque bastante teníamos con lavarle la ropa, darle de comer y tenérselo todo listo, que estuvo viviendo en mi casa a cuerpo de rey (ni mi gato vive tan bien), como para estar aguantándole todas las impertinencias que estaba teniendo con nosotros.
PD: Al igual que en la entrada anterior, creo que no hace falta decir que esto lo pueden corroborar familiares, amigos y la cuidadora de mi abuela.
Remontándonos a antes de su llegada, he de admitir que yo siempre le dije que podía estar todo el tiempo que quisiera en mi casa siempre y cuando ella nos echara un cable. En todo momento dejé claro que no queríamos dinero, simplemente con que colaborase un poco con las tareas sería más que suficiente. Y ella siempre decía que le encantaba ayudar, así que pensé que no habría ningún problema. Al fin y al cabo, fregar un par de platos no supone ningún esfuerzo. Pobre iluso al creerme que ayudaría...
Al principio tenía la excusa de que siempre la llevaba de un lado para otro con el objetivo de que conociera Málaga, así que no le dimos ninguna importancia al hecho de que ni siquiera pusiera la mesa. Al fin y al cabo, era normal que, después de estar todo el día en la calle, quisiera descansar. Pero poco a poco nos fuimos dando cuenta de lo gorrona y agonías que era.
"Culo veo, culo quiero" es la mejor forma de definirla. No podíamos ni comer con tranquilidad porque ella siempre miraba nuestro plato con deseo, antojándosele comer lo mismo, aunque ella estuviera también lo estuviera comiendo. Nos sentíamos realmente incómodos con su presencia, y creo que el hecho de que una persona no pueda sentirse cómoda en su propia casa ya es un motivo más que suficiente para tomar cartas en el asunto. Pero esto es una nimiedad con lo que viene a continuación.
VOlviendo al hecho de que hablamos que tendría que ayudar en casa, siempre nos tuvo como si fuésemos sus esclavos. Si mi madre o yo estábamos preparando la cocina, ella no era capaz ni de poner la mesa en la mayoría de las ocasiones, y las pocas veces que intentó ponerla resultó ser más un estorbo que una ayuda. Esto último lo explicaré más adelante, cuando empiece a hablar de sus impertinencias.
Nosotros nunca hemos exigido que ella hiciera nada, queríamos que saliera de ella, que tuviera un detalle con nosotros ayudándonos, sobre todo cuando mi madre trabaja por la noche y por la mañana lo único que desea es cambiarse y meterse en la cama. A todo esto, he de decir que, para mayor comodidad, esta chica dormía en el cuarto de mi madre cada vez que trabajaba, por lo que muchas noches le sacaba el pijama al salón para que mi madre, al menos, pudiera ponerse cómoda. No tuvo ni el detalle de levantarse "temprano" (qué sé yo, a las 10 de la mañana) para que mi madre pudiera entrar y echarse un rato. La vez que se levantó más temprano fue a las 11, con eso lo digo todo.
En cuanto a lavar los platos, ya le soltamos varias veces alguna indirecta a ver si la captaba y, aunque fuese por vergüenza, decidía lavarlos. Su respuesta: nos miraba y seguía con el móvil. De hecho, cuando ya no quedaba nada por ver en Málaga, su planning diario era desayunar, ponerse con el móvil, comer, ponerse con el móvil, cenar, ponerse con el móvil y dormir, y vuelta a empezar al día siguiente. Y si no era con el móvil, era con mi ordenador, hasta que me cansé, con la excusa de "buscar trabajo".
Y normal que me cansase de dejarle el ordenador. Me decía que iba a buscar trabajo, a actualizar su currículum, a preparar los carteles para dar clases particulares... y siempre estaba viendo alguna serie o algún vídeo. La única revisión que hizo a su currículum fue cuando me puse serio con ella y le dije que se pusiera a ello delante mía. Y, cómo no, fui yo quien tuvo que decirle, harto de dejárselo caer durante dos semanas, que imprimiera el currículum CON MI DINERO y quien la llevó al centro a echarlos.
A todo esto, se me olvida un detalle importante: Ella iba a estar solo lo que duraran las fiestas. De hecho, estaba previsto que se fuera el 8 de enero. YO, y recalco que lo hice YO, convencí a mi madre para que se quedara un mes más mientras "buscaba trabajo". Supuestamente ella quería buscarlo para poder pagarnos por lo que habíamos hecho por ella. Luego, todos nos dimos cuenta de que ella no tenía intención ni de trabajar ni de pagar, aunque esto último nos diese igual. ¡Pero si podría haber estado trabajando para nosotros, vigilando a mi abuela por las noches y haciéndole compañía solo los fines de semana por 50€ a la semana! Teniendo en cuenta que no habría hecho absolutamente nada hasta ahora, se habría llevado, de gratis, 200€, y habría tenido una habitación para ella sola donde pasar las noches. Pero, ¿cómo le vamos a ofrecer que cuide de mi abuela con lo que nos estaba demostrando?
Y hablando de dinero y agonías... Todavía recuerdo una noche que llamamos al chino porque a ella se le antojó. Cada uno pidió una cosa distinta, siendo lo suyo notablemente más caro, pero, bueno, si era lo que le gustaba, qué se le va a hacer. El problema llegó cuando recibimos la comida y nos dimos cuenta de que el restaurante se había equivocado con una de las comidas. Un error que tampoco era gran cosa, al fin y al cabo. Aprovechándose del error, ella cogió el arroz que le correspondía a mi madre (que, aunque fuese otro el que le trajeron, todos sabíamos que era el suyo) y se lo zampó, obligándonos a mi madre y a mí compartir plato. Por si no fuera poco, sabiendo que su comida no nos gustaba ni a mi madre ni a mí, se lo guardó para comérsela al día siguiente. Vamos, que la niña no es tonta precisamente. Además, cuando íbamos a comprar, ella ni miraba precios ni miraba cantidad. Sabiendo que la compra se hacía semanalmente y habiendo fijado el día de la compra siguiente, uno podría pensar "Voy a necesitar tantas cosas, voy a comprar tanto". Es lo más lógico. Ella, en cambio, era "Él se echa esto, yo me echo lo mismo, aunque ya tenga lo otro". Normal que al final llegase la última cena antes de ir a comprar y le sobrase un sobre de yakisoba, un cacharro de crema de calabaza y dos par de flautas de queso, un par con bacon y otro par con pollo. Y eso sin añadir la pizza que le pedí que le guardase a una amiga que vino de visita ese fin de semana. ¡Menuda cena! Mejor que el rey, oye.
Seguramente me esté dejando cosas en el tintero, pero tampoco quiero que esta entrada sea interminable, así que, antes de hablar de sus impertinencias y finalizar, resumiré todo esto con que nos tenía como esclavos (que hasta le tenía que poner yo la lavadora porque me dejaba un pestazo en mi cuarto, hablando de su higiene...), que jamás hizo por ayudarnos ni a mi madre ni a mí, que estuvo abusando de mi confianza y que ahora entiendo que su madre la tenga tan "puteada" y que la despidieran en Italia. Ahora, sus impertinencias:
Resaltaré solo cuatro, para hacer esto más ameno, pero creedme que hubieron unas cuantas. La primera es que ella siempre tenía que ser el centro de atención y, si no, se enfadaba. Era tal que si mi madre o yo estábamos lavando los platos y no escuchábamos que se había levantado, se irritaba por no darle los buenos días (aun me acuerdo del "Gracias, X" con retintín que le soltó a mi madre).
La segunda impertinencia fue una noche que no me encontraba bien. Yo quería echarme a dormir un rato, por eso me metí en el cuarto a las 10 de la noche. Ella insistió en querer saber por qué me estaba distanciando de ella y yo, que no quería hostilidades hasta que se fuera (de hecho, tenía claro que se lo diría todo el día en que se tuviera que ir) le respondí que era mejor no hablarlo en ese momento. Obviamente, si se rebota por no darle los buenos días... En efecto, primero se fue al baño sin decir ni una palabra y luego, cuando vino a recoger el cargador, claro está, para seguir con el móvil, le pedí que cerrase la puerta. ¡Y tanto que lo hizo! Hasta el vecino de la otra punta del edificio debió haber escuchado que cerró la puerta. Esa misma noche, durmió en el sofá por su pataleta. Y no porque yo la mandase al sofá, pues dejé la luz encendida de mi cuarto (haciéndome dormir durante cuatro horas incómodo) para que pudiera entrar. Esta sería la tercera impertinencia.
La cuarta y última impertinencia es ya cuando mi madre y yo dijimos de echarla (sí, señores, la decisión fue unánime, pero es muy fácil culparme a mí para que la gente diga "Joder con Stryke, qué malo es"). Viéndose en la calle y tras haberle explicado una parte de los motivos, ella intentó convencernos de quedarse diciendo que lavaría los platos. Yo lo sentí mucho por ella pero la decisión era irrevocable, ya era demasiado tarde para hacerlo. Además, no lo aceptábamos por dos razones. La primera, porque ella no lo hacía por educación, sino porque se veía fuera. La segunda, porque nos estaba tomando por tontos al esperar que lavar los platos cinco días fuese a arreglar un mes y medio de esclavitud.
Ahora os recuedo la pregunta que os hice al principio: ¿Qué más nos hubiese dado esperar cinco días si ya la habíamos aguantado un mes y medio? Porque bastante teníamos con lavarle la ropa, darle de comer y tenérselo todo listo, que estuvo viviendo en mi casa a cuerpo de rey (ni mi gato vive tan bien), como para estar aguantándole todas las impertinencias que estaba teniendo con nosotros.
PD: Al igual que en la entrada anterior, creo que no hace falta decir que esto lo pueden corroborar familiares, amigos y la cuidadora de mi abuela.
miércoles, 10 de febrero de 2016
Sobre las mentiras de @leti_uchiha
No tenía pensamiento de hacer ninguna entrada explicando los detalles de por qué eché de mi casa a quien pensé que era una buena amiga y a quien decidí echar un cable cuando más lo necesitaba, pero viendo la poca gratitud que ha tenido, creo que se pueden avecinar dos entradas nuevas explicándolo todo. No, no quiero echarle mierda como ha estado haciendo ella conmigo estos días, lo que quiero es limpiar mi imagen y que vosotros, a raiz de tener las dos versiones de la historia, podáis forjaros una opinión propia y razonar.
De momento, solo pienso desmentir lo que está contando sobre mí, aunque, si veo que su victimismo sigue, lo soltaré todo en la segunda entrada. No estoy para aguantar impertinencias de alguien por quien he tenido que dar la cara ante mi familia para que pudiera quedarse más tiempo en mi casa.
Esta farsante ha estado diciendo que estuve acosándola sexualmente y obligándola a desnudarse delante mía (sí, me he enterado de todo lo que cuentas sobre mí, Leti). Yo solo le preguntaré una cosa a todas las personas que se sienten atraidas por las mujeres: ¿Querríais tener algo con una persona que solo se ducha una vez a la semana y se cambia de bragas cada dos duchas? Que no hacía ni falta ver cómo el pantalón siempre se le quedaba a la altura del culo y mostraba durante DOS SEMANAS las mismas bragas. Ya no era solo verlo, era OLERLO. Cualquier persona con la que haya quedado con esta mujer en Málaga la ha olido a metros. Y no exagero, que hasta la cuidadora de mi abuela, quien está acostumbrada a limpiarle la mierda cada día, ha notado su hedor.
Así que decidme, ¿creéis que el neopreno sería suficiente protección para evitar que me contagie de algo si me acerco? Esta es una de las razones por las que llegó a un punto en que no quería ni acercarme a ella. Que hasta dormía en el sofá con tal de que mis fosas nasales respiraran tranquilas, joder. ¿Ahora me va a venir una lunática a decir que la acosé sexualmente? Sí, claro, con mi madre delante, no te jode...
Y esto lo puede corroborar cualquier persona que haya estado cerca de ella en Málaga: mi familia, la cuidadora de mi abuela, amistades... No soy el único al que no le sorprende que en Italia la echasen del trabajo por falta de higiene, viendo lo poco que se duchaba y lo menos que se cambiaba de ropa interior. Por no hablar de que debería sentirse afortunada de que solo le dijeran eso, aunque de esto solo hablaré si esa guarra (refiriéndome a su escasa higiene corporal) sigue tirándome de la lengua metiéndome mierda.
Como dije, no tenía pensamiento hablar de esto, y no estoy buscando meterle mierda, pero si he sacado ese trapo sucio es para que el razonamiento humano se dé cuenta de que tengo que tener mucho estómago para que las milongas que cuenta esa tía sean verdad.
EDIT: Viendo que hay el doble de visitas en esta entrada que en la que explico por qué eché de mi casa a esta chica, os dejo el enlace por aquí, por si acaso está haciéndose la víctima, para que veáis toda la verdad. Enlace a la entrada
De momento, solo pienso desmentir lo que está contando sobre mí, aunque, si veo que su victimismo sigue, lo soltaré todo en la segunda entrada. No estoy para aguantar impertinencias de alguien por quien he tenido que dar la cara ante mi familia para que pudiera quedarse más tiempo en mi casa.
Esta farsante ha estado diciendo que estuve acosándola sexualmente y obligándola a desnudarse delante mía (sí, me he enterado de todo lo que cuentas sobre mí, Leti). Yo solo le preguntaré una cosa a todas las personas que se sienten atraidas por las mujeres: ¿Querríais tener algo con una persona que solo se ducha una vez a la semana y se cambia de bragas cada dos duchas? Que no hacía ni falta ver cómo el pantalón siempre se le quedaba a la altura del culo y mostraba durante DOS SEMANAS las mismas bragas. Ya no era solo verlo, era OLERLO. Cualquier persona con la que haya quedado con esta mujer en Málaga la ha olido a metros. Y no exagero, que hasta la cuidadora de mi abuela, quien está acostumbrada a limpiarle la mierda cada día, ha notado su hedor.
Así que decidme, ¿creéis que el neopreno sería suficiente protección para evitar que me contagie de algo si me acerco? Esta es una de las razones por las que llegó a un punto en que no quería ni acercarme a ella. Que hasta dormía en el sofá con tal de que mis fosas nasales respiraran tranquilas, joder. ¿Ahora me va a venir una lunática a decir que la acosé sexualmente? Sí, claro, con mi madre delante, no te jode...
Y esto lo puede corroborar cualquier persona que haya estado cerca de ella en Málaga: mi familia, la cuidadora de mi abuela, amistades... No soy el único al que no le sorprende que en Italia la echasen del trabajo por falta de higiene, viendo lo poco que se duchaba y lo menos que se cambiaba de ropa interior. Por no hablar de que debería sentirse afortunada de que solo le dijeran eso, aunque de esto solo hablaré si esa guarra (refiriéndome a su escasa higiene corporal) sigue tirándome de la lengua metiéndome mierda.
Como dije, no tenía pensamiento hablar de esto, y no estoy buscando meterle mierda, pero si he sacado ese trapo sucio es para que el razonamiento humano se dé cuenta de que tengo que tener mucho estómago para que las milongas que cuenta esa tía sean verdad.
EDIT: Viendo que hay el doble de visitas en esta entrada que en la que explico por qué eché de mi casa a esta chica, os dejo el enlace por aquí, por si acaso está haciéndose la víctima, para que veáis toda la verdad. Enlace a la entrada
Suscribirse a:
Entradas (Atom)