Antes de nada quisiera disculparme si el título puede causar algún tipo de confusión. Aunque llevo una semana dándole vueltas tanto al título como a la entrada en sí, no he encontrado ninguno que me satisfaga, que resulte preciso y que no incite a pensar equivocadamente sobre las intenciones de esta entrada.
Quien me conoce bien sabe que lo que más odio en esta vida es la hipocresía, y más la de aquellos en quienes he depositado mi confianza y me han terminado decepcionando. Pero esta vez no vengo a hablar de ninguna experiencia personal mía, de algo que me haya pasado directamente a mí. Esta vez quiero hablar de aquellos que han querido o intentado suicidarse, o lo han hecho, y de aquellos que los han abandonado.
Cuando sale en la prensa o en cualquier medio la noticia de que un niño se ha quitado la vida por culpa del bullying todos nos ponemos la medallita durante ese día, la mayoría fingiendo una empatía que no tienen, condenando el acoso y la falta de intervención para evitar esa situación. Es muy fácil escribir un par de líneas dándole el pésame a la familia y a sus seres queridos y quejarse de que nadie haya hecho nada para impedir que esa criatura se quite la vida, pero luego nadie mueve un dedo.
Tildan de hipócritas a quienes se han planteado el suicidio por las razones que sean, critican e insultan a una persona que ya de por sí está bastante tocada por dentro y la abandonan a su suerte tras decirle "quien quiere suicidarse lo hace, no lo dice". Sé que no es muy agradable que una persona nos diga que quiere morirse, pero esa persona lo único que está haciendo es buscar un apoyo que la sujete y una razón por la que seguir viviendo. No podemos culpar a alguien que está sufriendo por intentar desesperadamente encontrar un motivo que la mantenga con vida. Es obvio que todos tenemos nuestros problemas y no podemos pasarnos la vida solucionando los de los demás, pero un poco de ayuda por nuestra parte podría salvar la vida de alguien que desee desaparecer. Solo se trata de hacer que ese alguien se sienta querido, sienta que importa, sienta que tiene un lugar en el mundo y que puede salir adelante. Pensad que si ha decidido contaros algo tan grave como eso, algo que no es fácil de contar a cualquiera, algo que le avergüenza, es porque os quiere, le importáis y os necesita. Pensad que en verdad el suicidio no es algo voluntario, no es una decisión que se toma a la ligera y que, quien la toma, lo hace inducido por determinados factores, que se siente obligado por no encontrar una solución a sus problemas.
Por eso os pido que dejéis de colgaros la medalla de la empatía cuando ocurren estas cosas y ayudad a quienes sabéis que tiene problemas que le impiden vivir su vida con normalidad. Quizá algún día no haga falta colgarse ninguna medalla. El suicidio es un asunto muy serio para aquel que se lo plantee y no es motivo de risas, burlas ni bromas, ni mucho menos para ignorar a quien lo considera como una opción o una huida. Sé que hay mucha gente, sobre todo jóvenes en las redes sociales, que no hacen más que bromear con ese asunto, pero es muy fácil diferenciar a quien se mofa y se ríe poniendo comentarios suicidas de quien, en silencio y confidencialmente, grita auxilio por el dolor.
viernes, 24 de marzo de 2017
viernes, 3 de marzo de 2017
Colegas, amigos y excesos de confianza
Muchas veces me pregunto cuántos de mis seguidores creerán que soy una persona fría y distante, cuántos de mis conocidos piensan que me alejo de la gente y no dejo que nadie se me acerque, cuántas de las personas que me rodean piensan que soy imposible de conocer. Bueno, quizá nadie piense que soy imposible de conocer porque todos creen conocerme, pero a donde yo quiero ir es a que cada día veo más normal distanciarme de todo el mundo, hacer imposible que la gente se acerque a mí, y evitar los excesos de confianza. Porque parece que la gente no conoce la diferencia entre ser un colega con quien quedar de vez en cuando y echarte unas risas o ser un amigo en quien confiar y a quien contarle tus penas. Y mucho menos son capaces de ver que el hecho de que confiar en alguien no significa que confíen en ellos. De hecho, he perdido la cuenta de la gente que se ha decepcionado al ver que me importa una mierda cómo me ven ellos. "Para mí eras un gran amigo", ¿y eso significa que tú tengas que ser mi amigo, gilipollas?
Siento si mi tono se recrudece a cada línea que escribo pero este es un tema que me fastidia demasiado. Son muchos los que se creen que por conocer algún aspecto de mi vida, aunque sea solo haberme conocido por haber quedado con amigos en común, ya lo saben todo sobre mí y pueden hacerse llamar "mis amigos". Pues siento cargarme vuestro ego y vuestro narcisismo porque va siendo hora de daros una hostia de realidad para que dejéis de sentiros tan especiales: Yo casi no tengo amigos. Casi nadie tiene derecho a considerar tener una amistad por mi parte, casi nadie se ha ganado el derecho de considerarse siquiera una persona cercana a mí. Porque puedo asegurar que de todo el mundo que leerá esta entrada, con suerte el 10% serán realmente amigos o personas cercanas a mí. Y si, después de esta afirmación, seguís creyendo que me conocéis o que os considero mis amistades, tengo una mala noticia: Vuestro narcisismo os ciega y tenéis mucho que aprender todavía.
En primer lugar, como dije, existe una gran diferencia entre un colega con quien echar unas risas y charlar de vez en cuando o un amigo a quien contarle todos mis problemas. Parad de leer esta entrada un momento y haced memoria: ¿cuántas veces os he contado en la intimidad algo que me preocupa, me inquieta, me quita el sueño? ¿Cuántas veces os he hablado de algún aspecto privado de mi vida que no le haya contado a casi nadie, y mucho menos en público? Si contáis, con suerte, una o dos, pensad que os lo he podido contar borracho. Si no contáis ni una, tened bien claro que ni sois mis amigos ni, posiblemente, jamás lleguéis a serlo. Y mucho menos si seguís con esa insana insistencia. Porque, por más que me digáis que puedo confiar en vosotros, mi confianza no se gana por arte de magia. "¡Oh, dioses, dice que puedo confiar! ¡Voy a ser su amigo!". Ridículo, ¿verdad?
En segundo lugar, y para concluir, el hecho de que hayamos hablado alguna vez, nos hayamos visto en una quedada o hayamos coincidido alguna vez en la calle NO SIGNIFICA que os conozca. Os tomáis una confianza que no os merecéis por alguna enfermiza razón que desconozco. Y de verdad, no os entiendo, ¿qué os hace pensar que quiero saber algo de vosotros solo porque hemos coincidido alguna vez en algún sitio y ni hemos compartido media palabra? Puedo llegar a entenderlo de alguien a quien alguna vez haya ayudado (que, por cierto, que os ayude en algo no significa que me importéis o quiera algo de vosotros; simplemente me gusta ayudar a la gente que creo que se lo merece), pero, ¿de alguien a quien solo me he presentado, y con mi apodo además, y con quien no he hablado en ningún momento?
Estoy muy cansado de que la gente se tome tantas confianzas y se crean más de lo que son para mí, y prefiero desilusionar a un puñado de gente con esta entrada (y recibir un puñado de quejas diciendo "no entiendo por qué eres así conmigo, si te veía como un amigo") a que esto se siga prolongando durante más tiempo y que cada día me venga algún idiota con el pensamiento de que esa tediosa y repetitiva frase me haga cambiar de parecer.
Siento si mi tono se recrudece a cada línea que escribo pero este es un tema que me fastidia demasiado. Son muchos los que se creen que por conocer algún aspecto de mi vida, aunque sea solo haberme conocido por haber quedado con amigos en común, ya lo saben todo sobre mí y pueden hacerse llamar "mis amigos". Pues siento cargarme vuestro ego y vuestro narcisismo porque va siendo hora de daros una hostia de realidad para que dejéis de sentiros tan especiales: Yo casi no tengo amigos. Casi nadie tiene derecho a considerar tener una amistad por mi parte, casi nadie se ha ganado el derecho de considerarse siquiera una persona cercana a mí. Porque puedo asegurar que de todo el mundo que leerá esta entrada, con suerte el 10% serán realmente amigos o personas cercanas a mí. Y si, después de esta afirmación, seguís creyendo que me conocéis o que os considero mis amistades, tengo una mala noticia: Vuestro narcisismo os ciega y tenéis mucho que aprender todavía.
En primer lugar, como dije, existe una gran diferencia entre un colega con quien echar unas risas y charlar de vez en cuando o un amigo a quien contarle todos mis problemas. Parad de leer esta entrada un momento y haced memoria: ¿cuántas veces os he contado en la intimidad algo que me preocupa, me inquieta, me quita el sueño? ¿Cuántas veces os he hablado de algún aspecto privado de mi vida que no le haya contado a casi nadie, y mucho menos en público? Si contáis, con suerte, una o dos, pensad que os lo he podido contar borracho. Si no contáis ni una, tened bien claro que ni sois mis amigos ni, posiblemente, jamás lleguéis a serlo. Y mucho menos si seguís con esa insana insistencia. Porque, por más que me digáis que puedo confiar en vosotros, mi confianza no se gana por arte de magia. "¡Oh, dioses, dice que puedo confiar! ¡Voy a ser su amigo!". Ridículo, ¿verdad?
En segundo lugar, y para concluir, el hecho de que hayamos hablado alguna vez, nos hayamos visto en una quedada o hayamos coincidido alguna vez en la calle NO SIGNIFICA que os conozca. Os tomáis una confianza que no os merecéis por alguna enfermiza razón que desconozco. Y de verdad, no os entiendo, ¿qué os hace pensar que quiero saber algo de vosotros solo porque hemos coincidido alguna vez en algún sitio y ni hemos compartido media palabra? Puedo llegar a entenderlo de alguien a quien alguna vez haya ayudado (que, por cierto, que os ayude en algo no significa que me importéis o quiera algo de vosotros; simplemente me gusta ayudar a la gente que creo que se lo merece), pero, ¿de alguien a quien solo me he presentado, y con mi apodo además, y con quien no he hablado en ningún momento?
Estoy muy cansado de que la gente se tome tantas confianzas y se crean más de lo que son para mí, y prefiero desilusionar a un puñado de gente con esta entrada (y recibir un puñado de quejas diciendo "no entiendo por qué eres así conmigo, si te veía como un amigo") a que esto se siga prolongando durante más tiempo y que cada día me venga algún idiota con el pensamiento de que esa tediosa y repetitiva frase me haga cambiar de parecer.
sábado, 25 de febrero de 2017
El trabajo de un artista
Hace tiempo colgué una entrada en la que hablaba del esfuerzo de los artistas y de cómo muchos acababan desmotivados a seguir adelante por la falta de aprecio en sus trabajos, en lo fácil que era seguir motivándolos solamente con compartir sus obras y dándole una opinión positiva o constructiva sobre ellas. Y aunque el título de esta entrada es muy similar a su predecesora, quiero recalcar la diferencia de término al emplear, esta vez, la palabra "trabajo". Porque no paro de ver constantemente cómo la gente critica a aquellos que quieren monetizar sus trabajos, argumentando que, al ser un hobby, no debería cobrarse por ello y que cualquiera podría hacer lo mismo.
En primer lugar quiero compartir una experiencia muy corta que me ha servido como reflexión para esta entrada. Cuando estaba estudiando fotografía, en mi primer año nos preguntaron en clase: "Cuando os pidan un presupuesto, ¿cuánto deberías cobrar por sesión?". Nadie, o más bien casi nadie, sabía qué responder. La respuesta que nos daban únicamente incluía la inversión que habíamos hecho en nuestros equipos (cámaras, lentes, objetivos, focos, reflectores, etc.) y, aunque es una respuesta correcta, siento que no es la más completa.
Cuando un artista, ya sea un fotógrafo, un dibujante, un diseñador, un músico o lo que sea, pone a la venta sus trabajos no tiene detrás solamente una inversión económica, que también. A sus espaldas hay un puñado de horas de esfuerzo y dedicación puestos sólamente en la obra que está vendiendo. Pero, a su vez, antes de esa obra ha tenido otro tanto tiempo en aprender y perfeccionar su campo. Cuando vemos un dibujo la gente solo es capaz de ver que el dibujo sea bonito y les agrada, pero el valor de ese dibujo es mucho mayor de lo que vemos a simple vista. Ya no es solo el lienzo (ya sea papel o un lienzo literal) y los materiales que ha empleado para dibujarlo, no es solo el dinero que ha invertido en poder plasmar su trabajo, es también toda la experiencia que ha tenido su autor para conseguir que ese dibujo sea tal y como lo vende. Horas trazando líneas, borrando, redibujando, coloreando, más las horas que haya pasado dándole forma a su idea, más las horas que haya pasado con obras anteriores (que son las que han servido al artista para mejorar su talento), más las horas que haya estado estudiando e investigando cómo hacer todo lo que sabe hacer. Es decir, no solo está la inversión económica que ha hecho en ese lienzo, también está el tiempo que ha invertido.
Esto se puede aplicar a cualquier otro campo. Un rapero que vende su maqueta por cinco euros no pretende solamente recuperar el dinero que le ha costado hacer una copia en un CD, o el dinero que se ha dejado en el estudio de grabación. También está monetizando las horas que ha tardado en componer esas canciones y todo el empeño y la dedicación que le ha puesto a cada tema, no solo de su maqueta sino de toda su carrera musical. Que, por cierto, si os quejáis de lo caros que son los estudios de grabación pensad que el equipo y la formación no son nada baratos, y que requiere de muchísimo tiempo aprender a mezclar y masterizar, por no hablar de que una canción de rock puede incluir perfectamente decenas de pistas que hay que trabajar de manera individual.
Otra cosa que he escuchado muchas veces es "esto mi amigo Menganito lo hace mejor y más barato", y es el típico error en el que caemos muchas veces, yo incluido: Juzgar el coste de un trabajo en base a la calidad. Juzgamos muy a la ligera la calidad del dibujo, de la maqueta o de cualquier otro producto o servicio artístico en base a su calidad. Y obviamente todos queremos el mejor trabajo posible al menor coste posible. Si te parece que un precio es abusivo y que otro te ofrece lo mismo pero más barato y mejor es tan fácil como comprárselo al otro pero no soltárselo a la cara de quien intenta venderte su trabajo. Podemos decidir a quién comprarle qué cosa, pero no somos quiénes para decirle a nadie por cuánto debería vender su trabajo. Y más en el mundo del arte donde toda opinión es subjetiva.
En definitiva, y para no explayarme en algo que he tratado de explicar de la mejor manera posible e intentando no ser redundante y cansino, solo resta decir que la mejor decisión que puede tomar alguien es vender su trabajo si piensa que vale para ello. No se trata de lo que digan los demás, consiste en lo que crea uno. Cada cual sabe cuánto ha tenido que invertir y cuánto debería cobrar, sin importar lo que piensen o digan los demás. Por eso mi consejo es que no dejéis que os desanimen, que no os suelten sus excusas rancias de rácanos que no quieren soltar un duro y sigáis cobrando por vuestros trabajos, porque valerlo lo valen. Da igual si está mejor o peor, da igual si gusta más o menos, el valor de una obra no radica en gustar más, sino en la dedicación, el esfuerzo y el aprendizaje.
En primer lugar quiero compartir una experiencia muy corta que me ha servido como reflexión para esta entrada. Cuando estaba estudiando fotografía, en mi primer año nos preguntaron en clase: "Cuando os pidan un presupuesto, ¿cuánto deberías cobrar por sesión?". Nadie, o más bien casi nadie, sabía qué responder. La respuesta que nos daban únicamente incluía la inversión que habíamos hecho en nuestros equipos (cámaras, lentes, objetivos, focos, reflectores, etc.) y, aunque es una respuesta correcta, siento que no es la más completa.
Cuando un artista, ya sea un fotógrafo, un dibujante, un diseñador, un músico o lo que sea, pone a la venta sus trabajos no tiene detrás solamente una inversión económica, que también. A sus espaldas hay un puñado de horas de esfuerzo y dedicación puestos sólamente en la obra que está vendiendo. Pero, a su vez, antes de esa obra ha tenido otro tanto tiempo en aprender y perfeccionar su campo. Cuando vemos un dibujo la gente solo es capaz de ver que el dibujo sea bonito y les agrada, pero el valor de ese dibujo es mucho mayor de lo que vemos a simple vista. Ya no es solo el lienzo (ya sea papel o un lienzo literal) y los materiales que ha empleado para dibujarlo, no es solo el dinero que ha invertido en poder plasmar su trabajo, es también toda la experiencia que ha tenido su autor para conseguir que ese dibujo sea tal y como lo vende. Horas trazando líneas, borrando, redibujando, coloreando, más las horas que haya pasado dándole forma a su idea, más las horas que haya pasado con obras anteriores (que son las que han servido al artista para mejorar su talento), más las horas que haya estado estudiando e investigando cómo hacer todo lo que sabe hacer. Es decir, no solo está la inversión económica que ha hecho en ese lienzo, también está el tiempo que ha invertido.
Esto se puede aplicar a cualquier otro campo. Un rapero que vende su maqueta por cinco euros no pretende solamente recuperar el dinero que le ha costado hacer una copia en un CD, o el dinero que se ha dejado en el estudio de grabación. También está monetizando las horas que ha tardado en componer esas canciones y todo el empeño y la dedicación que le ha puesto a cada tema, no solo de su maqueta sino de toda su carrera musical. Que, por cierto, si os quejáis de lo caros que son los estudios de grabación pensad que el equipo y la formación no son nada baratos, y que requiere de muchísimo tiempo aprender a mezclar y masterizar, por no hablar de que una canción de rock puede incluir perfectamente decenas de pistas que hay que trabajar de manera individual.
Otra cosa que he escuchado muchas veces es "esto mi amigo Menganito lo hace mejor y más barato", y es el típico error en el que caemos muchas veces, yo incluido: Juzgar el coste de un trabajo en base a la calidad. Juzgamos muy a la ligera la calidad del dibujo, de la maqueta o de cualquier otro producto o servicio artístico en base a su calidad. Y obviamente todos queremos el mejor trabajo posible al menor coste posible. Si te parece que un precio es abusivo y que otro te ofrece lo mismo pero más barato y mejor es tan fácil como comprárselo al otro pero no soltárselo a la cara de quien intenta venderte su trabajo. Podemos decidir a quién comprarle qué cosa, pero no somos quiénes para decirle a nadie por cuánto debería vender su trabajo. Y más en el mundo del arte donde toda opinión es subjetiva.
En definitiva, y para no explayarme en algo que he tratado de explicar de la mejor manera posible e intentando no ser redundante y cansino, solo resta decir que la mejor decisión que puede tomar alguien es vender su trabajo si piensa que vale para ello. No se trata de lo que digan los demás, consiste en lo que crea uno. Cada cual sabe cuánto ha tenido que invertir y cuánto debería cobrar, sin importar lo que piensen o digan los demás. Por eso mi consejo es que no dejéis que os desanimen, que no os suelten sus excusas rancias de rácanos que no quieren soltar un duro y sigáis cobrando por vuestros trabajos, porque valerlo lo valen. Da igual si está mejor o peor, da igual si gusta más o menos, el valor de una obra no radica en gustar más, sino en la dedicación, el esfuerzo y el aprendizaje.
martes, 31 de enero de 2017
Toxicidad gamer
¿Os habéis parado a preguntaros alguna vez si lo tóxico no es la comunidad del juego que os encanta sino que son los gamers en general? Sé que con esta entrada voy a ganarme un abucheo general, especialmente de aquellos que leerán el título y pasarán del tocho que hay escrito, sacarán sus propias conclusiones e insultarán automáticamente porque sienten que les ofendí. Y me da igual porque eso no hará más que darle fuerza a esta entrada, dándome la razón cuando digo que esta comunidad es tóxica en general.
Quien me conoce sabe que me encantan los videojuegos. De hecho, fueron una parte indispensable de mi infancia. Llevo jugándolos casi desde que tengo uso de razón, con mi grandísima Game Boy Pocket en blanco y negro (¡y, madre mía, qué pajote hubiese caído cuando la Game Boy fue a color de no ser porque era un crío!). Si bien tengo 20 años de experiencia a mis espaldas, mis habilidades con los mandos o con el ratón y el teclado no son de lo mejorcito que digamos. Esta es la principal razón por la que, aunque adoro muchos juegos multijugador, no los juego. Y no, no es culpa mía.
Al igual que a mí, hay un montón de personas que le pasa lo mismo. Son normalitas tirando a malas en determinado juego y, a pesar de que les encanta jugarlo, no pueden jugarlo por miedo. No es agradable para nadie entrar a divertirse echándose una partidita y que acabes en la amargura porque tu equipo se ha pasado media partida insultándote y recomendándote "amablemente" que juegues al Tetris (esta recomendación suelen hacérsela sobre todo a quienes consideran que son chicas, y, por alguna extraña razón, SIEMPRE piensan que son chicas las que están al otro lado). Si veis, no he especificado ningún juego. ¿Por qué? Porque da igual a qué juego entres, esta experiencia la vas a tener en la mayoría de los casos. Mi experiencia personal es S4 League (normalmente te lo dicen jugadores de pago por utilizar un arma, según ellos que usan armas que le suben los stats una burrada, chetadas) y LoL (quién no habrá recibido algún insulto por haber muerto alguna vez, da igual cómo haya ido el resto de la partida y da igual si ni siquiera fue su culpa...). Sí, no acumulo mucha experiencia por esta misma razón...
Pero quiero que os fijéis en una cosa: Si estos juegos fuesen de lo mismo, las mismas mecánicas, el mismo sistema, el mismo modo de jugarlo... podría entender que solo un sector específico, el sector al que perteneciera ese género de juego, es el tóxico. Pero los dos únicos ejemplos que he citado (más los que podría citar si hablara de testimonios de otras personas) son completamente opuestos. Ocurre en los moba, en los shooters, en los MMORPG y en casi cualquier juego que puedas imaginarte que sea multijugador (¡joder, me ha pasado hasta en el puto OGame, que te empiezan a insultar por haberles atacado! ¡¿Qué esperaban de un juego bélico, que les mandara un ramo de flores?!). Uh... creo que ya no es un determinado sector, ¿verdad? Parece que este cáncer se extiende a toda la comunidad.
Ahora quisiera bifurcar el camino que está tomando esta entrada para hablar de dos actitudes muy generalizadas en el mundo gamer y que no hacen más que emponzoñar esta comunidad.
Por un lado tenemos el elitismo. Dentro de las actitudes elitistas podemos seguir ramificando este camino, pero puesto que la entrada es larga de por sí voy a intentar resumirlo lo mejor posible en dos casos:
Tenemos al PC Master Race con un ordenador de la hostia que podría hacer sombra a los de la NASA, un ratón que han hecho a medida de su mano, un teclado guapísimo con lucecitas y veinte mil monitores para poder ver el juego como si todo ocurriera en su casa. Su actitud prepotente nos recuerda al típico niño pijo de papá que mira al de clase media (en nuestro caso,al que tiene un ordenador normalucho para tirar LoL y poco más) con repulsión. Es mejor que tú porque su ordenador necesita tantos ventiladores que, cuando lo enciende, no sabes si ha encendido un ordenador o arrancado el motor de un helicóptero Apache. Su tarjeta gráfica es capaz de mostrarte los poros de la piel de Annie cuando está en partida, y eso que el diseño no incluye ningún detalle similar.
Después nos encontramos con otro clásico, el "soy más gamer que tú porque juego más juegos que tú, llevo más tiempo jugándolos y soy mejor que tú". Lo siento, quise recortar el título de este pero no había forma. Este, en resumidas cuentas, es más gamer que tú porque... bueno, ya lo ha dicho él mismo. Si no juegas lo que a él le gusta no tienes criterio para hablar de videojuegos, tienes que haberte pasado todos los Dark Souls con las manos vendadas a la espalda para poder considerarte su igual y reza para que juguéis en la misma plataforma, porque si no... ¿No os recuerda un poco a los niños rata? Nah, es imposible. ¡Pero miradle, si está jugando con los dedos de los pies!
Ahora es cuando viene la otra actitud cancerígena de la comunidad gamer: el machismo. "Ya está, Stryke ya tenía que soltar esto, no nos bastaba con las chicas y ahora tenemos que aguantar al gordo de los cojones hablando también de machismo". Os jodéis, no voy a hacer la vista gorda ante algo tan generalizado.
Os sorprendería saber que normalmente el elitista suele ser también el machista de turno. Bueno, es normal, ambos se creen superiores por una u otra razón. Pero no, no voy a hablaros de los clásicos insultos de "vete a jugar al Tetris", "no salgas de la cocina" o similares. Eso sería ir a lo fácil. Yo quiero ir un pelín más allá, desde el "pagaskins" que cree que por abrir su monedero puede hacer con las chicas lo que le dé la gana hasta el machista clásico que cree que una mujer no debería hablar de ciertos temas.
Empezamos por el pagaskins. Normalmente sería alguien inofensivo, el pagafantas de toda la vida que se deja un dinero en intentar tener algo con la chica. Pero aquí no es inofensivo precisamente. Este directamente te suelta un "Te pago la skin de Lux Elementalista si me envías un nude" y luego recurre al chantaje y a la amenaza si no consigue lo que desea o se siente "estafado". Y uno no sabe qué es peor, si seguirle la corriente o pasar de él. Porque si pasas de él te amenazará y buscará la forma de chantajearte para que sucumbas a sus exigencias, pero si le sigues la corriente y le das lo que pide te estará chantajeando con eso para seguir exigiéndote más cosas.
El "¡Cuidado, viene el caballero blanco!". ¿Os suena? Venga, habréis visto ese "insulto" un puñado de veces. ¡Es como si fuese obligatorio soltarlo cada dos por tres, como si estuviera escrito en algún tipo de panfleto que tienen obligado recitar! Siempre que lo veas discutiendo con una mujer y salgas a defenderla te soltará eso, no importa si su argumento es inválido, si ha soltado alguna burrada por la boca o si simplemente piensas que es un energúmeno, él siempre pensará que la defiendes por ser mujer. Algunos van un poco más allá y aseguran que solo tratas de "mojar el churro". ¡Qué monos cuando piensan que todos son iguales que ellos, que se mueven a donde les diga la polla!
Normalmente el grupo anterior suele estar incluido también en este que voy a describir. Y es que si solo hablas con chicas lo único que buscas es, cómo no, "mojar el churro". No sé si ese pensamiento lo dicen por envidia, porque creen que todos nos movemos con la polla como ellos o por qué razón, pero no falla encontrarte a alguno de ellos de vez en cuando. Porque, claro, el hecho de que te sientas más cómodo hablando con una chica porque tiene una conversación más profunda y entretenida que el "unga, unga, tetas, culo" significa que quieres follártela. Voy un poco más lejos: el hecho de que ellas te agreguen a ti y no a ellos les escuece, y mucho.
Y, cómo no, el que piensa que por ser mujer no puedes hablar de lo mismo que él porque, claro, eres mujer... Es como si los videojuegos fueran algo exclusivo de los hombres, ¿sabéis? Ya no sé si es que sienten que su virilidad se siente amenazada porque una mujer habla de ello o juega a lo mismo, igual o incluso mejor que ellos. Pero no falla encontrarte con un tío con ese pensamiento.
Después de una explicación tan detallada sobre cómo es la comunidad gamer en general decidme, si os atrevéis, que no es tóxica en su inmensa mayoría. Elitismo y machismo abundan en una comunidad donde se supone que se comparten unos mismos gustos y unas mismas aficiones para pasárselo bien, pero se ha convertido en una competición para ver quién tiene la polla más grande o, en este caso, la biblioteca de Steam más completa. Ya no puedes considerarte gamer si no puedes permitirte un ordenador (o una consola) para poder jugar determinados juegos de moda, si no eres un crack con los mandos o el ratón y el teclado, si no compartes los mismos gustos o si no te tiras las tres cuartas partes del día sentado frente a una pantalla. Cuando se da tanta importancia a un juego como para despreciar a una persona ocurren estas cosas y, la verdad, me da mucha pena que se haya llegado a un extremo tan tóxico que obligue a muchas personas, en las que me incluyo yo, a dejar un hobby tan entretenido y maravilloso solo para ahorrarnos situaciones dolorosas. Y no puedo evitar preguntarme cuándo hemos pasado de divertirnos con nuestros amigos en el patio del colegio jugando a Pokemon a convertir en un infierno cada experiencia con los videojuegos. Lejos quedan ya en mi memoria esas tardes en las que jugaba por placer con completos desconocidos, conociendo a personas maravillosas. Ahora solo hay miedo a ser insultado viendo cómo la gente se ceba con quien considera que es inferior, dándole demasiada importancia a una serie de instrucciones de programación y un puñado de píxeles animados que fueron diseñados y escritos para entretener y que han acabado siendo la razón por la que humillar a alguien.
Quien me conoce sabe que me encantan los videojuegos. De hecho, fueron una parte indispensable de mi infancia. Llevo jugándolos casi desde que tengo uso de razón, con mi grandísima Game Boy Pocket en blanco y negro (¡y, madre mía, qué pajote hubiese caído cuando la Game Boy fue a color de no ser porque era un crío!). Si bien tengo 20 años de experiencia a mis espaldas, mis habilidades con los mandos o con el ratón y el teclado no son de lo mejorcito que digamos. Esta es la principal razón por la que, aunque adoro muchos juegos multijugador, no los juego. Y no, no es culpa mía.
Al igual que a mí, hay un montón de personas que le pasa lo mismo. Son normalitas tirando a malas en determinado juego y, a pesar de que les encanta jugarlo, no pueden jugarlo por miedo. No es agradable para nadie entrar a divertirse echándose una partidita y que acabes en la amargura porque tu equipo se ha pasado media partida insultándote y recomendándote "amablemente" que juegues al Tetris (esta recomendación suelen hacérsela sobre todo a quienes consideran que son chicas, y, por alguna extraña razón, SIEMPRE piensan que son chicas las que están al otro lado). Si veis, no he especificado ningún juego. ¿Por qué? Porque da igual a qué juego entres, esta experiencia la vas a tener en la mayoría de los casos. Mi experiencia personal es S4 League (normalmente te lo dicen jugadores de pago por utilizar un arma, según ellos que usan armas que le suben los stats una burrada, chetadas) y LoL (quién no habrá recibido algún insulto por haber muerto alguna vez, da igual cómo haya ido el resto de la partida y da igual si ni siquiera fue su culpa...). Sí, no acumulo mucha experiencia por esta misma razón...
Pero quiero que os fijéis en una cosa: Si estos juegos fuesen de lo mismo, las mismas mecánicas, el mismo sistema, el mismo modo de jugarlo... podría entender que solo un sector específico, el sector al que perteneciera ese género de juego, es el tóxico. Pero los dos únicos ejemplos que he citado (más los que podría citar si hablara de testimonios de otras personas) son completamente opuestos. Ocurre en los moba, en los shooters, en los MMORPG y en casi cualquier juego que puedas imaginarte que sea multijugador (¡joder, me ha pasado hasta en el puto OGame, que te empiezan a insultar por haberles atacado! ¡¿Qué esperaban de un juego bélico, que les mandara un ramo de flores?!). Uh... creo que ya no es un determinado sector, ¿verdad? Parece que este cáncer se extiende a toda la comunidad.
Ahora quisiera bifurcar el camino que está tomando esta entrada para hablar de dos actitudes muy generalizadas en el mundo gamer y que no hacen más que emponzoñar esta comunidad.
Por un lado tenemos el elitismo. Dentro de las actitudes elitistas podemos seguir ramificando este camino, pero puesto que la entrada es larga de por sí voy a intentar resumirlo lo mejor posible en dos casos:
Tenemos al PC Master Race con un ordenador de la hostia que podría hacer sombra a los de la NASA, un ratón que han hecho a medida de su mano, un teclado guapísimo con lucecitas y veinte mil monitores para poder ver el juego como si todo ocurriera en su casa. Su actitud prepotente nos recuerda al típico niño pijo de papá que mira al de clase media (en nuestro caso,al que tiene un ordenador normalucho para tirar LoL y poco más) con repulsión. Es mejor que tú porque su ordenador necesita tantos ventiladores que, cuando lo enciende, no sabes si ha encendido un ordenador o arrancado el motor de un helicóptero Apache. Su tarjeta gráfica es capaz de mostrarte los poros de la piel de Annie cuando está en partida, y eso que el diseño no incluye ningún detalle similar.
Después nos encontramos con otro clásico, el "soy más gamer que tú porque juego más juegos que tú, llevo más tiempo jugándolos y soy mejor que tú". Lo siento, quise recortar el título de este pero no había forma. Este, en resumidas cuentas, es más gamer que tú porque... bueno, ya lo ha dicho él mismo. Si no juegas lo que a él le gusta no tienes criterio para hablar de videojuegos, tienes que haberte pasado todos los Dark Souls con las manos vendadas a la espalda para poder considerarte su igual y reza para que juguéis en la misma plataforma, porque si no... ¿No os recuerda un poco a los niños rata? Nah, es imposible. ¡Pero miradle, si está jugando con los dedos de los pies!
Ahora es cuando viene la otra actitud cancerígena de la comunidad gamer: el machismo. "Ya está, Stryke ya tenía que soltar esto, no nos bastaba con las chicas y ahora tenemos que aguantar al gordo de los cojones hablando también de machismo". Os jodéis, no voy a hacer la vista gorda ante algo tan generalizado.
Os sorprendería saber que normalmente el elitista suele ser también el machista de turno. Bueno, es normal, ambos se creen superiores por una u otra razón. Pero no, no voy a hablaros de los clásicos insultos de "vete a jugar al Tetris", "no salgas de la cocina" o similares. Eso sería ir a lo fácil. Yo quiero ir un pelín más allá, desde el "pagaskins" que cree que por abrir su monedero puede hacer con las chicas lo que le dé la gana hasta el machista clásico que cree que una mujer no debería hablar de ciertos temas.
Empezamos por el pagaskins. Normalmente sería alguien inofensivo, el pagafantas de toda la vida que se deja un dinero en intentar tener algo con la chica. Pero aquí no es inofensivo precisamente. Este directamente te suelta un "Te pago la skin de Lux Elementalista si me envías un nude" y luego recurre al chantaje y a la amenaza si no consigue lo que desea o se siente "estafado". Y uno no sabe qué es peor, si seguirle la corriente o pasar de él. Porque si pasas de él te amenazará y buscará la forma de chantajearte para que sucumbas a sus exigencias, pero si le sigues la corriente y le das lo que pide te estará chantajeando con eso para seguir exigiéndote más cosas.
El "¡Cuidado, viene el caballero blanco!". ¿Os suena? Venga, habréis visto ese "insulto" un puñado de veces. ¡Es como si fuese obligatorio soltarlo cada dos por tres, como si estuviera escrito en algún tipo de panfleto que tienen obligado recitar! Siempre que lo veas discutiendo con una mujer y salgas a defenderla te soltará eso, no importa si su argumento es inválido, si ha soltado alguna burrada por la boca o si simplemente piensas que es un energúmeno, él siempre pensará que la defiendes por ser mujer. Algunos van un poco más allá y aseguran que solo tratas de "mojar el churro". ¡Qué monos cuando piensan que todos son iguales que ellos, que se mueven a donde les diga la polla!
Normalmente el grupo anterior suele estar incluido también en este que voy a describir. Y es que si solo hablas con chicas lo único que buscas es, cómo no, "mojar el churro". No sé si ese pensamiento lo dicen por envidia, porque creen que todos nos movemos con la polla como ellos o por qué razón, pero no falla encontrarte a alguno de ellos de vez en cuando. Porque, claro, el hecho de que te sientas más cómodo hablando con una chica porque tiene una conversación más profunda y entretenida que el "unga, unga, tetas, culo" significa que quieres follártela. Voy un poco más lejos: el hecho de que ellas te agreguen a ti y no a ellos les escuece, y mucho.
Y, cómo no, el que piensa que por ser mujer no puedes hablar de lo mismo que él porque, claro, eres mujer... Es como si los videojuegos fueran algo exclusivo de los hombres, ¿sabéis? Ya no sé si es que sienten que su virilidad se siente amenazada porque una mujer habla de ello o juega a lo mismo, igual o incluso mejor que ellos. Pero no falla encontrarte con un tío con ese pensamiento.
Después de una explicación tan detallada sobre cómo es la comunidad gamer en general decidme, si os atrevéis, que no es tóxica en su inmensa mayoría. Elitismo y machismo abundan en una comunidad donde se supone que se comparten unos mismos gustos y unas mismas aficiones para pasárselo bien, pero se ha convertido en una competición para ver quién tiene la polla más grande o, en este caso, la biblioteca de Steam más completa. Ya no puedes considerarte gamer si no puedes permitirte un ordenador (o una consola) para poder jugar determinados juegos de moda, si no eres un crack con los mandos o el ratón y el teclado, si no compartes los mismos gustos o si no te tiras las tres cuartas partes del día sentado frente a una pantalla. Cuando se da tanta importancia a un juego como para despreciar a una persona ocurren estas cosas y, la verdad, me da mucha pena que se haya llegado a un extremo tan tóxico que obligue a muchas personas, en las que me incluyo yo, a dejar un hobby tan entretenido y maravilloso solo para ahorrarnos situaciones dolorosas. Y no puedo evitar preguntarme cuándo hemos pasado de divertirnos con nuestros amigos en el patio del colegio jugando a Pokemon a convertir en un infierno cada experiencia con los videojuegos. Lejos quedan ya en mi memoria esas tardes en las que jugaba por placer con completos desconocidos, conociendo a personas maravillosas. Ahora solo hay miedo a ser insultado viendo cómo la gente se ceba con quien considera que es inferior, dándole demasiada importancia a una serie de instrucciones de programación y un puñado de píxeles animados que fueron diseñados y escritos para entretener y que han acabado siendo la razón por la que humillar a alguien.
sábado, 28 de enero de 2017
El esfuerzo de un artista
Hoy día nadie parece apreciar las obras de los demás. Entras en las redes sociales y solo se comparten los trabajos de los mismos, aquellos que han llegado a la cima gracias a sus contactos, sus amigos o determinados dones que han cautivado a su público y en los que no entraré en detalle para no desviarme del tema. Y desde luego no trato de desprestigiar el trabajo de estas personas, pero es frustrante ver que todas tienen algo en común: han llegado a donde han llegado gracias a sus seguidores. Y ahí es donde está el problema de aquellos que acaban de empezar en el mundo del arte o muchos otros artistas que, sin importar el tiempo que lleven, nunca han conseguido llegar a un número determinado de personas con sus trabajos.
Los seguidores de un artista es un factor que determina en gran medida el éxito de dicho artista. No importa cuánto trabajes en tu obra, no importa cuánto empeño le pongas, no importa si tienes talento, una idea genial o has conseguido hacer algo grande; nada importará tanto como conseguir difusión. Y es en la difusión donde entran los amigos, los contactos y los seguidores del autor.
Es normal entonces que luego leamos historias que parecen copias las unas de las otras, monótonas y aburridas, y pasemos por alto muchas otras historias innovadoras, atrayentes y que te enganchan desde el primer momento. ¿Por qué? Porque nadie te ha hecho llegar esa historia tan fantástica, porque nadie ha querido compartirla. Quizá porque nadie ha querido siquiera echarle un vistazo, porque esa persona no tiene amigos o seguidores que compartan su obra y se quedará para siempre en el anonimato, esperando con ilusión pero sin esperanza que llegue el día en que alguien le dé una oportunidad y arranque la tapadera que le impide salir de ese pozo negro. Aunque el resultado más posible es que se desmotive, se desanime, la ilusión se desvanezca lentamente y acabe abandonando su trabajo a la mitad.
Aunque escribamos, dibujemos, cantemos, compongamos o hagamos lo que queramos hacer porque nos gusta, a todos nos gusta ver que la gente aprecia nuestro trabajo. Porque detrás de cada dibujo, de cada historia o de cada canción, por citar algún que otro ejemplo, hay un gran esfuerzo, horas de trabajo, mucho empeño y una ilusión que se verá rota si siente que todo aquello ha sido en vano porque nadie parece apreciarlo. ¿Y cómo se puede evitar que esta persona se sienta frustrada? Apoyando su obra.
Compartir la obra de alguien no cuesta ningún trabajo. En Twitter un simple RT es suficiente; las páginas como Blogspot, YouTube, Wattpad y otras muchas redes llenas de obras de artistas desconocidos tienen un botón para publicar en tu perfil un enlace para que tus amigos puedan apreciar esa misma obra; incluso puedes compartir las publicaciones de Facebook en tu tablón. Todo esto se traducirá en futuras visitas que animarán y harán muy feliz al autor, quien, agradecido por la valoración y las opiniones de los demás, posibles seguidores que acabe teniendo, seguirá trabajando para sacar más y más proyectos. Por eso quiero haceros una petición:
Si algún día os topáis por casualidad con el trabajo de alguien poco conocido, o tenéis algún amigo artista, y os gusta su trabajo no dudéis en compartirlo, sobre todo si queréis que siga haciendo más cosas. Es tan fácil como pulsar un botón o enseñárselo a alguien a quien creáis que le puede gustar. Solo se trata de dar difusión y que ese artista tenga un motivo para seguir haciendo lo que hace sin acabar frustrándose. Porque el trabajo de un artista no es tan fácil como parece. Escribir no se trata solamente de teclear cosas al azar, la fotografía no se trata de pulsar un botón, el diseño no consiste en que un programa te lo haga todo, dibujar no es tan fácil como dar simples pinceladas, cantar no es tan sencillo como parece. El trabajo de un artista es muy complejo y está lleno de baches, y una ayuda tan simple como pulsar un botón y hacer que otras personas vean ese trabajo puede hacer muy feliz a su autor.
Los seguidores de un artista es un factor que determina en gran medida el éxito de dicho artista. No importa cuánto trabajes en tu obra, no importa cuánto empeño le pongas, no importa si tienes talento, una idea genial o has conseguido hacer algo grande; nada importará tanto como conseguir difusión. Y es en la difusión donde entran los amigos, los contactos y los seguidores del autor.
Es normal entonces que luego leamos historias que parecen copias las unas de las otras, monótonas y aburridas, y pasemos por alto muchas otras historias innovadoras, atrayentes y que te enganchan desde el primer momento. ¿Por qué? Porque nadie te ha hecho llegar esa historia tan fantástica, porque nadie ha querido compartirla. Quizá porque nadie ha querido siquiera echarle un vistazo, porque esa persona no tiene amigos o seguidores que compartan su obra y se quedará para siempre en el anonimato, esperando con ilusión pero sin esperanza que llegue el día en que alguien le dé una oportunidad y arranque la tapadera que le impide salir de ese pozo negro. Aunque el resultado más posible es que se desmotive, se desanime, la ilusión se desvanezca lentamente y acabe abandonando su trabajo a la mitad.
Aunque escribamos, dibujemos, cantemos, compongamos o hagamos lo que queramos hacer porque nos gusta, a todos nos gusta ver que la gente aprecia nuestro trabajo. Porque detrás de cada dibujo, de cada historia o de cada canción, por citar algún que otro ejemplo, hay un gran esfuerzo, horas de trabajo, mucho empeño y una ilusión que se verá rota si siente que todo aquello ha sido en vano porque nadie parece apreciarlo. ¿Y cómo se puede evitar que esta persona se sienta frustrada? Apoyando su obra.
Compartir la obra de alguien no cuesta ningún trabajo. En Twitter un simple RT es suficiente; las páginas como Blogspot, YouTube, Wattpad y otras muchas redes llenas de obras de artistas desconocidos tienen un botón para publicar en tu perfil un enlace para que tus amigos puedan apreciar esa misma obra; incluso puedes compartir las publicaciones de Facebook en tu tablón. Todo esto se traducirá en futuras visitas que animarán y harán muy feliz al autor, quien, agradecido por la valoración y las opiniones de los demás, posibles seguidores que acabe teniendo, seguirá trabajando para sacar más y más proyectos. Por eso quiero haceros una petición:
Si algún día os topáis por casualidad con el trabajo de alguien poco conocido, o tenéis algún amigo artista, y os gusta su trabajo no dudéis en compartirlo, sobre todo si queréis que siga haciendo más cosas. Es tan fácil como pulsar un botón o enseñárselo a alguien a quien creáis que le puede gustar. Solo se trata de dar difusión y que ese artista tenga un motivo para seguir haciendo lo que hace sin acabar frustrándose. Porque el trabajo de un artista no es tan fácil como parece. Escribir no se trata solamente de teclear cosas al azar, la fotografía no se trata de pulsar un botón, el diseño no consiste en que un programa te lo haga todo, dibujar no es tan fácil como dar simples pinceladas, cantar no es tan sencillo como parece. El trabajo de un artista es muy complejo y está lleno de baches, y una ayuda tan simple como pulsar un botón y hacer que otras personas vean ese trabajo puede hacer muy feliz a su autor.
sábado, 24 de diciembre de 2016
Felices y reflexivas fiestas
24 de Diciembre. Hoy es nochebuena y mañana Navidad. Y sé que mucha gente que conozco aborrece estas fiestas, odia pasar estos días en familia por x o y razón. Y quizá tengan razones para ello, pero quisiera que os paréis unos minutos a pensar en lo que voy a escribir. Seguro que ahora habrá alguien maldiciendo y diciendo "joder con Stryke, ya quiere hacernos sentir mal". No, es justamente al contrario. Si bien el contenido de este texto y de mi última canción es bastante triste, solo quiero que lo miréis desde otra perspectiva. Por ello empiezo con la moraleja: Disfrutad de lo que tenéis porque otros desearían estar en esa misma situación. Sé que no ayuda, por eso os lo voy a explicar y os dejaré mi Cuento de navidad al final de la entrada.
Muchos odiáis las navidades, estas fiestas para estar en familia, llenas de consumismo, comidas abundantes y bullicio. Ahora mismo, mientras estáis leyendo esto, hay alguien en la calle consumiéndose por la envidia al pensar en cuánta gente cenará comida sabrosa, calientes en sus casas y con su familia. Ahora mismo hay alguien huyendo de la guerra, muriéndose de frío, cruzando el mar en una barca cochambrosa, llorando la pérdida de su hogar. Ahora mismo hay alguien que echará de menos a sus familiares, fallecidos por los atentados terroristas de estos años (y no hablo ni de Berlín ni de París ni de ningún país occidental, hablo de Oriente Medio también). Ahora mismo hay alguien llorando por no poder compartir su cena con algún familiar que falleció por no poder superar una enfermedad. ¡Por no hablar de quien todavía está luchando por superarla! Incluso hay quien tiene a su familia todavía, que está viva y sana, que vive cerca, que tiene su casa y su comida, que perfectamente podría verla sin problemas, pero que no la ve porque no quiere la otra persona.
¿Sabéis? Yo voy a pasar esta noche solo con mi madre. Y me lo voy a pasar genial. Vamos a comer, vamos a beber, nos vamos a reir, vamos a cotillear y vamos a disfrutar. Porque todo esto que os he contado es una realidad que ocurre tanto al otro lado de la pared que da a la casa del vecino como a cientos o miles de kilómetros. Y si no aprovechamos ahora, que estamos a tiempo, algún día no podremos aprovecharlo y nos arrepentiremos. ¡Y os lo digo yo, que ni siquiera he decorado la casa!
Como he dicho al principio, no quiero entristeceros ni arruinaros las fiestas. Al contrario, quiero que reflexionéis y disfrutéis de la compañía que tengáis esta noche. Por eso os deseo a todos y a todas, quienes leéis mis entradas, escucháis mis canciones y aguantáis mis tonterías, unas felices y reflexivas fiestas.
Muchos odiáis las navidades, estas fiestas para estar en familia, llenas de consumismo, comidas abundantes y bullicio. Ahora mismo, mientras estáis leyendo esto, hay alguien en la calle consumiéndose por la envidia al pensar en cuánta gente cenará comida sabrosa, calientes en sus casas y con su familia. Ahora mismo hay alguien huyendo de la guerra, muriéndose de frío, cruzando el mar en una barca cochambrosa, llorando la pérdida de su hogar. Ahora mismo hay alguien que echará de menos a sus familiares, fallecidos por los atentados terroristas de estos años (y no hablo ni de Berlín ni de París ni de ningún país occidental, hablo de Oriente Medio también). Ahora mismo hay alguien llorando por no poder compartir su cena con algún familiar que falleció por no poder superar una enfermedad. ¡Por no hablar de quien todavía está luchando por superarla! Incluso hay quien tiene a su familia todavía, que está viva y sana, que vive cerca, que tiene su casa y su comida, que perfectamente podría verla sin problemas, pero que no la ve porque no quiere la otra persona.
¿Sabéis? Yo voy a pasar esta noche solo con mi madre. Y me lo voy a pasar genial. Vamos a comer, vamos a beber, nos vamos a reir, vamos a cotillear y vamos a disfrutar. Porque todo esto que os he contado es una realidad que ocurre tanto al otro lado de la pared que da a la casa del vecino como a cientos o miles de kilómetros. Y si no aprovechamos ahora, que estamos a tiempo, algún día no podremos aprovecharlo y nos arrepentiremos. ¡Y os lo digo yo, que ni siquiera he decorado la casa!
Como he dicho al principio, no quiero entristeceros ni arruinaros las fiestas. Al contrario, quiero que reflexionéis y disfrutéis de la compañía que tengáis esta noche. Por eso os deseo a todos y a todas, quienes leéis mis entradas, escucháis mis canciones y aguantáis mis tonterías, unas felices y reflexivas fiestas.
martes, 12 de abril de 2016
La dirección del IES Portada Alta en contra de los estudiantes
Durante estos últimos cuatro años, los estudiantes se han unido en más de veinte convocatorias de huelga contra los ataques a la educación pública que ha lanzado el gobierno del PP. Casi en cada trimestre de estos cursos el Sindicato de Estudiantes ha convocado a todos los alumnos de todos los institutos y facultades mediante asambleas y reuniones para movilizarnos todos a una en las calles y echar atrás todas las reformas que se nos ha tratado de implantar antidemocráticamente. En Málaga, decenas de institutos nos han abierto sus puertas para organizar reuniones de delegados y aprobar asambleas generales en hora lectiva, derecho que tenemos según el artículo 28 del Real Decreto 732/1995: “Los Directores de los centros garantizarán el ejercicio del derecho de reunión de los alumnos dentro del horario del centro […] los órganos competentes de los centros facilitarán el uso de los locales y su utilización para el ejercicio del derecho de reunión”. Desgraciadamente este no es el caso del IES Portada Alta, donde su directora, unilateralmente, desconvocó a última hora la asamblea programada para todos los estudiantes el pasado viernes 8 de Abril.
Todo empezó el lunes 4 de Abril. El Sindicato de Estudiantes se reunió con los delegados de todos los cursos del IES Portada Alta a partir de 3º de la ESO para informar y aprobar la asamblea general. Una vez aprobada por unanimidad, se presentó y se pasó por registro del acta en secretaria, avisando con cuatro días de antelación (por ley hay que avisar con más de tres días de antelación) y todo salió a pedir de boca. Pero al llegar el día de la asamblea me encontré, junto con otra compañera del SE, con que la directora había desconvocado unilateralmente, y sin avisar a nadie, la asamblea programada. A pesar de la insistencia y tras una breve conversación, acalorada por parte de la directora quien en todo momento se puso a la defensiva, mi compañera y yo abandonamos su despacho y nos dispusimos a informar a los delegados para que recogieran firmas entre sus compañeros para pedir que se respetara el derecho a asamblea general y se pusieran por registro todas las firmas.
Durante otra charla con la directora tras que interrumpiera nuestra reunión, nos informó que volvería a desconvocar toda asamblea que pidiéramos y que sus acciones estaban respaldadas por el CGT. Más adelante una llamada nos bastó para descubrir el bulo que había soltado. Nadie del CGT sabía nada e, incluso, nos mandaron un comunicado en el que pedía al centro educativo que se volviera a convocar la asamblea. No solo no se ha vuelto a convocar la asamblea sino que las firmas presentadas fueron retiradas del registro.
Este no es el único ataque que se ha recibido por parte de la dirección y de aislados profesores del centro, pues durante otra huelga convocada en el primer trimestre por otras asociaciones juveniles se amenazó a los alumnos de un curso con quitarles un punto de la evaluación por haber secundado la huelga y haber obligado a la profesora a repetir el examen posteriormente.
No podemos permitir que pisoteen nuestros derechos, tenemos que seguir luchando por mantenerlos. Tanto la huelga como la asamblea en hora lectiva es totalmente legal y nadie puede impedir que ejerzamos nuestros derechos.
¡NI UN PASO ATRÁS EN LA LUCHA POR LA EDUCACIÓN PÚBLICA! ¡NINGÚN ATAQUE QUEDARÁ EN EL OLVIDO, NINGÚN ATAQUE SERÁ IGNORADO!
Todo empezó el lunes 4 de Abril. El Sindicato de Estudiantes se reunió con los delegados de todos los cursos del IES Portada Alta a partir de 3º de la ESO para informar y aprobar la asamblea general. Una vez aprobada por unanimidad, se presentó y se pasó por registro del acta en secretaria, avisando con cuatro días de antelación (por ley hay que avisar con más de tres días de antelación) y todo salió a pedir de boca. Pero al llegar el día de la asamblea me encontré, junto con otra compañera del SE, con que la directora había desconvocado unilateralmente, y sin avisar a nadie, la asamblea programada. A pesar de la insistencia y tras una breve conversación, acalorada por parte de la directora quien en todo momento se puso a la defensiva, mi compañera y yo abandonamos su despacho y nos dispusimos a informar a los delegados para que recogieran firmas entre sus compañeros para pedir que se respetara el derecho a asamblea general y se pusieran por registro todas las firmas.
Durante otra charla con la directora tras que interrumpiera nuestra reunión, nos informó que volvería a desconvocar toda asamblea que pidiéramos y que sus acciones estaban respaldadas por el CGT. Más adelante una llamada nos bastó para descubrir el bulo que había soltado. Nadie del CGT sabía nada e, incluso, nos mandaron un comunicado en el que pedía al centro educativo que se volviera a convocar la asamblea. No solo no se ha vuelto a convocar la asamblea sino que las firmas presentadas fueron retiradas del registro.
Este no es el único ataque que se ha recibido por parte de la dirección y de aislados profesores del centro, pues durante otra huelga convocada en el primer trimestre por otras asociaciones juveniles se amenazó a los alumnos de un curso con quitarles un punto de la evaluación por haber secundado la huelga y haber obligado a la profesora a repetir el examen posteriormente.
No podemos permitir que pisoteen nuestros derechos, tenemos que seguir luchando por mantenerlos. Tanto la huelga como la asamblea en hora lectiva es totalmente legal y nadie puede impedir que ejerzamos nuestros derechos.
¡NI UN PASO ATRÁS EN LA LUCHA POR LA EDUCACIÓN PÚBLICA! ¡NINGÚN ATAQUE QUEDARÁ EN EL OLVIDO, NINGÚN ATAQUE SERÁ IGNORADO!
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